lunes, 16 de julio de 2018

22-07-2018 -16º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

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16º domingo Tiempo ordinario (B)



Para expresar la solicitud de Dios con los hombres a los que ama, la Biblia recurre de buen grado a la imagen del propietario que confía su rebaño de ovejas a unos pastores. Para captar el carácter sugerente de estas imágenes, basta haber visto, aunque sólo haya sido una vez, cómo un pastor digno de tal nombre se ocupa de sus ovejas, atento a todas ellas, manteniendo con cada una una relación particular. Actuar de forma distinta o, lo que es peor, dispersar y dejar que perezcan las ovejas del rebaño en lugar de cuidar de ellas, es algo inaceptable. ¿Qué decir, entonces, cuando por «ovejas» se entiende los hombres confiados por Dios a pastores encargados de conducirlos hasta él, a su «redil», donde, por fin, estarán seguros para siempre? Dios no puede sino rechazar a esos pastores, indignos de su confianza. En su lugar suscitará en la casa de David un pastor que asumirá perfectamente su misión.

Por su forma de comportarse con la multitud desorientada que ve agolparse a su alrededor y correr en su busca cuando se marcha, Jesús se revela como el buen Pastor anunciado. No se cansa de alimentarlas con el pan de la palabra, y hace que sus apóstoles renuncien al descanso que él mismo les ha propuesto un poco antes. Así los forma para el ejercicio de su próximo ministerio pastoral. Ciertamente el misionero del Evangelio tiene derecho —que puede convertirse en deber— a retirarse en soledad. Pero ante todo, para aprender junto a Dios lo que significa y exige sentir «lástima» de la gente. Los apóstoles han visto a Jesús marcharse, «de madrugada», al descampado para orar, e invitarlos después a ir a otra parte para predicar también allí la Buena Noticia (Mc 1,35-39: quinto domingo). Llegará el tiempo del merecido descanso. Pero, de momento, hay que dedicarse juntos a los trabajos de la misión, «no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere» (1P 5,2).

Los que antes estábamos lejos, ahora, «unidos en un solo cuerpo» por el Espíritu, estamos aquí en torno a la mesa en la que Cristo se nos ofrece en la Palabra y en el Pan compartido. Levantando los ojos hacia él, vemos a la multitud que sigue andando «como ovejas sin pastor». Cuando acaba el tiempo de la celebración, tenemos que «ir en paz» a anunciar «a otra parte» la Buena Noticia de la salvación, para que un día todos los hijos de Dios dispersos puedan compartir la misma alegría y unirse en unánime acción de gracias.

PRIMERA LECTURA

Los malos pastores tendrán que dar Cuentas a Dios por haber defraudado su Confianza, pero sobre todo por el mal que han Causado a las ovejas de su rebaño, a su pueblo. Entonces él mismo se ocupará del rebaño, lo reunirá y suscitaré en la descendencia de David un pastor según su corazón.

Reuniré el resto de mis ovejas y les pondré pastores.

Lectura del Profeta Jeremías. 23, 1-6.

Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño —oráculo del Señor—. Por eso, así dice el Señor, Dios de Israel: «A los pastores que pastorean a mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, las expulsasteis, no las guardasteis; pues yo os tomaré cuentas, por la maldad de vuestras acciones —oráculo del Señor—.

Yo mismo reunirá el resto de mis ovejas de todos los países adonde las expulsé, y las volveré a traer a sus dehesas, para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen; ya no temerán ni se espantarán, y ninguna se perderá —oráculo del Señor—.

Mirad que llegan días —oráculo del Señor— en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro. Y lo llamarán con este nombre: El-Señor-nuestra-justicia».

Palabra de Dios.

SALMO

Canto de alegría de los que han encontrado al buen Pastor.

Salmo 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R
El Señor es mi pastor nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta,
en verdes praderas me hace recostar.

Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R

Me guía por senderos justos,
por el honor de su nombre.

Aunque camine por cañadas oscuras
nada temo porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R

Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume
y mi copa rebosa. R

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R

SEGUNDA LECTURA

Bella profesión de fe con aires de himno litúrgico. Dando su vida por todos los hombres, Cristo ha destruido el muro que los separaba. Los ha reunido en la unidad de un mismo Espíritu y los conduce juntos a su Padre.

El es nuestra paz y ha hecho de dos una sola cosa.

Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los Efesios. 2, 13-18.

Hermanos: Ahora estáis en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Çristo, estáis cerca los que antes estabais lejos. El es nuestra paz. El ha hecho de los dos pueblos una sola cosa, derribando con su carne el muro que los separaba: el odio.

El ha abolido la Ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear con los dos, en él, un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte, en él, al odio.

Vino y trajo la noticia de la paz: paz a vosotros, los de lejos; paz también a los de cerca. Así, unos y otros, podemos acercarnos ai Padre con un mismo Espíritu.

Palabra de Dios

ALELUYA Jn 10,27

Aleluya, aleluya.
A ti acudimos,
Cristo, Pastor verdadero.
Tu Palabra nos guía por el sendero justo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz
—dice el Señor—,
y yo las conozco, y ellas me siguen. Aleluya.

EVANGELIO

Jesús y sus apóstoles no se pertenecen a sí mismos. Por eso no pueden buscar un poco de descanso, aunque sea merecido, cuando la multitud está ahí, desamparada. La compasión, ese sentimiento profundo, visceral, de benevolencia y solicitud que caracteriza a Dios, mueve irresistiblemente a Jesús a darse totalmente a esas «ovejas sin pastor». Su ejemplo es una enseñanza muy concreta para los que después han de continuar su misma misión.

Andaban como ovejas sin pastor.

+ Lectura del Evangelio según San Marcos. 6, 30-34.

En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.

El les dijo: «Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco». Porque eran tantos los que iban y venían que no encontraban tiempo ni para comer.

Se fueron en barca a un sitio tranquilo y apartado. Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima de ellos, porque andaban como ovejas sin pastor; y se puso a enseñarles con calma.

Palabra de Dios.



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lunes, 9 de julio de 2018

15-07-2018 -15º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

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15º domingo Tiempo ordinario (B)



Desde el primer momento de su ministerio en Galilea, iniciado tras la detención de Juan Bautista, Jesús llama a Simón y a Andrés, a Santiago y a Juan para que le sigan: «Os haré pescadores de hombres» (Mc 1,16-19: tercer domingo). Más adelante otros, como Leví, el recaudador de impuestos (Mc 2,13-14). se unirán a ellos y seguirán sus pasos. Entre estos fieles discípulos de los primeros días, Jesús instituye a los Doce: «los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios» (Mc 3,16-18). Pero, como dice san Marcos, primero los hace sus compañeros, lo que les permite conocerlo mejor, escuchar su enseñanza, ser testigos de sus milagros. Las controversias a las que asisten los conducen a interrogarse también ellos sobre el origen de la autoridad y el poder extraordinario de Jesús, a optar, con mayor conocimiento de causa, por él o contra él.

Un día Jesús considera llegado el momento de enviarlos solos a la misión. Las instrucciones que les da vienen a decir: «Actuad como me habéis visto actuar a mí, y comportaos como cuando estabais conmigo. No os desaniméis por la falta de acogida». Al lado de Jesús han aprendido a llevar una vida de predicadores itinerantes, sin preocuparse de equipajes y provisiones. Se han visto «sorprendidos» por una llamada inesperada a la que no podían negarse, con vistas a una misión a la que su experiencia pasada no los había preparado. No podían, pues, sino imitar a su maestro. Habrían sido muy ingenuos si hubieran imaginado que iban a encontrar en todas partes el éxito que Amós el pastor, un profeta salido del mismo ambiente de humildes trabajadores que ellos, no había encontrado.

Por el contrario, sorprende un poco oír a Jesús encomendarles como primera tarea la lucha contra los espíritus inmundos. Pero no hay que olvidar que él mismo ha sido enviado a liberar al mundo del poder del Mal, y que las curaciones de los poseídos son precisamente signo de esa liberación.

La liturgia celebra el misterio de la salvación en su totalidad. Una salvación proyectada por el Padre «antes de crear el mundo», realizada por su Hijo «cuando llegó el momento culminante», que se realiza en el mundo bajo el impulso del Espíritu. La Iglesia tiene la misión de anunciar el Evangelio «para alabanza de la gloria» de Dios.

PRIMERA LECTURA

Diez tribus se han separado: es el «Reino del Norte», con Samaría como capital y, en Betel, un santuario edificado para hacer competencia al templo de Jerusalén. Amós llega del Sur del «Reino de Judá», con la misión de convencer a los del Norte para que pongan fin al cisma. Pero se ve rechazado y despreciado.

Ve y profetiza a mi pueblo.

Lectura de la profecía de Amós 7, 12-15

En aquellos días, dijo Amasías, sacerdote de Casa-de-Dios, a Amos:

- «Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá; come allí tu pan y profetiza allí. No vuelvas a profetizar en Casa-de-Dios, porque es el santuario real, el templo del país.»

Respondió Amos:

- «No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos.

l Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: "Ve y profetiza a mi pueblo de Israel"»

Palabra de Dios.

SALMO

El profeta, que se mantiene a la escucha de Dios, no duda de que un día la palabra de Dios dará su fruto.

Salmo 84, 9ab-10. 11-12. 13-14 (R. 8)

R
Muéstranos, Señor, tu misericordia
y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor:
«Dios anuncia la paz .
a su pueblo y a sus amigos.»

La salvaci0n está ya cerca de sus fieles,
y la gloria habitará en nuestra tierra. R

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra,
y la justicia mira desde el cielo. R

El Señor nos dará lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.

La justicia marchara ante el,
la salvación seguirá sus pasos. R

SEGUNDA LECTURA

La carta a los Efesios es una exposición global de la visión cristiana de la historia de la salvación. El Padre es el origen y el fin de este vasto movimiento que nos envuelve. Cristo está activamente presente en esta inmensa obra de salvación. El Espíritu Santo guía su desarrollo y sus avances. Tenemos aquí el esquema de todas las acciones de gracias, especialmente la acción de gracias de la eucaristía y la de la invocación, o «epíclesis», que acompaña a la celebración de los sacramentos.

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1,3-14

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.

El nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante el por el amor.

El nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.

Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad.

Éste es el plan que había proyectado realizar por Cristo cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

Por su medio hemos heredado también nosotros.

A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.

Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en el que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberaci0n de su propiedad, para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.

ALELUYA Ef 1,17-18

Aleluya. Aleluya.
Dichosos los mensajeros de la Buena Noticia
y los que la reciben. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que comprendamos cuál es la esperanza
a la que nos llama. Aleluya.

EVANGELIO

Los Doce han acompañado a Jesús, mientras iba sin cesar de un lugar a Otro enseñando a la gente. Ahora les toca a ellos ir por los caminos para predicar la conversión haciendo las mismas obras que él, empezando por la expulsión de los espíritus inmundos. Como cuando iban con él, tienen que desprenderse de toda atadura y de toda preocupación material. Y los rechazos y fracasos no deben desanimarlos en la realización de su periplo misionero.

Los fue enviando.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 6,7-13

En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.

Y añadió: - «Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si un lugar no os recibe ni os escucha,. al marcharos sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa.»

Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

Palabra de Dios.



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lunes, 2 de julio de 2018

08-07-2018 -14º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

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14º domingo Tiempo ordinario (B)



Los evangelistas no han tratado de ocultar ni de minimizar los fracasos de la predicación de Jesús. Entusiasmados por su enseñanza y por sus obras, muchos vieron en él a un hombre excepcional. Pero otros sospecharon de la sabiduría que demostraba y de sus extraordinarios poderes: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos?». Estas reticencias confirmaban eso de que «no desprecian a un profeta más que en su tierra. No obstante, sorprende la reacción negativa de los habitantes de Nazaret. ¿Cómo es posible que se nieguen a ver en Jesús a alguien más que el carpintero del pueblo? El mismo Jesús «se extraña de su falta de fe».

Precisamente se trata del problema fundamental de la fe, que algunos profesan mientras que otros no acceden a ella, aun cuando admiren la obra y la enseñanza de Jesús, remitiéndose a veces de buen grado y explícitamente a los valores evangélicos. Los creyentes deben guardarse de adoptar una actitud orgullosa y de cuestionar la sinceridad o la honradez de los que no comparten su fe. Más vale que se pregunten por la verdad y profundidad de su propia adhesión al que proclaman sin cesar en las celebraciones litúrgicas «Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, que por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen».

Si su testimonio y el anuncio de la Buena Noticia son rechazados, que no se desanimen. Después de la mala acogida en Nazaret, Jesús siguió enseñando, recorriendo sin cesar los pueblos de alrededor. Lo mismo debe hacer la Iglesia. Ella ha recibido el Espíritu para anunciar sin desfallecer: «Esto dice el Señor». Tanto si le hacen caso como si no, debe seguir adelante, llevando a cabo, con valentía y fidelidad, su difícil misión: la de anunciar sin desfallecer el mensaje que se le ha confiado. Porque Dios no duda ni desconfía de nadie. De lo contrario, no habría enviado a sus profetas a «un pueblo rebelde que se ha rebelado contra él». Por lo demás, es necesario que la vida y la palabra de cada uno de nosotros, según la propia vocación, tengan una auténtica dimensión profética.

Paradójicamente, dice san Pablo, es en la debilidad de los misioneros donde se manifiesta más claramente la fuerza de Cristo. La Iglesia y los cristianos cuentan con la gracia. Que ella les baste!

PRIMERA LECTURA

El profeta debe anunciar contra viento y marea la palabra del que lo envía.

Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 2-5

En aquellos días, el espíritu entro en mí, me puso en pie, y oí que me decía:- «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor" Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»

Palabra de Dios.

SALMO

Ocurra lo que ocurra, elfiel servidor de la palabra de Dios no quedará nunca confundido.

Salmo 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 (R.: 2cd)

R
Nuestros ojos están en el Señor,
esperando su misericordia.

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.

Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos. R

SEGUNDA LECTURA

Pablo, el perseguidor convertido, ha sido destinatario de gracias y revelaciones excepcionales. Estas, asumidas en el apostolado, no han cambiado en nada la debilidad del hombre. La energía que muestra en su ministerio manifiesta la fuerza de Cristo, el único al que hay que dar gracias.

Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 7b-10

Hermanos:

Para que no, tenga soberbia, me han metido una espina en  la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.»

Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc4,18

Aleluya. Aleluya.
Jesús, a menudo despreciado por los hombres,
te aclamamos: tú eres el Señor Aleluya.

Aleluya, aleluya.

El Espíritu del Señor está sobre mí;
me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres. Aleluya.

EVANGELIO

Sólo la fe, don de Dios que hay que pedir humildemente en la oración, permite reconocer quién es verdaderamente Jesús: un hombre entre los hombres, pero también Sabiduría del Altísimo.

No desprecian a un profeta más que en su tierra.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

- «¿De donde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?

Y esto les resultaba escandaloso.

Jesús les decía:

- «No desprecian a un profeta mas que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»

No pudo hacer allí ningún milagro, solo curo algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra de Dios.



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lunes, 25 de junio de 2018

01-07-2018 -13º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

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13º domingo Tiempo ordinario (B)



La vida, que desde su mismo comienzo es objeto de los asaltos, violentos o solapados, de la muerte, puede a veces lograr victorias tan espectaculares que permite hablar de «resurrección». Pero se trata sólo de un aplazamiento. Tarde o temprano la muerte se impondrá. «Enséñanos a calcular nuestros años... Aunque uno viva setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan», dice el salmista desengañado (Sal 89,10-11). Sin embargo, el libro de la Sabiduría proclama con fuerza: «Dios no hizo la muerte... Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal». Estas rotundas afirmaciones, tan contrarias a la experiencia universal, resuenan como una invitación a considerar el problema de la muerte bajo otra luz.

Jesús curó a muchos enfermos, pero no los inmunizó definitivamente contra los brotes del mal. Devolvió a la vida a algunos muertos, pero no los sustrajo a la ley inexorable de la muerte. Por el contrario, a la mujer que se curó al tocar a escondidas el manto de Jesús, le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud». Ese mismo día, cuenta san Marcos, Jesús declara al jefe de la sinagoga que acaba de enterarse de la muerte de su hija, cuya curación venía a suplicarle: «No temas; basta que tengas fe». Las curaciones y las «resurrecciones» realizadas por Jesús significan, pues, que la salvación ha llegado al mundo. La muerte sigue ejerciendo su poder en la tierra, pero no tendrá la última palabra. La palabra todopoderosa de Dios nos despertará del sueño de la muerte. Incluso ya desde ahora recibimos el germen de la vida que no tendrá fin, como lo proclama un antiguo himno bautismal: «Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz» (Ef 5,14). Por su propia muerte, el Señor ha vencido a la muerte.

A partir de la Pascua, desaparece la consigna del silencio. Hay que anunciar al mundo entero lo que Jesús ha hecho en presencia sólo de algunos testigos, que tenían también bastante camino que recorrer hasta comprender el misterio de la fe y llegar a la fe pascual. Guardarse egoístamente para sí los dones de la fe, de la palabra y del conocimiento de Dios sería empobrecerse gravemente.

PRIMERA LECTURA

La muerte, que «entró en el mundo por la envidia del diablo», ha empanado la imagen de Dios según la cual el hombre había sido creado. Pero la ley de Dios guardada fielmente actúa ya desde ahora como un contraveneno; de la misma muerte brotará una existencia imperecedera.

La muerte entró en el mundo por la envidia del diablo.

Lectura del libro de la Sabiduría 1, 13-15; 2, 23-24

Dios no hizo la muerte ni goza destruyendo a los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera; las criaturas del mundo son saludables: no hay en ellas veneno de muerte, ni el abismo impera en la tierra. Porque la justicia es inmortal.

Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entro en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella.

Palabra de Dios.

SALMO

Estamos seguros: Dios nos sacará del abismo de la muerte. ¡Bendito sea!

Salmo 29, 2 y 4. 5-6. 11 y 12a y 13b (R.: 2a)

R
Te ensalzare, Señor, porque me has librado.

Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.

Señor, sacaste mi vida del abismo,
me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R

Tañed para el Señor, fieles suyos,
dad gracias a su nombre santo;
su cólera dura un instante;
su bondad, de por vida;
al atardecer nos visita el llanto;
por la mañana, el júbilo. R

Escucha, Señor, y ten piedad de mí;
Señor, socórreme.

Cambiaste mi luto en danzas.

Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R

SEGUNDA LECTURA

Para animar a los corintios a acudir en ayuda de la Iglesia de Jerusalén, san Pablo no apela a sus sentimientos. Les dice: «Acordaos de lo generoso que fue Cristo». Eso debe bastar para comprometerse a compartir toda clase de bienes. Las comunidades pusilánime y celosamente replegadas sobre sí mismas y sobre sus riquezas, tarde o temprano acaban marchitándose.

Vuestra abundancia remedia la falta que tienen los hermanos pobres.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 8, 7. 9. 13-15

Hermanos:

Ya que sobresalís en todo: en la fe, en la palabra, en el conocimiento, en el empeño y en el cariño que nos tenéis, distinguíos también ahora por vuestra generosidad.

Porque ya sabéis lo generoso que fue nuestro Señor Jesucristo: siendo rico, se hizo pobre por vosotros para enriqueceros con su pobreza. Pues no se trata de aliviar a otros, pasando vosotros estrecheces; se trata de igualar.

En el momento actual, vuestra abundancia remedia la falta que ellos tienen; y un día, la abundancia de ellos remediará vuestra falta; así habrá igualdad.

Es lo que dice la Escritura: «Al que recogía mucho no le sobraba; y al que recogía poco no le faltaba.»

Palabra de Dios.

ALELUYA Cf 2Tm 1,10

Aleluya. Aleluya.
Gloría a ti, Señor:
tu palabra nos cura y nos levanta. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte
y sacó a la luz la vida,
por medio del Evangelio. Aleluya.

EVANGELIO

El jefe de una sinagoga viene a suplicar a Jesús que cure a su hija, que «está en las últimas»; una mujer se acerca para tocar el manto de Jesús y quedo curada de su enfermedad; la muerte de la hija no quebranto la confianza del padre; con una sola palabra, Jesús pone de nuevo en pie a la adolescente. Este relato, construido de manera particularmente hábil, lleva al lector a interrogarse por su propia fe y lo que la expresa: la oración, la actitud ante los enfermos, la celebración de la eucaristía.

Contigo hablo, niña, levántate.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 5, 21-43 (lectura breve: 5.21-24.35-43)

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva». Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente (que lo apretujaba).

(Se interrumpe en la lectura breve).

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con sólo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente, preguntando: «Quién me ha tocado el manto?». Los discípulos le contestaron: «yes cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”». El seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. El le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud».

(Se reanuda en la lectura breve).

 (Todavía estaba hablando, cuando) llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: « ¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta, está dormida». Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.

Palabra de Dios.



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domingo, 24 de junio de 2018

29-06-2018 - San Pedro y San Pablo, apóstoles

Lecturas y Evangelio del domingo

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San Pedro y San Pablo, apóstoles



El «calendario romano» más antiguo que ha llegado hasta nosotros data del año 354. Entre las fiestas que enumera se encuentra, en el día que corresponde a nuestro 29 de junio, una celebración de san Pedro en la colina del Vaticano, y otra de san Pablo en la vía Ostiense. Esta doble celebración se difundió rápidamente por todo el Occidente, empezando por África, como testimonian varios sermones de san Agustín (354-430). A ambos santos se les dedicó un gran número de iglesias: en Italia, en España, en las Galias, y más tarde en Inglaterra (Cantorbery). Hubo pueblos y aldeas que tomaron el nombre de San Pedro, debido a que el monasterio benedictino cercano tenía a este santo por patrón. Son muy numerosos los municipios que, tanto en España como en otros países de Europa y América, se denominan «San Pedro» o «San Pablo».

La fiesta del 29 de junio, que en todas partes asociaba a los dos apóstoles, revestía una especial solemnidad en Roma. La recopilación de textos litúrgicos de los siglos V y VI conocida como el Sacramentario leoniano contiene nada menos que veintiocho formularios para la misa de este día. En esta época el papa celebraba dos veces: primero en la basílica vaticana y luego en la de la vía Ostiense; pero cada una de las celebraciones estaba dedicada a los dos santos. A lo largo del siglo VII el día 29 de junio se fue reservando a san Pedro, mientras que el 30 se celebraba a san Pablo. El Misal de Pablo VI (3 abril 1969) restableció el uso antiguo de una sola celebración. Pero incluyó un formulario para la tarde del día 28, que corresponde con el de la misa que el papa celebraba al alba del 29, junto a la tumba del Vaticano. Debido a lo reducido del espacio, podían participar en ella muy pocas personas. La gran congregación de la comunidad cristiana tenía como marco la basílica y se celebraba más avanzado el día.

La celebración común de estas dos «columnas» hace tomar conciencia de la doble dimensión de la Iglesia, una y católica, y de la necesidad de los dos ministerios complementarios que representan Pedro y Pablo. Uno preside a las comunidades en la caridad y en la unidad. El otro inspira más bien la difusión del Evangelio por todas partes y en todas las culturas.

PRIMERA LECTURA

Un relato particularmente sugerente. Era «la semana de Pascua», cuya noche evoca en la Biblia todas las noches en las que Dios ha intervenido en favor de los justos y la noche en la que aparecerá el Salvador «Librar o arrancar de las manos» es una expresión típica del vocabulario de la intervención divina: relato del éxodo (Ex 18,18), cántico de Zacarías (Lc 1,74). La Iglesia vela en oración por el apóstol en peligro. Pedro duerme tranquilamente a pesar de que la comparecencia del día siguiente corre el riesgo de ser fatal. Para los fieles, la noche de este mundo es la noche de todos los peligros, pero, a pesar de todo, deben permanecer serenos, llenos de confianza.

Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12,1 -11

En aquellos días, el rey Herodes se puso a perseguir a algunos miembros de la Iglesia. Hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan. Al ver que esto agradaba a los judíos, decidió detener a Pedro. Era la semana de Pascua. Mandó prenderlo y meterlo en la cárcel, encargando a su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados cada uno; tenía intención de presentarlo al pueblo pasadas las fiestas de Pascua.

Mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él. La noche antes de que lo sacara Herodes, estaba Pedro durmiendo entre los soldados, atado con cadenas. Los centinelas hacían guardia a la puerta de la cárcel.

De repente, se presentó el ángel del Señor, y se iluminó la celda. Tocó a Pedro en el hombro, lo despertó y le dijo: «Date prisa, levántate». Las cadenas se le cayeron de las manos, y el ángel añadió: «Ponte el cinturón y las sandalias». Obedeció, y el ángel le dijo: «Échate el manto y sígueme». Pedro salió detrás, creyendo que lo que hacía el ángel era una visión y no realidad. Atravesaron la primera y la segunda guardia, llegaron al portón de hierro que daba a la calle, y se abrió solo. Salieron, y al final de la calle se marchó el ángel. Pedro recapacitó y dijo: «Pues era verdad: el Señor ha enviado a su ángel para librarme de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos».  

Palabra de Dios.

SALMO

Dios libra, salva, protege. «Libres de las manos» de sus perseguidores, los afligidos están de fiesta. Verdaderamente, «qué bueno es el Señor».

Salmo 33, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R 4c)

R
El Señor me libró de todas mis ansias.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.

Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias. R

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.

Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias. R

El ángel del Señor acampa
en tomo a sus fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor,
dichoso el que se acoge a él. R

SEGUNDA LECTURA

Encadenado en una prisión de Roma, Pablo no se hace ilusiones sobre el desenlace de su proceso. Su muerte será un acto de culto, una ofrenda, como lo ha sido su apostolado (Rm 1,9; 15,16) y como debe serlo la vida de todo cristiano (Rm 12,11). Será al mismo tiempo una «partida» al encuentro definitivo de Cristo (1 Ts 4,17), una pascua.

Ahora me aguarda la corona merecida.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4,6-8.17-18

Querido hermano: Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe. Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida. El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles. El me libró de la boca del león. El Señor seguirá librándome de todo mal, me salvará y me llevará a su reino del cielo. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 16,18

Aleluya. Aleluya.
Dichoso es Simón Pedro,
porque el Padre que está en el cielo
e ha revelado al Mesías,
Jesús, el Hijo de Dios vivo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder del infierno no la derrotará. Aleluya.

EVANGELIO

Al afirmar que Jesús es «el Mesías, el Hijo de Dios vivo», Simón Pedro, iluminado de lo alto, confiesa un misterio que el título de «Hijo del hombre» no hacía sino sugerir El apóstol presiente que Jesús mantiene con Dios una extraordinaria relación de intimidad, cuya medida irá constatando poco a poco la comunidad pascual. Así lo da a entender la respuesta de Jesús.

Tu eres Pedro, y te daré las llaves del reino de los cielos.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 16,13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «,Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos le contestaron: «Unos que Juan,Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». El les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo». Jesús le respondió: «Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo».

Palabra de Dios



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lunes, 18 de junio de 2018

24-06-2018 - LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

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LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (B)



Cuando en el siglo IV se empezó a celebrar la Natividad del Señor, se pasó de manera natural a conmemorar también la del Precursor. En Occidente la fecha del 24 de junio se impuso inmediatamente. Marcaba el solsticio de verano, como el 25 de diciembre el de invierno. En efecto, Juan era la «lámpara» cuya luz debía menguar al aparecer la Luz (Jn 5,35; 3,30). Este papel lo convierte en alguien que es «más que profeta» (Mt 11,9). Los otros, en términos más o menos velados, habían anunciado al Salvador. El lo vio con sus propios ojos. Lo bautizó, y encaminó hacia el Cordero de Dios a quienes habrían de ser sus primeros discípulos (Jn 1,35-42). Es imposible anunciar el Evangelio sin hablar de Juan, el precursor. En las Iglesias orientales, encima de «la puerta regia» del iconostasio, se puede ver un icono de Cristo en la gloria, con María a su derecha y Juan a su izquierda. Es una prueba de la veneración que le tienen todas las tradiciones litúrgicas. Por otra parte, junto con el Señor y la Virgen María, Juan es el único de quien se celebra la natividad (el 24 de junio), además del martirio (el 29 de agosto).

Su elección recuerda la de Jeremías, su vida la de los «nazireos», esos hombres que se consagraban a Dios temporalmente o para toda la vida (Hch 18,18). Su misión se define en los mismos términos que la de Elías (Ml 3,23-24; Si 48,10). Vino a «preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1,17). El nacimiento de Juan fue una Buena Noticia que suscitó, en torno a él y a sus padres, las primeras manifestaciones de la alegría mesiánica. Lo mismo que con respecto a Jesús, ante él se plantea la pregunta: ¿qué va a ser? Se verá cuando a orillas del Jordán se muestre como intrépido predicador de la salvación que Dios quiere llevar «hasta el confín de la tierra» (Is 49,6). Por su persona y su misión, Juan, el precursor, permanece siempre inseparablemente unido a Jesús y a la Buena Noticia dirigida a todos los hombres que ama el Señor. La iconografía, el número de niños a los que se impone el nombre de Juan Bautista y las iglesias dedicadas al Precursor dan abundante testimonio de la piedad cristiana, que ha comprendido el lugar especialísimo de Juan Bautista en la venida de la salvación en Jesucristo. El es también modelo de los predicadores y de todos los creyentes, que deben desaparecer ante aquel a quien anuncian para «preparar sus caminos».

PRIMERA LECTURA

«Yo soy la voz que grita en el desierto»; «él tiene que crecer y yo tengo que menguar», decía Juan Bautista. Hubiera podido hacer suyas las palabras puestas en boca del misterioso «siervo de Dios» descrito por Isaías. En cualquier caso, este texto profético ilumina para nosotros la personalidad y la misión del Precursor, ante el cual, al nacer, la gente se preguntaba: «”¿Qué va a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él».

Te hago luz de las naciones.

Lectura del libro de Isaías 49,1-6

Escuchadme, islas;
atended, pueblos lejanos:
Estaba yo en el vientre,
y el Señor me llamó;
en las entrañas maternas,
y pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada afilada,
me escondió en la sombra de su mano;
me hizo flecha bruñida,
me guardó en su aljaba y me dijo:
«Tú eres mi siervo,
de quien estoy orgulloso».

Mientras yo pensaba:
«En vano me he cansado,
en viento y en nada he gastado mis fuerzas,
en realidad mi derecho lo llevaba el Señor,
mi salario lo tenía mi Dios».

Y ahora habla el Señor,
que desde el vientre me formó siervo suyo,
para que le trajese a Jacob,
para que le reuniese a Israel
-tanto me honró el Señor,
y mi Dios fue mi fuerza-:
«Es poco que seas mi siervo
y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance
hasta el confín de la tierra».

Palabra de Dios.

SALMO

El Dios fiel es la fuerza de los testigos de su luz.

Salmo 138, 1-3. 13-14. 15 (R : 14 ab)

R
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.

Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma. R

No desconocías mis huesos,
cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R

SEGUNDA LECTURA

La misión de Juan Bautista y el testimonio que dio del Señor son inseparables de la predicación del Evangelio. Su llamada a la conversión sigue siendo actual, tanto más cuanto que Jesús la reiteró en los mismos términos.

Antes de que llegara Cristo, Juan predicó.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13,22-26

En aquellos días, dijo Pablo:

- Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: «Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos». Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: «Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias».

Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 1,76

Aleluya. Aleluya.
Recibamos con alegría el mensaje de Juan:
Dios nos da su gracia,
y su promesa de salvación
se ha cumplido en nosotros. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos. Aleluya.

EVANGELIO

En la cultura bíblica, lo mismo que en otras, todavía hoy, la imposición del nombre, reservada al padre, es expresión de su autoridad sobre el hijo. Zacarías renuncia a este derecho. El nombre de este hijo que Dios le ha dado, escogiéndolo desde su nacimiento, será Juan. Como Jesús, Juan paso por una etapa de vida oculta, durante la cual se preparó, bajo la única mirada de Dios, para su misión pública a orillas del Jordán. Es en la soledad donde maduran las vocaciones.

El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:

- ¡No! Se va a llamar Juan.

Le replicaron:

- Ninguno de tus parientes se llama así.

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:

- ¿Qué va a ser este niño?

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Palabra de Dios.



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