lunes, 18 de junio de 2018

24-06-2018 - LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (B)



Cuando en el siglo IV se empezó a celebrar la Natividad del Señor, se pasó de manera natural a conmemorar también la del Precursor. En Occidente la fecha del 24 de junio se impuso inmediatamente. Marcaba el solsticio de verano, como el 25 de diciembre el de invierno. En efecto, Juan era la «lámpara» cuya luz debía menguar al aparecer la Luz (Jn 5,35; 3,30). Este papel lo convierte en alguien que es «más que profeta» (Mt 11,9). Los otros, en términos más o menos velados, habían anunciado al Salvador. El lo vio con sus propios ojos. Lo bautizó, y encaminó hacia el Cordero de Dios a quienes habrían de ser sus primeros discípulos (Jn 1,35-42). Es imposible anunciar el Evangelio sin hablar de Juan, el precursor. En las Iglesias orientales, encima de «la puerta regia» del iconostasio, se puede ver un icono de Cristo en la gloria, con María a su derecha y Juan a su izquierda. Es una prueba de la veneración que le tienen todas las tradiciones litúrgicas. Por otra parte, junto con el Señor y la Virgen María, Juan es el único de quien se celebra la natividad (el 24 de junio), además del martirio (el 29 de agosto).

Su elección recuerda la de Jeremías, su vida la de los «nazireos», esos hombres que se consagraban a Dios temporalmente o para toda la vida (Hch 18,18). Su misión se define en los mismos términos que la de Elías (Ml 3,23-24; Si 48,10). Vino a «preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1,17). El nacimiento de Juan fue una Buena Noticia que suscitó, en torno a él y a sus padres, las primeras manifestaciones de la alegría mesiánica. Lo mismo que con respecto a Jesús, ante él se plantea la pregunta: ¿qué va a ser? Se verá cuando a orillas del Jordán se muestre como intrépido predicador de la salvación que Dios quiere llevar «hasta el confín de la tierra» (Is 49,6). Por su persona y su misión, Juan, el precursor, permanece siempre inseparablemente unido a Jesús y a la Buena Noticia dirigida a todos los hombres que ama el Señor. La iconografía, el número de niños a los que se impone el nombre de Juan Bautista y las iglesias dedicadas al Precursor dan abundante testimonio de la piedad cristiana, que ha comprendido el lugar especialísimo de Juan Bautista en la venida de la salvación en Jesucristo. El es también modelo de los predicadores y de todos los creyentes, que deben desaparecer ante aquel a quien anuncian para «preparar sus caminos».

PRIMERA LECTURA

«Yo soy la voz que grita en el desierto»; «él tiene que crecer y yo tengo que menguar», decía Juan Bautista. Hubiera podido hacer suyas las palabras puestas en boca del misterioso «siervo de Dios» descrito por Isaías. En cualquier caso, este texto profético ilumina para nosotros la personalidad y la misión del Precursor, ante el cual, al nacer, la gente se preguntaba: «”¿Qué va a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él».

Te hago luz de las naciones.

Lectura del libro de Isaías 49,1-6

Escuchadme, islas;
atended, pueblos lejanos:
Estaba yo en el vientre,
y el Señor me llamó;
en las entrañas maternas,
y pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada afilada,
me escondió en la sombra de su mano;
me hizo flecha bruñida,
me guardó en su aljaba y me dijo:
«Tú eres mi siervo,
de quien estoy orgulloso».

Mientras yo pensaba:
«En vano me he cansado,
en viento y en nada he gastado mis fuerzas,
en realidad mi derecho lo llevaba el Señor,
mi salario lo tenía mi Dios».

Y ahora habla el Señor,
que desde el vientre me formó siervo suyo,
para que le trajese a Jacob,
para que le reuniese a Israel
-tanto me honró el Señor,
y mi Dios fue mi fuerza-:
«Es poco que seas mi siervo
y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance
hasta el confín de la tierra».

Palabra de Dios.

SALMO

El Dios fiel es la fuerza de los testigos de su luz.

Salmo 138, 1-3. 13-14. 15 (R : 14 ab)

R
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.

Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma. R

No desconocías mis huesos,
cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R

SEGUNDA LECTURA

La misión de Juan Bautista y el testimonio que dio del Señor son inseparables de la predicación del Evangelio. Su llamada a la conversión sigue siendo actual, tanto más cuanto que Jesús la reiteró en los mismos términos.

Antes de que llegara Cristo, Juan predicó.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13,22-26

En aquellos días, dijo Pablo:

- Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: «Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos». Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: «Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias».

Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 1,76

Aleluya. Aleluya.
Recibamos con alegría el mensaje de Juan:
Dios nos da su gracia,
y su promesa de salvación
se ha cumplido en nosotros. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos. Aleluya.

EVANGELIO

En la cultura bíblica, lo mismo que en otras, todavía hoy, la imposición del nombre, reservada al padre, es expresión de su autoridad sobre el hijo. Zacarías renuncia a este derecho. El nombre de este hijo que Dios le ha dado, escogiéndolo desde su nacimiento, será Juan. Como Jesús, Juan paso por una etapa de vida oculta, durante la cual se preparó, bajo la única mirada de Dios, para su misión pública a orillas del Jordán. Es en la soledad donde maduran las vocaciones.

El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:

- ¡No! Se va a llamar Juan.

Le replicaron:

- Ninguno de tus parientes se llama así.

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:

- ¿Qué va a ser este niño?

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 11 de junio de 2018

17-06-2018 -11º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

11º domingo Tiempo ordinario (B)



Desde hace cuatro domingos, estimulados por san Marcos a mezclarnos con la muchedumbre, hemos visto a Jesús curar enfermos y expulsar demonios, incluso en sábado. «¿Pero quién es este? ¿De dónde le viene esa autoridad?». La pregunta se plantea a partir de este momento, y la respuesta que dan algunos hace presentir el drama de la pasión. «Y tú, ¿estás a favor o en contra de Jesús?», dice implícitamente el evangelista, invitando al lector a comprobar la solidez de su fe, o a ratificar, con mayor conocimiento de causa, su opción primera. Hoy se trata de escuchar atentamente un breve pasaje de su enseñanza en parábolas.

La expansión y la difusión del Evangelio han sido siempre un serio tema de reflexión. La predicación y los milagros de Jesús han suscitado el entusiasmo de las masas. Pero san Marcos indica sólo la presencia de algunas mujeres en el Calvario, y quien reconoce a Jesús como Hijo de Dios es un soldado pagano (Mc 15,39-40). Después de Pentecostés, el anuncio de la Buena Noticia congrega a una muchedumbre de discípulos, primero en Jerusalén, y luego en todo el Oriente Medio, hasta Roma. Con el tiempo, muchas de estas Iglesias han acabado extinguiéndose. Algunas de ellas han desaparecido a pesar de ser aparentemente muy sólidas, como por ejemplo las del norte de África, célebres por Sus grandes obispos y extraordinarios doctores como san Agustín. Hoy vemos marchitarse antiguas comunidades cristianas, mientras que la rama arrancada «del alto cedro» rebrota en tierras lejanas, donde ha sido plantada. Ante tales hechos, que pueden estudiarse acudiendo a diversos métodos de análisis, se imponen al creyente algunas certezas.

La palabra de Dios mantiene siempre su incomparable fecundidad e interpela nuestra libertad. Una rama arrancada de un árbol viejo puede florecer en otro lugar. De un tocón aparentemente muerto puede brotar un vigoroso retoño. Hay que dar tiempo al tiempo. Por mucho que una semilla tarde en germinar, no debemos desanimamos. El rechazo y la esterilidad no pueden originar ni justificar ningún tipo de fatalismo perezoso. «Caminando sin verlo», pero «guiados por la fe», llenos de confianza, debemos «esforzamos en agradar al Señor». La fuerza del Evangelio se desplegará sin duda en nosotros y a nuestro alrededor, más allá de lo que podamos esperar o imaginar. Estamos en el tiempo de la paciencia, no en el de la cosecha ni la retribución.

PRIMERA LECTURA

En esta profecía los cristianos han visto siempre un anuncio de la venida de Jesús, el ungido del Señor, nacido de la estirpe de Jesé, padre de David (Mt 1,5-6; Lc 3,32; Hch 13,22; Rm 15,12).

Ensalzo los árboles humildes.

Lectura de la profecía de Ezequiel 17,22-24

Así dice el Señor Dios: «Arrancaré una rama del alto cedro y la plantaré. De sus ramas más altas arrancaré una tierna y la plantaré en la cima de un monte elevado; la plantaré en la montaña más alta de Israel, para que eche brotes y dé fruto y se haga un cedro noble. Anidarán en él aves de toda pluma, anidarán al abrigo de sus ramas. Y todos los árboles silvestres sabrán que yo soy el Señor, que humilla los árboles altos y ensalza los árboles humildes, que seca los árboles lozanos y hace florecer los árboles secos. Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré».

Palabra de Dios.

SALMO

La imagen del cedro plantado en la casa del Señor que seguirá dando fruto, hace pensar en las palabras de Jesús: « Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador»; «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos» (Jn 15,1-8).

Salmo 91, 1-2. 12-13. 14-15 (R. 1b)

R
Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor
y tocar para tu nombre, oh Altísimo,
proclamar por la mañana tu misericordia
y de noche tu fidelidad. R

El justo crecerá como una palmera,
se alzará como un cedro del Líbano;
plantado en la casa del Señor,
crecerá en los atrios de nuestro Dios. R

En la vejez seguirá dando fruto
y estará lozano y frondoso,
para proclamar que el Señor es justo,
que en mi Roca no existe la maldad. R

SEGUNDA LECTURA

Como desterrados lejos de la patria, caminemos guiados por la fe esforzándonos en agradar al Señor, ya que nada se le escapa. Un día todo saldrá a la luz.

En destierro o en patria, nos esforzamos en agradar al Señor.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,6-10

Hermanos:

Siempre tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras sea el cuerpo nuestro domicilio, estamos desterrados lejos del Señor. Caminamos sin verlo, guiados por la fe. Y es tal nuestra confianza, que preferimos desterrarnos del cuerpo y vivir junto al Señor. Por lo cual, en destierro o en patria, nos esforzamos en agradarle. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para recibir premio o castigo por lo que hayamos hecho mientras teníamos este cuerpo.

Palabra de Dios.

ALELUYA  

Aleluya. Aleluya.
De noche o de día, sin que se sepa cómo,
tu reino, Señor germina y va creciendo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo;
quien lo encuentra vive para siempre. Aleluya.

EVANGELIO

¿Quién no ha admirado alguna vez cómo una pequeña semilla germino y se convierte en un arbusto vigoroso, o en un gran árbol? Pero, para asistir a este crecimiento maravilloso, hay que tener paciencia y esperar a veces mucho tiempo. Así ocurre con la palabra de Dios, que es la semilla del Reino. El lenguaje sencillo de las parábolas encierra un sentido oculto cuya eterna novedad los discípulos han de esforzarse en descubrir.

Era la semilla más pequeña, pero se hace más alta que las demás hortalizas.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,26-34

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa simiente en la tierra. El duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.

La tierra va produciendo la cosecha ella sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega». Dijo también: «Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después brota, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros pueden cobijarse y anidar en ellas».

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 4 de junio de 2018

10-06-2018 -10º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

10º domingo Tiempo ordinario (B)



Desde el comienzo de su evangelio, san Marcos subraya la autoridad que muestra Jesús en su enseñanza y frente a los «demonios», de los que libera a quienes están atormentados por ellos. Más adelante el evangelista recoge un buen número de curaciones semejantes. Es evidente que concede una importancia especial a este tipo de manifestaciones del poder de Jesús. Sin embargo, hay que reconocer que estos relatos dejan al lector de hoy un tanto perplejo, si no es que le producen a veces cierto desasosiego. La intención de san Marcos y las razones de su insistencia se derivan de lo que se dice en el evangelio de este domingo, que, al mismo tiempo, plantea una cuestión que sigue teniendo actualidad.

Desde siempre, el hombre se pregunta por el origen del mal, que en lo más profundo de su ser lucha sin tregua contra el bien. Esta lucha ¿puede tener un final positivo, o hay que resignarse a sufrir permanentemente este antagonismo?

El problema está en el núcleo mismo de las tradiciones literarias más antiguas que configuran el libro del Génesis, del que hoy se lee un pasaje. Todo proviene del pecado cometido por el hombre y la mujer, a instancias de un ser misterioso, inteligente y maligno, «la serpiente». Es necesario que Dios se presente ante ellos para que tomen conciencia de su falta y de su responsabilidad, para que perciban que su consentimiento a la tentación es el origen del desorden que se ha instaurado en ellos. Abandonados a sus propias fuerzas, no pueden salir de la situación en la que han caído. Dios condena sin remisión a ese genio Maligno o Demonio, llamado también Satanás, Adversario, Diablo o Tentador. Entre él y Dios existe desde el principio un antagonismo, una lucha. Pero el que ha hecho caer a Eva será aplastado un día por su descendencia.

Con la llegada de Jesús se inicia este tiempo. Él es «el Santo, el Santo de Dios», que ha venido a imponer silencio a los espíritus malignos, a perderlos, a acabar con su dominación. El revela con autoridad la voluntad de Dios. Los que la cumplen son sus hermanos, miembros, con él, de la familia de Dios. Nosotros sufrimos las consecuencias del pecado: toda clase de pruebas y la muerte. Pero la mirada de la fe no se detiene en nuestra situación actual. Va más allá, hasta la morada eterna construida Dios, donde Cristo resucitado nos introducirá y glorificará nuestros cuerpos mortales.

PRIMERA LECTURA

El repentino miedo a Dios, hasta ayer presencia familiar y la vergüenza de sí mismos, hasta entonces desconocida, hacen que el hombre y la mujer sientan la gravedad del desorden causado por el pecado en lo más profundo de su ser La responsabilidad última de la falta recae en el Mentiroso, pero ellos han hecho mal en escucharlo. La condena del Tentador es inapelable, y su victoria provisional. Un día será aplastado por la descendencia de aquella a la que ha hecho caer Esta promesa es lo que se conoce como el «protoevangelio», el «primer anuncio de la Buena Noticia de la salvación».

Lectura del libro del Génesis 3,9-15

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre: «¿Dónde estás?». El contestó: «Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí». El Señor le replicó: «¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?». Adán respondió: «La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí».

El Señor dijo a la mujer: «¿Qué es lo que has hecho?». Ella respondió: «La serpiente me engañó, y comí».

El Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón».

Palabra de Dios.

SALMO

La espera del Señor no es vano: nuestros gritos llegan hasta él y, en su ternura desbordante, perdona nuestros delitos.

Salmo 129, 1-2. 3-4. 5-6, 7-8

R
Del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa.

Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica. R

Si llevas cuenta de los delitos,
Señor, ¿quién podrá resistir?

Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto. R

Mi alma espera en el Señor,
espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
más que el centinela la aurora. R

Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
y él redimirá a Israel de todos sus delitos. R

SEGUNDA LECTURA

La fe en la resurrección de Cristo y la certeza de participar de su triunfo sobre el mal y la muerte fundan la esperanza del cristiano. Todo parece contradecir este optimismo cuando nos encontramos bregando con las miserias de la condición humana. Pero hay que ver más allá: las ruinas de hoy sirven ya para la construcción eterna, de la que Dios es arquitecto.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4, 13-5, 1

Hermanos:

Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien.

Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios. Por eso, no nos desanimamos. Aunque nuestro hombre exterior se vaya deshaciendo, nuestro interior se renueva día a día. Y una tribulación pasajera y liviana produce un inmenso e incalculable tesoro de gloria. No nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Lo que se ve es transitorio; lo que no se ve es eterno. Es cosa que ya sabemos: Si se destruye este nuestro tabernáculo terreno, tenemos un sólido edificio construido por Dios, una casa que no ha sido levantada por mano de hombre y que tiene una duración eterna en los cielos.

Palabra de Dios.

ALELUYA Cf Jn 12,31b-32

Aleluya. Aleluya.
Dichoso el que cumple la voluntad de Dios:
en ,él reconoce Jesús su pariente. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

Ahora el Príncipe de este mundo
va a ser echado fuera —dice el Señor—.

Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí. Aleluya.

EVANGELIO

Atribuir a Belzebú, «el jefe de los demonios», la obra que el Espíritu Santo realiza en Jesús equivale a cerrarse uno mismo al perdón de Dios, rechazando toda posibilidad de liberación del dominio del Maligno. Los parientes de Jesús, desconcertados, quieren hacerle entrar en razón. Los discípulos, por su parte, reconocen en él la Sabiduría del Padre, y esta fe los introduce, con el Hijo y por él, en la familia de Dios.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 3,20-35

En aquel tiempo, Jesús fue a casa con sus discípulos y se juntó de nuevo tanta gente que no los dejaban ni comer. Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus cabales.

También los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».

El los invitó a acercarse y les puso estas parábolas: «Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino en guerra civil no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Llegaron su madre y sus hermanos y desde fuera lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dijo: «Mira, tu madre y tus hermanos están fuera y te buscan».

Les contestó: «Quiénes son mi madre y mis hermanos?». Y, paseando la mirada por el corro, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


domingo, 3 de junio de 2018

08-06-2018 - El Sagrado Corazón de Jesús (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

El Sagrado Corazón de Jesús (B)



«El Dios santo» tiene un corazón de Padre. ¿Qué no ha hecho por sus criaturas desde los orígenes de la humanidad? Ha cuidado a los hombres como a frágiles niños de pecho, les ha enseñado a caminar, guiando sus pasos vacilantes, velando sin cesar para que no tropezaran y acudiendo en su auxilio cuando las piedras del camino los hacían caer. Tantas pruebas de amor no les impidieron rechazarlo. Cualquier otro hubiera renegado de unos hijos tan ingratos, los hubiera castigado por su conducta indigna, abandonándolos a su suerte. ¡El no! Porque es «Dios, y no hombre», perdona incansablemente. Más aún: es él quien da siempre el primer paso, quien «atrae» para que los pecadores «vuelvan» sobre sus pasos. Es el mensaje de Oseas, uno de los primeros «profetas-escritores».

Nadie, ni siquiera los «ángeles del cielo», hubiera podido imaginar que Dios podía ir más lejos en la demostración de su amor. Sin embargo, estaba escondido desde siempre el designio de una intervención que ha «realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro». El, «que habita por la fe en nuestros corazones», nos concede «que el amor sea nuestra raíz y nuestro cimiento»; nos hace capaces de comprender «lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano», nos ha dado a conocer «la multiforme sabiduría de Dios», «de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra».

En la cruz, el Cordero de Dios inmolado «el día de la Preparación», tiene el costado abierto. De su corazón traspasado ha salido sangre y agua. Meditando sobre la lanza que traspasó al crucificado, los cristianos han descubierto su sentido profundo: Cristo en la cruz ha abierto la fuente de la gracia que hace renacer, y los que beben del cáliz del Señor comulgan con su Pascua.

La liturgia de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús celebra al Padre lleno de ternura. Adorémoslo: es insondable «lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo» de su amor. Acerquémonos a él con la audacia que da una 9onfianza sin límites. «El que atravesaron» está en medio de nosotros, con el corazón y los brazos siempre abiertos para acoger a los que «lo miran».

PRIMERA LECTURA

Para expresar la increíble ternura de Dios, Oseas recurre a imágenes y maneras de hablar de un realismo y una audacia extraordinarios: Dios, un padre o una madre que llega incluso a «arrepentirse» y a cambiar de actitud hacia sus hijos infieles. Pero el recurso a este lenguaje no supone desconocer la trascendencia divina. Al contrario, puede comportarse así precisamente porque es «Dios, y no hombre».

Os anuncié de balde el Evangelio de Dios.

Lectura de la profecía de Oseas 11, 1.3-4.8c-9

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba.

Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.

Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta».

Palabra de Dios.

SALMO

Mi Dios es grande y santo; a él dirijo mi alabanza. Su fuerza me salva; en él pongo mi confianza.

Salmo Is 12, 2-3. 4bc. 5-6

R
Sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.

Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:

«Qué grande es en medio de ti
el santo de Israel». R

SEGUNDA LECTURA

El amor incomparable, inimaginable, de Cristo ha puesto plenamente de manifiesto el amor infinito de Dios, a «quien tenemos libre y confiado acceso, por la fe en él». Ante este misterio, cuyo anuncio ha sido confiado a los hombres, sólo cabe «doblar las rodillas». Serían totalmente incapaces de anunciarlo si el Padre no les hubiera dado esa capacidad por medio de su Espíritu. El lirismo de este texto le da un aire de pieza litúrgica.

Comprendiendo lo que transciende toda filosofía: el amor cristiano.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3,8-12.14-19

Hermanos: A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.

Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.

Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo pro fundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 11,29ab

Aleluya. Aleluya.
«Mirarán
al que atravesaron». Aleluya.

Aleluya, aleluya.

Cargad con mi yugo y aprended de mí
—dice el Señor—,
que soy manso y humilde de corazón. Aleluya.

O bien:

Aleluya, aleluya.

Dios nos amó y nos envió a su Hijo
como víctima de propiciación por nuestros pecados. Aleluya.

EVANGELIO

La referencia explícita al «día de la Preparación» de la Pascua y al Cordero pascual revela el verdadero significado de la crucifixión de Jesús, al que hay que mirar para salvarse. En el agua y la sangre que salen del costado de Cristo crucificado la tradición cristiana ha visto una evocación del bautismo y de la eucaristía, que son sacramentos pascuales. El día después del sábado se ha convertido en «el primer día de la semana» cristiana (Jn 20,1), el de la celebración semanal de la Pascua de Cristo y de la eucaristía.

Le traspasó el costado, y salió sangre y agua.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.

El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 28 de mayo de 2018

03-06-2018 - SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO (B)



En este ciclo, la solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo pone el acento en el enraizamiento de la eucaristía en las tradiciones cultuales del pueblo de la Biblia y, a través de ellas, en el subsuelo de las religiones ancestrales. La sangre es la vida., Todo ser vivo muere si derrama su sangre. Este es el fundamento de la práctica inmemorial de los sacrificios rituales y de su significado. Los sacrificios de animales, en cuanto actos de adoración, proclaman que toda vida viene de Dios y a él pertenece. Son al mismo tiempo un acto de ofrecimiento: con la sangre de los animales se ofrece simbólicamente a Dios la propia vida. Desde el Sinaí al menos, la Biblia integra estos ritos en un contexto de fe y de culto que amplía considerablemente su significado y alcance primeros. Más tarde, la celebración de la Pascua anual, renovación de la alianza, y la del «Día de la expiación». el Yom Kippur los enriquecieron considerablemente. Por otro lado, siendo como es «memorial» de las «maravillas» realizadas por el Señor en favor de su pueblo, el sacrificio ofrecido a Dios implica siempre la promesa de permanecer unido a él por la fidelidad a la Ley de vida que él ha revelado. El sacrificio, en fkn, es un rito de comunión: Dios devuelve plenificada la vida que se le ha ofrecido.

Lo que el Señor hizo durante la última cena pascual con sus discípulos antes de sufrir su pasión lleva a su plenitud estas tradiciones. Jesús hace de la oblación pascual del pan y del vino el signo de su vida entregada por la salvación del mundo, el sacramento de su cuerpo y de su sangre, hasta el día en que beba con ellos «el vino nuevo en el reino de Dios».

Gracias a la eucaristía, sacramento de la Pascua de Cristo, la Iglesia puede asociarse al culto perfecto que el Resucitado, «sumo sacerdote de los bienes definitivos», da ahora al Padre en el santuario del cielo, donde ha entrado «una vez para siempre», ofreciéndose libremente por la «liberación eterna» de los pecadores. Por él y en él, «mediador de una alianza nueva», celebramos «el culto del Dios vivo», «el sacrificio agradable a él y salvación para todo el mundo».

PRIMERA LECTURA

Dios acoge favorablemente los sacrificios ofrecidos con un corazón sincero. Pero no quiere la muerte de sus adoradores. El rito de la aspersión del pueblo con la mitad de la sangre de la víctima tenía un doble sentido: Dios devuelve la vida a los que se la ofrecen; mejor aún, les renueva el don de la vida. Este ritual tenía, pues, un valor y un significado profundamente religiosos.

Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros

Lectura del libro del Éxodo 24, 3-8

En aquellos días, Moisés bajó y contó al pueblo todo lo que había dicho el Señor y todos sus mandatos; y el pueblo contestó a una: - «Haremos todo lo que dice el Señor.»

Moisés puso por escrito todas las palabras del Señor. Se levantó temprano y edificó un altar en la falda del monte, y doce estelas, por las doce tribus de Israel. Y mandó a algunos jóvenes israelitas ofrecer al Señor holocaustos, y vacas como sacrificio de comunión. Tomó la mitad de la sangre, y la puso en vasijas, y la otra mitad la derramó sobre el altar. Después, tomó el documento de la alianza y se lo leyó en alta voz al pueblo, el cual respondió:

- «Haremos todo lo que manda el Señor y lo obedeceremos.»

Tomó Moisés la sangre y roció al pueblo, diciendo:

- «Ésta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos.»

Palabra de Dios.

SALMO

El «cáliz de la amargura» se convierte en «copa de la salvación» por obra de Cristo, que se ha hecho servidor de todos y la ha ofrecido en acción de gracias al Señor que da la vida.

Salmo 115, 12-13. 15 y 16bc. 17-18 (R.: 13)

R
Alzaré la copa de la salvación,
invocando el nombre del Señor.

¿Cómo pagaré al Señor
todo el bien que me ha hecho?

Alzaré la copa de la salvación,
invocando su nombre. R

Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles.

Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava;
rompiste mis cadenas. R

Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor.

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo. R

SEGUNDA LECTURA

Con gran delicadeza, el autor de la carta a los Hebreos muestra las relaciones entre la fe cristiana y la tradición bíblica anterior relativa al culto: ritos y sacrificios, sacerdocio, santuario de Dios en medio de su pueblo. El misterio de la salvación realizada por Cristo queda iluminado con toda claridad. Habiendo «entrado en el santuario una vez para siempre», Cristo, ofreciéndose a sí mismo, ha obtenido para todos los hombres la purificación interior prefigurada antiguamente por la aspersión ritual de la sangre de los animales inmolados. Así ha sellado una alianza que no será necesario renovar.

La sangre de Cristo podrá purificar nuestra conciencia.

Lectura de la carta a los Hebreos 91 11-15

Hermanos:

Cristo ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Su tabernáculo es más grande y más perfecto: no hecho por manos de hombre, es decir, no de este mundo creado.

No usa sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia; y así ha entrado en el santuario una vez para siempre, consiguiendo la liberación eterna.

Si la sangre de machos cabríos y de toros y el rociar con las cenizas de una becerra tienen el poder de consagrar a los profanos, devolviéndoles la pureza externa, cuánto más la sangre de Cristo, que, en virtud del Espíritu eterno, se ha ofrecido a Dios como sacrificio sin mancha, podrá purificar nuestra conciencia de las obras muertas, llevándonos al culto del Dios vivo.

Por esa razón, es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 6,51

Aleluya. Aleluya.
Tú has pronunciado la acción de gracias
sobre la copa, Señor Jesús.
Es la sangre de la alianza nueva
derramada por todos. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor—;
el que coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya.

EVANGELIO

Contrasta el comienzo del relato, lleno de detalles concretos y de estilo vivaz, con el carácter extremadamente escueto de lo que sigue: unas palabras de Jesús sobre el pan y el vino recogidas sin la menor alusión al contexto ritual y a los demás elementos de la comida pascual. El relato evoca una «eucaristía doméstica», de la que san Marcos menciona únicamente lo que la distingue de cualquier otra comida. Pero recuerda que el cuerpo y la sangre de Cristo han sido dados como viático para el camino que conduce a la Pascua eterna, cuyo acceso ha abierto el Señor Lo esencial, queda dicho.

Esto es mi cuerpo. Ésta es mi sangre.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 14-12-16. 22-26

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

- «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»

Él envió a dos discípulos, diciéndoles:

- «ld a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?"

Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras comían, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo:

- «Tomad, esto es mi cuerpo.»

Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron.

Y les dijo:

- «Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»

Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


lunes, 21 de mayo de 2018

27-05-2018 - La Santísima Trinidad (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

La Santísima Trinidad (B)



Todo viene del Padre, por Jesucristo, su Hijo hecho hombre, gracias a la acción del Espíritu Santo y a su presencia en nuestros corazones. Todo vuelve de nuevo al Padre por su Hijo, en el Espíritu. Este es el doble movimiento, descendente y ascendente, del misterio de la salvación. Cada sacramento, administrado «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo», así como toda oración dirigida al Padre por el Hijo en el Espíritu, es una profesión de fe en el Dios único en tres personas. Es el misterio que celebra solemnemente la fiesta de este domingo.

Un pasaje del libro del Deuteronomio muestra, en primer lugar, el modo como Israel va descubriendo progresivamente quién es Dios, a partir de la experiencia de su acción y de sus iniciativas de salvación, y no al término de ninguna especulación filosófica o teológica. Al poner las palabras en labios de Moisés, el autor de esta página usa un procedimiento literario que subraya la importancia capital de los acontecimientos del éxodo. Esta evocación es de gran actualidad en varios sentidos. El recuerdo de estos tiempos sigue siendo, aún hoy, fundamento de la fe y la esperanza de los creyentes, porque lo que llamamos el Antiguo Testamento pertenece a nuestra historia. Esta página de la Escritura recuerda algo que nunca hay que olvidar: que Dios se muestra, no se demuestra. Se pueden percibir signos de su presencia y de su acción en el mundo y en la historia. Lejos de justificar la duda, su aparente ausencia debe hacer surgir la fe y la esperanza.

En el momento de dejar la tierra para volver al Padre, Jesús, poseído por el Espíritu, prometió solemnemente a los suyos que estaría con ellos «todos los días, hasta el fin del mundo». A los apóstoles, postrados ante él en gesto de adoración, les mandó anunciar la Buena Noticia de la salvación a todos los pueblos, engendrarlos a la vida divina por el bautismo. «Enseñadles —les dijo— a guardar todo lo que os he mandado, a progresar, día tras día, por el camino del bien, a hacer la voluntad de Dios, a ser dóciles al Espíritu Santo».

El Espíritu Santo que han recibido los bautizados da testimonio de que verdaderamente son hijos del Padre. Y les hace capaces de dirigirse a Dios con toda confianza, diciendo: «Abba, Padre».

PRIMERA LECTURA

Esta página del Deuteronomio, atribuida a Moisés, recoge la experiencia secular del pueblo de la Biblia. Este ha ido adquiriendo progresivamente una conciencia más viva de la presencia del Señor en medio de él, en su historia singular Sus iniciativas revelan su «mano fuerte» y su «brazo poderoso», al servicio de un designio de salvación cuyo cumplimiento nada ni nadie podrán impedir El no es un dios entre Otros, sino el único Dios.

El Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.

Lectura del libro del Deuteronomio 4, 32-34. 39-40

Moisés habló al pueblo, diciendo:

- «Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?; ¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor5 vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.»

Palabra de Dios.

SALMO

Leal, justo y misericordioso: así es Dios desde siempre y para siempre.

Salmo 32, 4-5. 6 y 9. 18-19. 20 y 22 (R. 12b)

R
Dichoso el pueblo que el Señor
se escogió como heredad.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra. R

La palabra del Señor hizo el cielo;
el aliento de su boca, sus ejércitos,
porque él lo dijo, y existió,
él lo mandó, y surgió. R

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre. R

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti. R

SEGUNDA LECTURA

El Espíritu, la más misteriosa de las personas divinas, se revela por su acción invisible en el mundo y en el corazón de los hombres. Hace de nosotros hijos de Dios. Por él clamamos a Dios llamándolo Padre nuestro. El nos introduce en la comunión de la Santísima Trinidad.

Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: "¡Abba!" (Padre).

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 14-17

Hermanos:

Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios.

Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre).

Ese Espíritu y nuestro espíritu dan un testimonio concorde: que somos hijos de Dios; y, si somos hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.

Palabra de Dios.

ALELUYA Ap 1,8

Aleluya. Aleluya.
Haced discípulos de todos los pueblos,
bautizándolos
en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es, que era y que viene. Aleluya.

EVANGELIO

La misión universal de los apóstoles, el don del bautismo «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» y la promesa de la presencia del Resucitado «todos los días, hasta el fin del mundo» dan a este relato evangélico un claro significado eclesial.

Bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Al verlo, ellos se postraron, pero algunos vacilaban.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

- «Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra.

Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado.

Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.»

Palabra de Dios.




Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com