domingo, 14 de febrero de 2010

domingo, I semana de adviento - C

domingo, I semana de adviento - C

Lectura 1

La alianza entre Dios y su pueblo infiel pasa por numerosas crisis, pero nunca se llega a una ruptura definitiva, porque Dios es fiel. Cuando todo parece estar en peligro, el profeta anuncia un mesías que ha venido, que viene y que vendrá a instaurar la era de la justicia esperada.

Suscitaré a David un vástago legítimo

Primera lectura Jr 33, 14-16

Lectura del libro del profeta Jeremías

Mirad que llegan días -oráculo del Señor-,
en que cumpliré la promesa que hice
a la casa de Israel y a la casa de Judá.
En aquellos días y en aquella hora
suscitaré a David un vástago legítimo,
que hará justicia y derecho en la tierra.
En aquellos días se salvará Judá
y en Jerusalén vivirán tranquilos
y la llamarán así: «Señor-nuestra-justicia».

Salmo

La misericordia y la lealtad, la rectitud y la bondad, son anhelos de todo hombre. ¿Quién sino Dios podrá enseñar sus caminos?

Sal 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14

R. Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

El Señor es bueno y recto
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.

Lectura 2

La perspectiva de la venida del Señor estimula el deseo y la voluntad de seguir, con fervor creciente, el camino de la santidad que viene de Dios por Cristo.

El Señor os fortalecerá internamente, para cuando Jesús vuelva

Segunda lectura 1Ts 3, 12_4, 2

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses

Hermanos:
Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos, y que así os fortalezca internamente; para que cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre.
Para terminar, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante.
Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús.

Evangelio

Las evocaciones de la última manifestación del Hijo del hombre no pretenden en absoluto describir anticipadamente este acontecimiento sin precedentes. Es inútil tratar de imaginarlo. A nosotros nos toca esperar sin miedo, estar despiertos y pedir fuerza para escapar de todo lo que está por venir.

Se acerca vuestra liberación

Evangelio Lc 21, 25-28. 34-36

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del hombre.

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