lunes, 12 de julio de 2010

18/07/2010 - 16º domingo del Tiempo ordinario (C)

Inicio ..... Ciclo A ..... Ciclo B ..... Ciclo C ..... Euskera

Lecturas y Evangelio del domingo

18 de julio de 2010

16º domingo del Tiempo ordinario (C)

Para leer la lectura y Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o "cliclea" sobre Ciclo C en el menu superior.

PRIMERA LECTURA

Señor, no pases de largo junto a tu siervo

Lectura del libro del Génesis 18,1-10a

En este relato, curiosamente, se habla primero de tres viajeros y luego sólo de uno, como si, a partir del momento en que este le anuncia, con la próxima maternidad de la estéril Sara, la realización, largamente esperada, de la promesa de la descendencia (Gn 15, 1-6), Abrahán no lo viera más que a él.

Canto a la hospitalidad sincera de Abraham.
El relato es sencillo y fresco. Con el calor del día, tres hombres se aparecen a Abraham quien, como buen oriental se halla tomando el fresco bajo la encina de Mambré. El misterio envuelve todo el relato: ¿quiénes son estos personajes? Sólo abren su boca después de la comida; y a pesar de este hálito misterioso, Abraham no se lo piensa dos veces y pone todo su empeño en atender con sentido hospitalario a sus visitantes: corre a su encuentro, les hace lavar los pies y manda preparar la comida con toda urgencia. Hospitalidad nada común.
En esta sociedad con tantas prevenciones y barreras, Abraham nos da una lección de hospitalidad y acogida. Es preciso saber matar el ternero gordo en honor del desconocido para merecer entrar en su misterio. Para "recibir" a un huésped hace falta haber aprendido a "dar" todo.

SALMO

Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5

¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor?

“No olvidéis la hospitalidad: por ella, algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles” (Hb 13, 2)

SEGUNDA LECTURA

El misterio escondido desde siglos, revelado ahora a los santos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,24-28

Aun estando prisionero, san Pablo no se considera dispensado del ministerio apostólico, sino que se siente llamado a ejercerlo de otra manera: participando en la Pasión redentora de Cristo. De ahí su alegría: sufre, sin duda, pero es por la Iglesia, por el cuerpo de Cristo y con él.

Cuando Pablo escribe la carta a los Colosenses se encuentra prisionero precisamente por defender los derechos de los paganos. Pero cuando ve que sus padecimientos fructifican a favor de la fe y perseverancia de los creyentes, siente profunda alegría.
Para Pablo formamos con Cristo un cuerpo: ha sufrido la cabeza, faltan los sufrimientos de los miembros que tienen que seguir la suerte que quiso soportar la cabeza.

EVANGELIO

Marta lo recibió en casa. María escogió la parte mejor

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,38-42

Este relato, que es tan bien conocido, tiene la “función” de una parábola. Uno se siente espontáneamente inclinado o ponerse del lado de Marta, juzgando egoísta la actitud de su hermana, que la deja “sola con el servicio”. Esto supondría entender mal la sentencia final, que es la que ofrece la clave de interpretación del episodio. Una vez más, Jesús pone en guardia frente al exceso de preocupaciones y de inquietudes que impiden escuchar la palabra y no le permiten dar el fruto esperado (Lc 8, 14).

A Jesús
se le llama por dos veces el Señor. Todo esto indica que, más allá del valor histórico de esta narración, Lucas refleja la situación de la comunidad para la que escribe y pretende ofrecer un ejemplo para cualquier comunidad: se trata de una propuesta de reflexión, un alto en el camino, para descubrir "lo verdaderamente importante".
La diakonia de Marta, es decir el servicio hecho a los demás, no es negativo; todo depende de cómo se haga. En el presente contexto es negativa y equivale al "trajín" de la casa, según la letra, y, según el espíritu, "al cumplimiento del deber" llevado a su máxima expresión. El acento está puesto en el hacer porque está mandado por la Ley, mientras que en el caso de María está puesto en escuchar la novedad del mensaje de Jesús.
La respuesta de Jesús nos da el mensaje central del pasaje: su palabra está por encima de cualquier otro interés. Jesús ha venido para dar vida y enseñanza. Esa vida es lo único necesario; su doctrina ha de ser escuchada. Como las preocupaciones pueden ahogar la semilla así el afanarse puede impedir el escuchar.
Necesitamos aprender a escuchar, hacer silencio, curarnos de tanta prisa, desprendernos de tanto agobio, detenernos despacio en nuestro interior, sincerarnos con nosotros mismos, sentir la vida a nuestro alrededor, sintonizar con las personas, escuchar la palabra del Señor. No se trata de buscar el silencio por el silencio, sino de reencontrarnos con nosotros mismos, enraizarnos más sinceramente en nuestro ser y, sobre todo, escuchar a la fuente de la vida.

Blog: http://sopelakoeliza.blogspot.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

La publicación de los comentarios requerirán la aceptación del administrador del blog.