lunes, 27 de diciembre de 2010

02/01/2011 - 2º domingo de Navidad (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

2 de enero de 2011

2º domingo de Navidad (A)

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PRIMERA LECTURA

La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido.

Lectura del libro del Eclesiástico Si 24, 1-2. 8-12

Se trata de un texto cumbre dentro del libro del Sirácida o Eclesiástico. La Sabiduría, con mayúscula, habla como una persona. Se presenta gloriándose de ser la encarnación de la Ley, cuyos beneficios proclama, con insistencia el salmo 118. Accesible a todos, porque ha fijado su morada entre los hombres, la Sabiduría les aporta vida y felicidad.

SALMO

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20

R.
La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Jesús es Sabiduría del Altísimo, Paz del cielo en la tierra, Paz de vida eterna.

SEGUNDA LECTURA

Nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15-18

Las palabras se agolpan en la pluma de san Pablo para expresar los infinitos e inimaginables beneficios de los que es prenda el misterio de Navidad: participación en la vida que el Hijo comparte con su Padre; promesa de ser asociados a la gloria del Señor; comunión de los fieles en la fe, la esperanza y la oración.

EVANGELIO

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Lectura del santo evangelio según san Juan 1, 1-18

En esta página con la que se inicia el cuarto evangelio, san Juan expresa, con una fuerza y un realismo incomparables, la paradoja del misterio de la encarnación y el alcance indescriptible de la fe. Dios, el totalmente otro, el incognoscible por naturaleza, se ha manifestado en su Hijo, la Palabra hecha carne. Todos han podido verlo, todos han podido oírlo hablar del Padre con palabras humanas, e incluso tocarlo con sus propias manos. Los que lo «reciben», los que «creen en su nombre», participan de su «plenitud»; «no han nacido de sangre, ni de amor carnal»: «¡han nacido de Dios!», Por eso «les da poder para ser hijos de Dios». Pero no todos lo reciben. Y es que entre nosotros ha aceptado los riesgos de la fe.


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