domingo, 19 de diciembre de 2010

25/12/2010 - Natividad del Señor (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

25 de diciembre de 2010

Natividad del Señor (A)

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Misa del día.

El Hijo eterno del Padre se ha hecho hombre; la Palabra por la que todo fue creado se ha hecho carne de nuestra carne; el que habita en el cielo ha acampado en nuestra tierra; como “luz verdadera” que al mundo vino, da a conocer a Dios, a quien “nadie ha visto jamás”: Es el misterio de la Encarnación que celebra, con alegría y acción de gracias, la misa del día de Navidad

PRIMERA LECTURA

Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.

Lectura del libro de Isaías 52,7-10

Se trata de un oráculo en forma de poema, con un lirismo sobrecogedor. Cuando se tiene ante los ojos a un recién nacido acostado en un pesebre, se puede medir la humildad de un Dios cuya fuerza se manifiesta en la debilidad.

SALMO

Salmo 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6

R.
El Señor da a conocer su victoria.

Victoria de la vida sobre la muerte. Amor más fuerte que el odio. Navidad, primera etapa del itinerario pascual de Cristo.

SEGUNDA LECTURA

Dios nos ha hablado por el Hijo.

Lectura de la carta a los Hebreos 1,1-6

Al contrario de los ídolos mudos. Dios habla. Durante mucho tiempo estuvo recurriendo a intermediarios. “Ahora, en esta etapa final”, ha enviado a su propia Palabra, “impronta de su ser”, de su designio, de su voluntad.

EVANGELIO

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Lectura del santo evangelio según san Juan 1,1-18

La primera página del evangelio según san Juan tiene el estilo, a la vez sobrio y solemne, de un gran himno litúrgico. Hace pensar en la obertura de una “Sinfonía del nuevo mundo”, que enunciará los temas que luego se habrán de desarrollar en múltiples variaciones con sutiles contrapuntos. La realidad, el realismo de la encarnación del Hijo de Dios, constituye el centro de esta vigorosa introducción de todo el cuarto evangelio. La Palabra hecha carne es la revelación del Padre, de su amor. Recibirlo, creer en él, es tener vida eterna.

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