lunes, 22 de febrero de 2010

domingo, II semana de cuaresma (C)

domingo, II semana de cuaresma

Lectura 1

Abrahán es la figura emblemática de los creyentes de todas las épocas de la historia del mundo. Lo dejó todo porque Dios se lo pidió. El Señor le asegura una descendencia inmensa y la posesión de la tierra prometida. Durante un sueño misterioso, Abrahán asiste a una escena totalmente insólita. Una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasa entre los miembros de los animales descuartizados. Habitualmente cada uno de los contratantes se sometía a este rito: "Que me ocurra lo que a estos animales si falto a mi palabra". ¡Dios dejaría de ser el Dios vivo si no cumpliera su promesa!

Dios hace alianza con Abrahán, el creyente

Lectura Gn 15, 5-12. 17-18

Lectura del libro del Génesis

En aquellos días, Dios sacó afuera a Abrahán y le dijo:
- Mira al cielo; cuenta las estrellas, si puedes.
Y añadió:
- Así será tu descendencia.
Abrahán creyó al Señor, y se le contó en su haber.
El Señor le dijo:
- Yo soy el Señor, que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte en posesión esta tierra.
Él replicó:
- Señor Dios, ¿cómo sabré yo que voy a poseerla?
Respondió el Señor:
- Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.
Abrahán los trajo y los cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves. Los buitres bajaban a los cadáveres, y Abrahán los espantaba.
Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrahán, y un terror intenso y oscuro cayó sobre él.
El sol se puso, y vino la oscuridad; una humareda de horno y una antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados.
Aquel día el Señor hizo alianza con Abrahán en estos términos:
- A tus descendientes les daré esta tierra, desde el río de Egipto al Gran Río.


Salmo

Dios se compromete por completo en lo que dice. Por eso estoy seguro de que sus palabras se cumplirán.

Sal 26, 1. 7-8a. 8b-9abc. 13-14

R. El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?

Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mí corazón: «Buscad mi rostro».

Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.

Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.


Lectura 2

Admitidos como ciudadanos del cielo, los que se adhieren a Cristo de todo corazón verán su cuerpo humilde transfigurado a imagen del cuerpo glorioso del Resucitado, el día de su vuelta. Su esperanza no se verá defraudada.

Aguardamos un Salvador; él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa

Lectura Flp 3, 17-4, 1

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses

Hermanos:
Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí.
Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas.
Nosotros, por el contrario, somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
Él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.


Evangelio

La transfiguración según la relata san Lucas recoge detalles que acentúan el carácter pascual de la visión. El acontecimiento se produce ocho días después de la confesión de Pedro, mientras Jesús ora, como en el Huerto de los Olivos. Moisés y Elías hablan de su partida, que tendrá lygar en Jerusalén. Los tres apóstoles se caen de sueño, lo mismo que en la noche de Getsemaní. Al despertarse es cuando ven la gloria de Jesús. Después de Pentecostés los apóstoles darán testimonio, con gran fuerza y valentía, de lo que han visto en la montaña y, sobre todo, de las apariciones del Resucitado.

Mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió

Evangelio Lc 9, 28b-36

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que se iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:
- Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:
- Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

martes, 16 de febrero de 2010

domingo, I semana de cuaresma - C

Primer domingo de Cuaresma - ciclo C
24 de febrero de 2010

Lectura 1

Profesión de fe del pueblo escogido

A partir de la ofrenda de las primicias, común a la mayoría de las religiones, el Deuteronomio hace una profesión de fe explícita en Dios liberador de su pueblo, por el que no cesa de velar. El memorial del éxodo, acontecimento fundante, se sitúa a partir de entonces en el corazón mismo del culto bíblico. Del mismo modo, hoy el memorial de la Pascua de Cristo es fuente y cumbre de la liturgia cristiana.

Primera lectura De 26,4-10

Lectura del libro del Deuteronomio

Dijo Moisés al pueblo:
- El sacerdote tomará de tu mano la cesta con las primicias y la pondrá ante el altar del Señor, tu Dios.
Entonces tú dirás ante el Señor, tu Dios: «Mi padre fue un arameo errante, que bajó a Egipto, y se estableció allí, con unas pocas personas. Pero luego creció, hasta convertirse en una raza grande, potente y numerosa. Los egipcios nos maltrataron y nos oprimieron, y nos impusieron una dura esclavitud. Entonces clamamos al Señor, Dios de nuestros padres, y el Señor escuchó nuestra voz, miró nuestra opresión, nuestro trabajo y nuestra angustia. El Señor nos sacó de Egipto con mano fuerte y brazo extendido, en medio de gran terror, con signos y portentos. Nos introdujo en este lugar, y nos dio esta tierra, una tierra que mana leche y miel. Por eso, ahora traigo aquí las primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado».
Lo pondrás ante el Señor, tu Dios, y te postrarás en presencia del Señor, tu Dios.


Salmo

Dios es nuestro refugio, nuestro alcázar, nuestro protector, y nos escucha y acompaña en la prueba.

Sal 90, 1-2. 10-11. 12-13. 14-15

R. Está conmigo, Señor, en la tribulación.

Tú que habitas al amparo del Altísimo,
que vives a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti».

No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos.

Te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.

Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré.

Lectura 2

Profesión de fe del que cree en Jesucristo

Lo que anunciaba un texto del Deuteronomio (30, 11-14) encuentran inesperadamente su cumplimiento pleno en Jesús, Palabra de Dios que ha venido a este mundo, que ha resucitado entre los muertos y esta cerca de todo el que cree en él. Por la fe en Cristo nos salvamos.

Segunda lectura Rm 10,8-13

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos

Hermanos:
La Escritura dice:
- La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón.
Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos.
Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás.
Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.
Dice la Escritura:
- Nadie que cree en él quedará defraudado.
Porque no hay distinción entre judío y griego; ya que uno mismo es el Señor de todos, generoso con todos los que lo invocan.
Pues todo el que invoca el nombre del Señor se salvará.


Evangelio

El Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado

El templo ocupa en el evangelio según san Lucas un lugar especial. Siendo todavía niño, Jesús es presentado en él al Señor (Lc 2, 22), y en él proclama sus últimas enseñanzas (Lc 19, 45-21. 38). No es extraño, pues, que san Lucas sitúe las tres tentaciones de Jesús primero "en el desierto", después en "lo alto" y, finalmente, en Jerusalén, en "el alero del templo". La "otra ocasión· fijada para el último asalto del diablo es la de la pasión. Entonces, de veras, "completadas las tentaciones", el diablo, vencido, se aleja de Jesús para siempre: "Padre, que no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lc 22, 42); "Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu" (Lc 23, 46; Sal 31, 6).

Evangelio Lc 4,1-13

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo:
- Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.
Jesús le contestó:
- Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre».
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo:
- Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo.
Jesús le contestó:
- Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto».
Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo:
- Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras».
Jesús le contestó:
- Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios».
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

domingo, VI semana del tiempo ordinario - C

domingo, VI semana del tiempo ordinario

Lectura 1

Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor

Lectura del libro de Jeremías 17,5-8

Así dice el Señor:
- Maldito quien confía en el hombre,
y en la carne busca su fuerza,
apartando su corazón del Señor.
Será como un cardo en la estepa,
no verá llegar el bien;
habitará la aridez del desierto,
tierra salobre e inhóspita.
Bendito quien confía en el Señor
y pone en el Señor su confianza.
Será un árbol plantado junto al agua,
que junto a la corriente echa raíces;
cuando llegue el estío no lo sentirá,
su hoja estará verde;
en año de sequía no se inquieta,
no deja de dar fruto.


Salmo

Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6

R. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre
que no sigue el consejo de los impíos,
ni entra por la senda de los pecadores,
ni se sienta en la reunión de los cínicos,
sino que su gozo es la ley del Señor,
y medita su ley día y noche.

Será como un árbol
plantado al borde de la acequia:
da fruto en su sazón,
y no se marchitan sus hojas;
y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así:
serán paja que arrebata el viento.
Porque el Señor protege el camino de los justos,
pero el camino de los impíos acaba mal.


Lectura 2

Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido

Segunda lectura 1C0 15,12. 16-20

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos:
Si anunciamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que dice alguno de vosotros que los muertos no resucitan?
Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y, si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido, seguís con vuestros pecados; y los que murieron con Cristo se han perdido. Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los hombres más desgraciados.
¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.


Evangelio

Dichosos los pobres; ¡ay de vosotros, los ricos!

Evangelio Lc 6,17. 20-26

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo:
- Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis.
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.

domingo, V semana del tiempo ordinario - C

domingo, V semana del tiempo ordinario

Lectura 1

Aquí estoy, mándame

Primera lectura Is 6,1-2a. 3-8

Lectura del libro de Isaías

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo.
Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro, diciendo:
- ¡Santo, santo, santo, el Señor de los ejércitos, la tierra está llena de su gloria!
Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo.
Yo dije:
- ¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los ejércitos.
Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo:
- Mira; esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.
Entonces, escuché la voz del Señor, que decía:
- ¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?
Contesté:
- Aquí estoy, mándame.


Salmo

Sal 137, 1-2a. 2bc-3. 4-5. 7c-8

R. Delante de los ángeles tañeré para ti, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.

Daré gracias a tu nombre,
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma.

Que te den gracias, Señor,
los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

Extiendes tu brazo y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.


Lectura 2

Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído

Segunda lectura 1Co 15, 1-11

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos:
Os recuerdo el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los Apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.
Porque yo soy el menor de los Apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no se ha frustrado en mí.
Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.


Evangelio

Dejándolo todo, lo siguieron

Evangelio Lc 5, 1-11

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
- Rema mar adentro y echa las redes para pescar.
Simón contestó:
- Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo:
- Apártate de mí, Señor, que soy un pecador.
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
- No temas: desde ahora serás pescador de hombres.
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Presentación del Señor en el Templo - C

Presentación del Señor en el Templo

Lectura 1

Lectura 2

Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Segunda lectura Hb 2, 14-18

Lectura de la carta a los Hebreos

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos.
Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.


Salmo

Sal 23, 7. 8. 9. 10

R. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.

¿Quién es ese Rey de la gloria?
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.


Evangelio

Mis ojos han visto a tu Salvador

Evangelio Lc 2, 22-40

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Cuando llegó el tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que aguardaba el Consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu Santo, fue al templo.
Cuando entraban con el Niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
- Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz;
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los pueblos:
luz para alumbrar a las naciones,
y gloria de tu pueblo, Israel.
José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo diciendo a María, su madre:
- Mira: éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma.
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana: de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Israel.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

domingo, IV semana del tiempo ordinario - C

domingo, IV semana del tiempo ordinario

Lectura 1

Te nombré profeta de los gentiles

Primera lectura Jr 1, 4-5. 17-19

Lectura del libro de Jeremías

En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor:
- Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno, te consagré: te nombré profeta de los gentiles.
Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos.
Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo.
Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte.


Salmo

Sal 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17

R. Mi boca contará tu salvación, Señor.

A ti, Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo,
líbrame y ponme a salvo,
inclina a mí tu oído,
y sálvame.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú.
Dios mío, líbrame de la mano perversa.

Porque tú, Dios mío,
fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor,
desde mi juventud.
En el vientre maternoya me apoyaba en ti,
en el seno tú me sostenías.

Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas.


Lectura 2

Quedan la fe, la esperanza, el amor; pero la más grande es el amor

Segunda lectura 1Co 12, 31_13, 13

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos:
Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber; podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.
El amor es comprensivo,
el amor es servicial y no tiene envidia;
el amor no presume ni se engríe;
no es mal educado ni egoísta;
no se irrita, no lleva cuentas del mal;
no se alegra de la injusticia,
sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites,
espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca.
¿El don de predicar? -se acabará.
¿El don de lenguas? -enmudecerá.
¿El saber? -se acabará.
Porque inmaduro es nuestro saber
e inmaduro nuestro predicar;
pero cuando venga la madurez,
lo inmaduro se acabará.
Cuando yo era niño, hablaba como un niño,
sentía como un niño, razonaba como un niño.
Cuando me hice un hombre,
acabé con las cosas de niño.
Ahora vemos como en un espejo de adivinar;
entonces veremos cara a cara.
Mi conocer es por ahora inmaduro,
entonces podré conocer como Dios me conoce.
En una palabra:
quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres.
La más grande es el amor.


Evangelio

Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos

Evangelio Lc 4, 21-30

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga:
- Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios.
Y decían:
- ¿No es éste el hijo de José?
Y Jesús les dijo:
- Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»; haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.
Y añadió:
- Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

domingo, III semana del tiempo ordinario - C

domingo, III semana del tiempo ordinario

Lectura 1

Leían el libro de la Ley, explicando el sentido

Primera lectura Ne 8, 2-4a. 5-6. 8-10

Lectura del libro de Nehemías

En aquellos días, el sacerdote Esdras trajo el libro de la Ley ante la asamblea, compuesta de hombres, mujeres y todos los que tenían uso de razón. Era mediados del mes séptimo. En la plaza de la Puerta del Agua, desde el amanecer hasta el mediodía, estuvo leyendo el libro a los hombres, a las mujeres y a los que tenían uso de razón. Toda la gente seguía con atención la lectura de la Ley.
Esdras, el escriba, estaba de pie en el púlpito de madera que había hecho para esta ocasión. Esdras abrió el libro a la vista de todo el pueblo -pues se hallaba en un puesto elevado- y, cuando lo abrió, toda la gente se puso en pie. Esdras bendijo al Señor, Dios grande, y todo el pueblo, levantando las manos, respondió:
- Amén, amén.
Después se inclinaron y adoraron al Señor, rostro en tierra.
Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero:
- Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: no hagáis duelo ni lloréis.
Porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la Ley. Y añadieron:
- Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.


Salmo



Lectura 2

Vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro

Segunda lectura 1Co 12, 12-30

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios

Hermanos:
Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.
Si el pie dijera: «No soy mano, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería? Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso.
Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo.
El ojo no puede decir a la mano: «No te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «No os necesito». Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan.
Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los que menos valían.
Así, no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros.
Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos se felicitan.
Pues bien, vosotros sois el cuerpo de Cristo, y cada uno es un miembro.
Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas.
¿Acaso son todos apóstoles? ¿O todos son profetas? ¿O todos maestros? ¿O hacen todos milagros? ¿Tienen todos don para curar? ¿Hablan todos en lenguas o todos las interpretan?


Evangelio

Hoy se cumple esta Escritura

Evangelio Lc 1, 1-4; 4, 14-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Excelentísimo Teófilo:
Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo alababan.
Fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el libro del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
«El Espíritu del Señor está sobre mí,
porque él me ha ungido.
Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres,
para anunciar a los cautivos la libertad,
y a los ciegos, la vista.
Para dar libertad a los oprimidos;
para anunciar el año de gracia del Señor».
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
- Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.

domingo, II semana del tiempo ordinario - C

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El Bautismo del Señor - C

Bautismo del Señor

Lectura 1

Preparadle un camino al Señor

Primera lectura Is 40, 1-5. 9-11

Lectura del libro del profeta Isaías

Consolad, consolad a mi pueblo,
dice vuestro Dios;
hablad al corazón de Jerusalén,
gritadle: que se ha cumplido su servicio,
y está pagado su crimen,
pues de la mano del Señor ha recibido
doble paga por sus pecados.
Una voz grita en el desierto:
preparadle un camino al Señor;
allanad en la estepa
una calzada para nuestro Dios;
que los valles se levanten,
que los montes y colinas se abajen,
que lo torcido se enderece
y lo escabroso se iguale.
Se revelará la gloria del Señor,
y la verán todos los hombres juntos
-ha hablado la boca del Señor-.
Súbete a un monte elevado, heraldo de Sión;
alza fuerte la voz, heraldo de Jerusalén;
álzala, no temas,
di a las ciudades de Judá:
«Aquí está vuestro Dios.
Mirad: el Señor Dios llega con poder,
y su brazo manda.
Mirad, viene con él su salario,
y su recompensa lo precede.
Como un pastor que apacienta el rebaño,
su brazo lo reúne,
toma en brazos los corderos
y hace recostar a las madres».


Salmo

Sal 103, 1-2a. 2b-4. 24-25. 27-28. 29-30

R. Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!

Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres!
Te vistes de belleza y majestad,
la luz te envuelve como un manto.

Extiendes los cielos como una tienda,
construyes tu morada sobre las aguas;
las nubes te sirven de carroza,
avanzas en las alas del viento;
los vientos te sirven de mensajeros,
el fuego llameante, de ministro.

Cuántas son tus obras, Señor,
y todas las hiciste con sabiduría;
la tierra está llena de tus criaturas.
Ahí está el mar: ancho y dilatado,
en él bullen, sin número,
animales pequeños y grandes.

Todos ellos aguardan
a que les eches comida a su tiempo:
se la echas, y la atrapan;
abres tu mano, y se sacian de bienes.

Escondes tu rostro, y se espantan;
les retiras el aliento, y expiran
y vuelven a ser polvo;
envías tu aliento, y los creas,
y repueblas la faz de la tierra.


Lectura 2

Nos ha salvado con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo

Segunda lectura Tt 2, 11-14; 3, 4-7

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a Tito

Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres, enseñándonos a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro, Jesucristo. Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.
Cuando ha aparecido la bondad de Dios, nuestro Salvador, y su amor al hombre, no por las obras de justicia que hayamos hecho nosotros, sino que según su propia misericordia nos ha salvado, con el baño del segundo nacimiento y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo, nuestro Salvador.
Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna.


Evangelio

Después del bautismo de Jesús el cielo se abrió

Evangelio Lc 3, 15-16. 21-22

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, el pueblo estaba en expectación y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías. Él tomó la palabra y dijo a todos:
- Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego.
En un bautismo general, Jesús también se bautizó. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo:
- Tú eres mi Hijo, el amado, el predilecto.

La Epifanía del Señor - C

Epifanía del Señor

Lectura 1

La gloria del Señor amanece sobre ti

Primera lectura Is 60, 1-6

Lectura del libro de Isaías

¡Levántate, brilla, Jerusalén, que llega tu luz;
la gloria del Señor amanece sobre ti!
Mira: las tinieblas cubren la tierra,
y la oscuridad los pueblos,
pero sobre ti amanecerá el Señor,
su gloria aparecerá sobre ti.
Y caminarán los pueblos a tu luz,
los reyes al resplandor de tu aurora.
Levanta la vista en torno, mira:
todos ésos se han reunido, vienen a ti;
tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos.
Entonces lo verás, radiante de alegría;
tu corazón se asombrará, se ensanchará,
cuando vuelquen sobre ti los tesoros del mar
y te traigan las riquezas de los pueblos.
Te inundará una multitud de camellos,
de dromedarios de Madián y de Efá.
Vienen todos de Saba,
trayendo incienso y oro,
y proclamando las alabanzas del Señor.


Salmo

Sal 71, 1-2. 7-8. 10-11. 12-13

R. Se postrarán ante ti, Señor, todos los pueblos de la tierra.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.

Que los reyes de Tarsis y de las islas
le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia
le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.


Lectura 2

Ahora ha sido revelado que también los gentiles son coherederos de la promesa

Segunda lectura Ef 3, 2-3a. 5-6

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios .

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro.
Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa en Jesucristo, por el Evangelio.


Evangelio

Venimos de Oriente a adorar al Rey

Evangelio Mt 2, 1-12

Lectura del santo evangelio según san Mateo

Jesús nació en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes.
Entonces, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
- ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
- En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta: «Y tú, Belén, tierra de Judea, no eres ni mucho menos la última de las ciudades de Judea, pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
- Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

domingo, II semana de navidad - C

Segundo domingo después de Navidad

Lectura 1

La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido

Primera lectura Si 24, 1-2. 8-12

Lectura del libro del Eclesiástico

La sabiduría se alaba a sí misma,
se gloría en medio de su pueblo,
abre la boca en la asamblea del Altísimo
y se gloría delante de sus Potestades.
En medio de su pueblo será ensalzada,
y admirada en la congregación plena de los santos;
recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos
y será bendita entre los benditos.
El Creador del universo me ordenó,
el Creador estableció mi morada:
- Habita en Jacob,
sea Israel tu heredad.
Desde el principio, antes de los siglos, me creó,
y no cesaré jamás.
En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto
y en Sión me establecí;
en la ciudad escogida me hizo descansar,
en Jerusalén reside mi poder.
Eché raíces entre un pueblo glorioso,
en la porción del Señor, en su heredad,
y resido en la congregación plena de los santos.


Salmo

Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20

R. La palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.

Glorifica al Señor, Jerusalén,
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz.

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.


Lectura 2

Nos ha destinado en la persona de Cristo a ser sus hijos

Segunda lectura Ef 1, 3-6. 15-18

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.


Evangelio

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros

Evangelio Jn 1, 1-18

Lectura del santo evangelio según san Juan

En el principio ya existía la Palabra,
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios.
Por medio de la Palabra se hizo todo,
y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida,
y la vida era la luz de los hombres.
La luz brilla en la tiniebla,
y la tiniebla no la recibió.
[Surgió un hombre enviado por Dios,
que se llamaba Juan:
éste venía como testigo,
para dar testimonio de la luz,
para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz,
sino testigo de la luz.]
La Palabra era la luz verdadera,
que alumbra a todo hombre.
Al mundo vino,
y en el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de ella,
y el mundo no la conoció.
Vino a su casa,
y los suyos no la recibieron.
Pero a cuantos la recibieron,
les da poder para ser hijos de Dios,
si creen en su nombre.
Éstos no han nacido de sangre,
ni de amor carnal,
ni de amor humano,
sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne
y acampó entre nosotros,
y hemos contemplado su gloria:
gloria propia del Hijo único del Padre,
lleno de gracia y de verdad.
[Juan da testimonio de él y grita diciendo:
- Éste es de quien dije: «El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia, porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás.
El Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.]

lunes, 15 de febrero de 2010

Santa María, Madre de Dios - C

Santa María, Madre de Dios - 1 de enero

Lectura 1

En los países que siguen el calendario gregoriano, que entró en vigor el 15 de octubre de 1582, la octava de la Natividad del Señor coincide con el primer día del año, para el que la liturgia invoca la protección del Señor recurriendo a una antigua bendición ritual.

Invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré

Primera lectura Nm 6, 22-27

Lectura del libro de los Números

El Señor habló a Moisés:
- Di a Aarón y a sus hijos:
ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas:
El Señor te bendiga y te proteja,
ilumine su rostro sobre ti
y te conceda su favor;
el Señor se fije en ti
y te conceda la paz.
Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Salmo

La asamblea cristiana se inclina ante la bendición de Dios, en un gesto de adoración, de fe y de confianza.

Salmo responsorial Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8

R. El Señor tenga piedad y nos bendiga.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros:
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones,
porque riges la tierra con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe.


Lectura 2

Ha llegado una nueva era: el Hijo de Dios se ha hecho hombre para elevar a los hombres a la dignidad de hijos de Dios. El Espíritu que cubrió a María con su sombra da testimonio de ello en nuestros corazones.

Envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer

Segunda lectura Ga 4, 4-7

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas

Hermanos:
Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción.
Como sois hijos, Dios envió a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «¡Abba! Padre». Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.


Evangelio

Silenciosa al lado del justo José, María se quedó un poco retirada en el establo en el que ha dado a luz al Salvador. Sólo en él ha de centrarse toda la atención, y sólo por él hay que dar gloria y alabanza a Dios. Así está siempre María en la Iglesia: intensamente presente, pero en segundo plano con respecto a Jesús, cuyo nombre significa "Dios salva".

Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús

Evangelio Lc 2, 16-21

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.
Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

La Sagrada Familia - C

La Sagrada Familia - domingo dentro de la octava de Navidad

Lectura 1

"Honrar" al padre y a la madre debería ser algo espontáneo. Sin embargo Dios lo ha convertido en un deber religioso inscrito en el decálogo. La "honra" que se les da remonta hasta Dios, que ha sido quien les ha dado el poder y la responsabilidad de transmitir la vida, de la que él es fuente.

Dios habla a su pueblo

Primera lectura Si 3, 2-6.12-14

Lectura del libro del Eclesiástico

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados; el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

Salmo

La felicidad sencilla en el seno de la familia, que es santuario de Dios y célula de la Iglesia.

Sal 127

Dichosos los que temen al Señor
y sigue sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.

Dichosos los que temen al Señor
y sigue sus caminos.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.

Dichosos los que temen al Señor
y sigue sus caminos.

Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.

Dichosos los que temen al Señor
y sigue sus caminos.

Lectura 2

El ideal de la familia cristiana: vivir en unidad y en amor compartido. Como hijos del mismo Padre que os ha perdonado, "haced vosotros lo mismo".

Segunda lectura Col 3, 12-21

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón: a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Evangelio

Más que un reproche dirigido secamente a los suyos, las primeras palabras de Jesús que recoge el evangelio son una revelación: su Padre no es aquel a quien María da ese nombre; la vrdadera morada del Hijo no es la casa de Nazaret. Es el misterio de la vocación personal, cuyo secreto solo Dios conoce y que no se va descubriendo sino poco a poco.

Evangelio Lc 2,41-52

Lectura del santo evangelio según san Lucas

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres. Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados». El les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.

La Natividad del Señor - C

La Natividad del Señor - 25 de diciembre

Lectura 1

Se trata de un oráculo en forma de poema, con un lirismo sobrecogedor. Cuando se tiene ante los ojos a un recién nacido acostao en un pesebre, se puede medir la humildad de un Dios cuya fuerza se manifiesta en la debilidad.

Verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios

Primera lectura Is 52, 7-10

Lectura del libro de Isaías

¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la Buena Nueva, que pregona la victoria, que dice a Sión: "Tu Dios es rey!" Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén; el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.
Palabra de Dios.

Salmo

Victoria de la vida sobre la muerte. Amor más fuerte que el odio. Navidad, primera etapa del itinerario pascual de Cristo.

Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6 (R.: 3c)

R. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo. R.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R.
Tañed la cítara para el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas,
aclamad al Rey y Señor. R.


Lectura 2

Al contrario de los ídolos mudos, Dios habla. Durante mucho tiempo estuvo recurriendo a intermediarios. "Ahora, en esta etapa final", ha enviado a su propia Palabra, "impronta de su ser", de su designio, de su voluntad.

Dios nos ha hablado por el Hijo

Segunda lectura Hb 1, 1-6

Lectura de la carta a los Hebreos

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo.
Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.
Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: "Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado", o: "Yo seré para él un padre, y el será para mi un hijo?" Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: "Adórenlo todos los ángeles de Dios."
Palabra de Dios.

Evangelio

La primera página del evangelio según san Juan tiene el estilo, a la vez sobrio y solemne, de un gran himno litúrgico. Hace pensar en la obertura de una "Sinfonía del nuevo mundo", que enunciará los temas que luego se habrán de desarrollar en múltiples variaciones con sutiles contrapuntos. La realidad, el realismo de la encarnación del Hijo de Dios, constituye el centro de esta vigorosa introducción de todo el cuarto evangelio. La Palabra hecha carne es la revelación del Padre, de su amor. Recibirlo, creer en él, es tener vida eterna.

Evangelio Jn 1, 1- 18

Lectura del santo evangelio según san Juan

La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros
En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo:"Éste es de quien dije:'El que viene detrás de mí pasa delante de mi, porque existía antes que yo.'"
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.

domingo, IV semana de adviento - C

domingo, IV semana de adviento

Lectura 1

Jesús nacio de la Virgen María en Belén, cuna de la casa de David. El buen Pastor ha venido a reunir en un solo rebaño a las ovejas de Dios dispersas.

De ti saldrá el jefe de Israel

Primera lectura Mi 5, 1-4a

Lectura de la profecía de Miqueas

Así dice el Señor:
- Pero tú, Belén de Efrata,
pequeña entre las aldeas de Judá,
de ti saldrá el jefe de Israel.
Su origen es desde lo antiguo,
de tiempo inmemorial.
Los entrega hasta el tiempo
en que la madre dé a luz,
y el resto de sus hermanos
retornará a los hijos de Israel.
En pie, pastoreará con la fuerza del Señor,
por el nombre glorioso del Señor, su Dios.
Habitarán tranquilos, porque se mostrará grande
hasta los confines de la tierra,
y éste será nuestra paz.


Salmo

"Ven", "vuélvete", "fijate", "despierta tu poder", "resplandece", "escucha", "danos vida, para que invoquemos tu nombre": eata es la oración de la Iglesia a su Señor, que ya ha venido y al que todavía espera.

Sal 79, 2ac y 3b. 15-16. 18-19

R. Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.

Pastor de Israel, escucha,
tú que te sientas sobre querubines, resplandece;
despierta tu poder
y ven a salvarnos.

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate;
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa.

Que tu mano proteja a tu escogido,
al hombre que tú fortaleciste.
No nos alejaremos de ti: danos vida,
para que invoquemos tu nombre.


Lectura 2

Por la obediencia de toda su vida, la Palabra hecha carne es oblación perfecta al Padre. "Por Cristo, con él y en él", el pueblo santo consagrado ofrece a Dios "un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso".

Aquí estoy para hacer tu voluntad

Segunda lectura Hb 10, 5-10

Lectura de la carta a los Hebreos

Hermanos:
Cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias». Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: «Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad».
Primero dice: «No quieres tú aceptar sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad».
Niega lo primero, para afirmar lo segundo.
Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.


Evangelio

Visita -"visitación", como dice la liturgia - de María a Isabel, la Vida sale al encuentro de la esperanza de los siglos; es la alegría del cielo en la tierra.

¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Evangelio Lc 1, 39-45

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito.
- ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

domingo, 14 de febrero de 2010

domingo, III semana de adviento - C

domingo, III semana de adviento

Lectura 1

Gozo y alegría para hoy y para mañana. El Señor está aquí, y viene a unirse a la fiesta. Si estamos seguros de su amor, que hace nuevas todas las cosas, ¿qué y quién podemos temer?

El Señor se alegrará en ti

Primera lectura So 3, 14-18a

Lectura del libro del profeta Sofonías

Regocíjate, hija de Sión,
grita de júbilo, Israel,
alégrate y gózate de todo corazón, Jerusalén.
El Señor ha cancelado tu condena,
ha expulsado a tus enemigos.
El Señor será el rey de Israel,
en medio de ti, y ya no temerás.
Aquel día dirán a Jerusalén:
- No temas, Sión,
no desfallezcan tus manos.
El Señor tu Dios, en medio de ti,
es un guerrero que salva.
Él se goza y se complace en ti,
te ama y se alegra con júbilo
como en día de fiesta.

Salmo

Canto de aclamación al Señor que viene a nosotros; acción de gracias por las “maravillas”, las proezas que renueva sin cesar.

Is 12, 2-3. 4bcd. 5-6

R. Gritad jubilosos: «Qué grande es en medio de ti el Santo de Israel».

El Señor es mi Dios y salvador;
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor,
él fue mi salvación.

Sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.
Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas.

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el Santo de Israel».

Lectura 2

Alegría, mesura “en toda ocasión”, paz: son bienes inestimables. Dios está ahí, y escucha nuestras oraciones.

El Señor está cerca

Segunda lectura Flp 4, 4-7

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses

Hermanos: Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres.
Que vuestra mesura la conozca todo el mundo.
El Señor está cerca.
Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Evangelio

“¿Qué hacemos nosotros?”. Actuar, día tras día, allí donde estemos, como artífices de justicia que llevan las cargas de los demás, que comparten con ellos lo que tienen, con humildad y generosidad. De este modo nos convertiremos en precursores del Mesías de Dios, que es la buena noticia para todos.

¿Qué hacemos nosotros?

Evangelio Lc 3, 10-18

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:
- ¿Entonces, qué hacemos?
Él contestó:
- El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo.
Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:
- Maestro, ¿qué hacemos nosotros?
Él les contestó:
- No exijáis más de lo establecido.
Unos militares le preguntaron:
- ¿Qué hacemos nosotros?
Él les contestó:
- No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie, sino contentaos con la paga.
El pueblo estaba en expectación, y todos se preguntaban si no sería Juan el Mesías; él tomó la palabra y dijo a todos:
- Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede más que yo, y no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; tiene en la mano el bieldo para aventar su parva y reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga.
Añadiendo otras muchas cosas, exhortaba al pueblo y le anunciaba el Evangelio.

Inmaculada Concepción de Santa María Virgen - C

Inmaculada Concepción de Santa María Virgen

Lectura 1

En forma de relato popular se nos ofrece una enseñanza muy profunda y de notable finura sobre el misterio del pecado y su entrada en el corazón de la criatura hecha a imagen de Dios. Nada puede apartar al Señor de su primera intervención. La Buena Noticia de la salvación es tan antigua como la caída. Una mujer estará, por su descendencia, en el origen de la victoria definitiva del bien sobre el mal. La tradición cristiana ha visto en esta nueva “madre de todos los que viven “ a la Virgen María, madre del Salvador.

Establezco hostilidades entre tu estirpe y la de la mujer

Primera lectura Gn 3, 9-15. 20

Lectura del libro del Génesis

Después que Adán comió del árbol, el Señor llamó al hombre:
- ¿Dónde estás?
Él contestó:
- Oí tu ruido en el jardín, me dio miedo, porque estaba desnudo y me escondí.
El Señor le replicó:
- ¿Quién te informó de que estabas desnudo? ¿Es que has comido del árbol del que te prohibí comer?
Adán respondió:
- La mujer que me diste como compañera me ofreció del fruto, y comí.
El Señor dijo a la mujer:
- ¿Qué es lo que has hecho?
Ella respondió:
- La serpiente me engañó, y comí.
El Señor Dios dijo a la serpiente:
- Por haber hecho eso, serás maldita entre todo el ganado y todas las fieras del campo; te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida; establezco hostilidades entre ti y la mujer, tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza, cuando tú la hieras en el talón.
El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre de todos los que viven.

Salmo

La Iglesia da gracias a Dios por su “victoria” sobre el pecado y por la “fidelidad” de su misericordia con todas las criaturas.

Sal 97, 1. 2-3ab. 3c-4

R. Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.

Lectura 2

Lo que san Pablo dice de cada uno de nosotros se aplica de forma eminente a la Virgen María, la “llena de gracia”, la Madre, “bendita entre las mujeres”, de aquel por quien nos llega toda clase de bendiciones para gloria del Padre.

Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo

Segunda lectura Ef 1, 3-6. 11-12

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por su medio hemos heredado también nosotros.
A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad.
Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Evangelio

“Llena de gracia”, investida por el poder del Altísimo, “esclava del Señor”, perfectamente dócil a la Palabra, disponible sin reservas a la voluntad de Dios sobre ella: la Virgen María es la única criatura de la que se puede hablar así basándose en la autoridad del Evangelio. Pero es a Dios y a Cristo a quienes se eleva la adoración y la acción de gracias de la asamblea cristiana, que contempla en María a la primera entre todos los redimidos, imagen de la Iglesia, que el Señor quiere “gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada” (Ef 5,27).

Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo

Evangelio Lc 1, 26-38

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
- Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
- No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.
Y María dijo al ángel:
- ¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?
El ángel le contestó:
- El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.
María contestó:
- Aquí está la esclava del Señor; hágase en mi según tu palabra.
Y la dejó el ángel.

domingo, II semana de adviento - C

domingo, II semana de adviento

Lectura 1

¿Qué exiliado o qué deportado no sueña con un retorno triunfal a su país para vivir en paz y concordia? Es lo que Dios promete a los suyos. Él en persona se pondrá a la cabeza del glorioso éxodo de liberación. Hay que preparar estos acontecimientos con antelación.

Dios mostrará tu esplendor

Primera lectura Ba 5, 1-9

Lectura del libro de Baruc

Jerusalén, despójate de tu vestido de luto y aflicción y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te da; envuélvete en el manto de la justicia de Dios y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno, porque Dios mostrará tu esplendor a cuantos viven bajo el cielo.
Dios te dará un nombre para siempre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
Ponte en pie, Jerusalén, sube a la altura, mira hacia el oriente y contempla a tus hijos reunidos de oriente a occidente a la voz del Santo, gozosos invocando a Dios.
A pie se marcharon, conducidos por el enemigo, pero Dios te los traerá con gloria, como llevados en carroza real.
Dios ha mandado abajarse a todos los montes elevados y a las colinas encumbradas, ha mandado llenarse a los barrancos hasta allanar el suelo, para que Israel camine con seguridad, guiado por la gloria de Dios.
Ha mandado al boscaje y a los árboles aromáticos hacer sombra a Israel.
Porque Dios guiará a Israel con alegría a la luz de su gloria, con su justicia y su misericordia.

Salmo

Cántico del regreso a la patria, en el que se mezclan las voces de los que ya han llegado, de los que están todavía en camino y de los que aguardan aún el momento de la partida.

Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6

R. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas,
cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

Lectura 2

Dios está al principio y al fin de todo itinerario de conversión. Y él es el que permite ir progresando, paso a paso, en rectitud, hacia el día de Cristo.

Que lleguéis al día de Cristo limpios e irreprochables

Segunda lectura Flp 1, 4-6. 8-11

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses

Hermanos:
Siempre que rezo por todos vosotros, lo hago con gran alegría.
Porque habéis sido colaboradores míos en la obra del Evangelio, desde el primer día hasta hoy.
Ésta es mi convicción: que el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena la llevará adelante hasta el día de Cristo Jesús.
Testigo me es Dios de lo entrañablemente que os echo de menos, en Cristo Jesús.
Y ésta es mi oración: que vuestro amor siga creciendo más y más en penetración y en sensibilidad para apreciar los valores.
Así llegaréis al día de Cristo limpios e irreprochables, cargados de frutos de justicia, por medio de Cristo Jesús, a gloria y alabanza de Dios.

Evangelio

“Todos verán la salvación de Dios”. El oráculo de Isaías recordado por Juan Bautista va a realizarse antes y en una medida mucho mayor de lo que pudiera pensarse. Pero hacen falta precursores que preparen los caminos del Señor.

Todos verán la salvación de Dios

Evangelio Lc 3, 1-6

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.
Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:
- Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.

domingo, I semana de adviento - C

domingo, I semana de adviento - C

Lectura 1

La alianza entre Dios y su pueblo infiel pasa por numerosas crisis, pero nunca se llega a una ruptura definitiva, porque Dios es fiel. Cuando todo parece estar en peligro, el profeta anuncia un mesías que ha venido, que viene y que vendrá a instaurar la era de la justicia esperada.

Suscitaré a David un vástago legítimo

Primera lectura Jr 33, 14-16

Lectura del libro del profeta Jeremías

Mirad que llegan días -oráculo del Señor-,
en que cumpliré la promesa que hice
a la casa de Israel y a la casa de Judá.
En aquellos días y en aquella hora
suscitaré a David un vástago legítimo,
que hará justicia y derecho en la tierra.
En aquellos días se salvará Judá
y en Jerusalén vivirán tranquilos
y la llamarán así: «Señor-nuestra-justicia».

Salmo

La misericordia y la lealtad, la rectitud y la bondad, son anhelos de todo hombre. ¿Quién sino Dios podrá enseñar sus caminos?

Sal 24, 4bc-5ab. 8-9. 10 y 14

R. Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

El Señor es bueno y recto
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad
para los que guardan su alianza y sus mandatos.
El Señor se confía con sus fieles
y les da a conocer su alianza.

Lectura 2

La perspectiva de la venida del Señor estimula el deseo y la voluntad de seguir, con fervor creciente, el camino de la santidad que viene de Dios por Cristo.

El Señor os fortalecerá internamente, para cuando Jesús vuelva

Segunda lectura 1Ts 3, 12_4, 2

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses

Hermanos:
Que el Señor os colme y os haga rebosar de amor mutuo y de amor a todos, lo mismo que nosotros os amamos, y que así os fortalezca internamente; para que cuando Jesús nuestro Señor vuelva acompañado de sus santos, os presentéis santos e irreprensibles ante Dios nuestro Padre.
Para terminar, hermanos, por Cristo Jesús os rogamos y exhortamos: habéis aprendido de nosotros cómo proceder para agradar a Dios: pues proceded así y seguid adelante.
Ya conocéis las instrucciones que os dimos en nombre del Señor Jesús.

Evangelio

Las evocaciones de la última manifestación del Hijo del hombre no pretenden en absoluto describir anticipadamente este acontecimiento sin precedentes. Es inútil tratar de imaginarlo. A nosotros nos toca esperar sin miedo, estar despiertos y pedir fuerza para escapar de todo lo que está por venir.

Se acerca vuestra liberación

Evangelio Lc 21, 25-28. 34-36

Lectura del santo evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo, ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo temblarán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.
Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir, y manteneos en pie ante el Hijo del hombre.