lunes, 26 de julio de 2010

01/08/2010 - 18º domingo del Tiempo ordinario (C)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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1 de agosto de 2010

18º domingo del Tiempo ordinario (C)

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PRIMERA LECTURA

¿Qué saca el hombre de todo su trabajo?

Lectura del libro del Eclesiastés 1,2; 2,21-23

“Aquí abajo todo es vanidad y humo de pajas”. Esta manera de hablar puede ser expresión de un pesimismo desilusionado y desalentador, pero también puede ser el juicio de un espíritu ávido de absoluto, que no encuentro complacencia en nada que sea efímero.

SALMO

Salmo 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17

R.
Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.

¿Es el hombre una mota de polvo, un sueño, una hierva fugaz del campo? No, si pone en Dios su esperanza y su fuerza.

SEGUNDA LECTURA

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3,1-5. 9-11

Aunque ya ha “resucitado con Cristo”, el cristianismo no acaba nunca de “dar muerte a todo lo terreno que hay en él”. “Que vuestra vida sea conforme a aquello en lo que os habéis convertido”, dice san Pablo. La fuerza simbólica del vestido es tal que, de algún modo, siempre expresa la personalidad del que lo lleva.•

EVANGELIO

Lo que has acumulado, ¿de quién será?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 12,13-21

El hombre que se dirige a Jesús tiene, sin duda, en alta estima su justicia y rectitud. Pero se equivoca acerca de la naturaleza de su misión. Jesús aprovecha este litigio a propósito de una herencia para poner a la gente en guardia contra “toda clase de codicia”. Lo que cuenta a los ojos de Dios no son las riquezas materiales, aunque hayan sido acumuladas honradamente, sino lo que se hace con ellas.

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lunes, 19 de julio de 2010

25/07/2010 - SANTIAGO, apóstol

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Lecturas y Evangelio del domingo

25 de julio de 2010

SANTIAGO, apóstol

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PRIMERA LECTURA

El rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 4,33; 5,12. 27-33; 12,2

Ya desde los comienzos de la vida de la Iglesia, los anunciadores de la Buena Noticia se encontraron con la oposición y hasta con la persecución por parte de los que detentaban el poder. Santiago es una de las primeras víctimas. Pero, a pesar de todo, los apóstoles de entonces, como los verdaderos apóstoles de todos los tiempos, supieron ser fieles a la misión que habían recibido.

SALMO

Salmo 66, 2-3. 5. 7-8

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.


El anhelo de todos los enviados: que todos los pueblos encuentren los caminos del Dios verdadero y acepten la salvación.

SEGUNDA LECTURA

Llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 4,7-15

Los apóstoles, como todos los encargados de comunicar el tesoro de la Buena Noticia, no son superhombres, sino hombres débiles y limitados. Pero esa condición sirve para realizar aún más la fuerza de Dios, que actúa sobre todo en la debilidad humana, y sirve también para el crecimiento en la fe de los evangelizadores.

EVANGELIO

Mi cáliz lo beberéis.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 20,20-28

Jesús acaba de anunciar a sus discípulos lo que le espera en Jerusalén. Ellos no entienden, o no quieren entender. Lo prueba el hecho de que, a continuación, Santiago y Juan le presentan, a través de su madre, la descabellada petición de estar “uno a la derecha y otro a la izquierda” del Maestro en su reino. Él aprovecha la ocasión para aclarar a los discípulos que la verdadera grandeza está en el servicio, en la entrega de la propia vida por los demás, Santiago aprenderá la lección y terminará “bebiendo el cáliz” del Señor.

lunes, 12 de julio de 2010

18/07/2010 - 16º domingo del Tiempo ordinario (C)

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Lecturas y Evangelio del domingo

18 de julio de 2010

16º domingo del Tiempo ordinario (C)

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PRIMERA LECTURA

Señor, no pases de largo junto a tu siervo

Lectura del libro del Génesis 18,1-10a

En este relato, curiosamente, se habla primero de tres viajeros y luego sólo de uno, como si, a partir del momento en que este le anuncia, con la próxima maternidad de la estéril Sara, la realización, largamente esperada, de la promesa de la descendencia (Gn 15, 1-6), Abrahán no lo viera más que a él.

Canto a la hospitalidad sincera de Abraham.
El relato es sencillo y fresco. Con el calor del día, tres hombres se aparecen a Abraham quien, como buen oriental se halla tomando el fresco bajo la encina de Mambré. El misterio envuelve todo el relato: ¿quiénes son estos personajes? Sólo abren su boca después de la comida; y a pesar de este hálito misterioso, Abraham no se lo piensa dos veces y pone todo su empeño en atender con sentido hospitalario a sus visitantes: corre a su encuentro, les hace lavar los pies y manda preparar la comida con toda urgencia. Hospitalidad nada común.
En esta sociedad con tantas prevenciones y barreras, Abraham nos da una lección de hospitalidad y acogida. Es preciso saber matar el ternero gordo en honor del desconocido para merecer entrar en su misterio. Para "recibir" a un huésped hace falta haber aprendido a "dar" todo.

SALMO

Salmo 14, 2-3ab. 3cd-4ab. 5

¿Quién puede habitar en tu monte santo, Señor?

“No olvidéis la hospitalidad: por ella, algunos recibieron sin saberlo la visita de unos ángeles” (Hb 13, 2)

SEGUNDA LECTURA

El misterio escondido desde siglos, revelado ahora a los santos

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,24-28

Aun estando prisionero, san Pablo no se considera dispensado del ministerio apostólico, sino que se siente llamado a ejercerlo de otra manera: participando en la Pasión redentora de Cristo. De ahí su alegría: sufre, sin duda, pero es por la Iglesia, por el cuerpo de Cristo y con él.

Cuando Pablo escribe la carta a los Colosenses se encuentra prisionero precisamente por defender los derechos de los paganos. Pero cuando ve que sus padecimientos fructifican a favor de la fe y perseverancia de los creyentes, siente profunda alegría.
Para Pablo formamos con Cristo un cuerpo: ha sufrido la cabeza, faltan los sufrimientos de los miembros que tienen que seguir la suerte que quiso soportar la cabeza.

EVANGELIO

Marta lo recibió en casa. María escogió la parte mejor

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,38-42

Este relato, que es tan bien conocido, tiene la “función” de una parábola. Uno se siente espontáneamente inclinado o ponerse del lado de Marta, juzgando egoísta la actitud de su hermana, que la deja “sola con el servicio”. Esto supondría entender mal la sentencia final, que es la que ofrece la clave de interpretación del episodio. Una vez más, Jesús pone en guardia frente al exceso de preocupaciones y de inquietudes que impiden escuchar la palabra y no le permiten dar el fruto esperado (Lc 8, 14).

A Jesús
se le llama por dos veces el Señor. Todo esto indica que, más allá del valor histórico de esta narración, Lucas refleja la situación de la comunidad para la que escribe y pretende ofrecer un ejemplo para cualquier comunidad: se trata de una propuesta de reflexión, un alto en el camino, para descubrir "lo verdaderamente importante".
La diakonia de Marta, es decir el servicio hecho a los demás, no es negativo; todo depende de cómo se haga. En el presente contexto es negativa y equivale al "trajín" de la casa, según la letra, y, según el espíritu, "al cumplimiento del deber" llevado a su máxima expresión. El acento está puesto en el hacer porque está mandado por la Ley, mientras que en el caso de María está puesto en escuchar la novedad del mensaje de Jesús.
La respuesta de Jesús nos da el mensaje central del pasaje: su palabra está por encima de cualquier otro interés. Jesús ha venido para dar vida y enseñanza. Esa vida es lo único necesario; su doctrina ha de ser escuchada. Como las preocupaciones pueden ahogar la semilla así el afanarse puede impedir el escuchar.
Necesitamos aprender a escuchar, hacer silencio, curarnos de tanta prisa, desprendernos de tanto agobio, detenernos despacio en nuestro interior, sincerarnos con nosotros mismos, sentir la vida a nuestro alrededor, sintonizar con las personas, escuchar la palabra del Señor. No se trata de buscar el silencio por el silencio, sino de reencontrarnos con nosotros mismos, enraizarnos más sinceramente en nuestro ser y, sobre todo, escuchar a la fuente de la vida.

Blog: http://sopelakoeliza.blogspot.com

lunes, 5 de julio de 2010

11/07/2010 - 15º domingo del Tiempo ordinario (C)

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Lecturas y Evangelio del domingo

11 de julio de 2010

15º domingo del Tiempo ordinario (C)

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PRIMERA LECTURA

El mandamiento está muy cerca de ti; cúmplelo

Lectura del libro del Deuteronomio 30,10-14

La ley divina es un código de alianza, de relaciones fundadas en el amor y la fidelidad recíprocos. La obediencia a los mandamientos es así expresión de la adhesión sincera y profunda al Dios que se hace próximo: sólo puede ser interior; procede el corazón, que es donde está grabada la ley de Dios.

El pecado más grave en que puede incurrir el cristiano es cerrarse a la palabra divina. En tiempos pasados, la Iglesia oficial, en nombre de Dios, prohibió la lectura de la Biblia a los fieles porque de su lectura -afirmaba- se seguía más mal que bien. Entre la gente empezó a circular este aserto: la Biblia distingue al protestante, la Eucaristía, al católico. El Concilio Vaticano 11 puso coto a este burdo error al afirmar con rotundidad -recogiendo la auténtica tradición- que el 'pan de vida' se distribuye no sólo por la Eucaristía sino también por la Palabra. Los tiempos han cambiado, pero recelos contra la Biblia continúan existiendo aún en muchas esferas del poder, dando mayor importancia a los discursos pontificios, que conocen a la perfección, y olvidándose, lamentablemente, de predicar la Biblia.
Pecado muy grave del cristiano es no corresponder al gran amor que Dios nos ha dispensado a lo largo de la historia. Muchas veces captamos y meditamos los signos de los nuevos tiempos, pero no queremos convertirnos al Señor; tenemos miedo a sus exigencias y preferimos seguir adorando a los nuevos baales del poder, del bienestar... Sacrificarnos nuestra vida en el ara de realidades y causas sin importancia y renunciamos a corresponder con amor a nuestro gran Liberador. Hace muy pocos días, José Jiménez Lozano, uno de los grandes escritores del momento y de fina sensibilidad religiosa, incidía en esta idea en un artículo periodístico: '... esta nuestra civilización es la más "teística" y religiosa que han visto los siglos, no sólo porque está aún en el estadio de los sacrificios humanos, cruentos e incruentos, en honor de cualquier ideología o de la Némesis económica, sino porque tenemos un panteón inacabable de dioses y de diosas, y de hombres asimilados a su gloria, a los que reverenciamos y ofrecemos, además, la admiración de los adentros; es decir, a cualquier cosa y a cualquiera que nos señalen los augures de la industria cultural y todos los demás. Y entonces, si nuestra admiración "la fina punta del alma' rendimos, ¿qué nos queda entre las manos y para nosotros mismos allá dentro?...'.

SALMO

Salmo 68, 14 y 17. 30-31. 33-34. 36ab y 37

Dios viene a nosotros por su palabra, se nos da en sus mandatos. Poner en práctica su palabra es actuar según la verdad y la sabiduría, como hombres libres.

SEGUNDA LECTURA

Todo fue creado por él y para él

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 1,15-20

Un himno que canta el doble primado de Cristo, en la obra de la redención y en la de la creación. En él y por él nos llega la misericordia de Dios.

Colosenses es, probablemente, obra de un discípulo de Pablo que recoge temas centrales de toda la predicación paulina. En este pasaje aborda nada menos que el misterio y significado de Cristo. Es la formulación más completa en todo el Nuevo Testamento de este tema.
Encontramos aquí una traducción paulina del ser humano creado a imagen y semejanza de Dios en la expresión "a imagen y semejanza de Cristo", el cual lo es también del Padre. Para saber cómo es la imagen de Dios que somos nosotros hay que mirar a Cristo.
El tema de la reconciliación es, en síntesis, el restablecimiento de la amistad perdida entre los seres humanos y Dios.

EVANGELIO

¿Quién es mi prójimo?

Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,25-37

Una parábola que parece recordar y confirmar, por medio de un hermoso ejemplo, algo que ya sabemos: que debemos considerar como prójimo a todo hombre, sobre todo si pasa necesidad. Pero Jesús invierte la manera habitual de hablar y de comportarse: “Hazte prójimo de todo el que cuenta contigo”.

¿Quién es mi prójimo? ¿Quién se portó como prójimo? Dos maneras distintas de concebir y de enfocar el término prójimo. Prójimo es el otro, exterior a él; en el de Jesús, prójimo soy yo en la medida que me relaciono con el otro. Preguntarse por el prójimo es preguntarse por un concepto; en el de Jesús, preguntarse por el prójimo es preguntarse por una relación que hay que ir creando con el otro. De esta manera, el complicado y delicado mundo de las relaciones humanas experimenta una revolución. Prójimo no es ya solamente el otro; prójimo soy yo en la medida que salgo de mí mismo, acojo al otro y lo hago partícipe de lo que soy y tengo. La consecuencia es más que evidente para un cristiano: no preguntemos por el prójimo; preguntémonos, más bien, si estamos dispuestos a hacernos prójimos.