lunes, 11 de abril de 2011

17/04/2011 - Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (A)

Inicio ..... Ciclo A ..... Ciclo B ..... Ciclo C ..... Euskera

Lecturas y Evangelio del domingo

17 de abril de 2011

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor (A)

Para leer la lectura y Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o "cliclea" sobre Ciclo A en el menu superior.

PROCESION DE LOS RAMOS

EVANGELIO

Bendito el que viene en nombre de] Señor.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 1-11

Los cantos y el comportamiento de los peregrinos llegados a Jerusalén para la Pascua dan testimonio de su esperanza mesiánica (2M 10, 6-7; Sal 117, 25-26). Rodeado de la muchedumbre entusiasta, Jesús avanza en silencio. Ël, «Hijo de David», mensajero de la paz, rey manso y humilde de corazón, viene «en nombre del Señor», «para que se cumpliese lo que dijo el profeta» Zacarías (Za 9, 9). Su entrada en la ciudad santa de Jerusalén anuncia su entronización gloriosa en la Jerusalén del cielo, donde todos formarán un solo cuerpo (Is 62, 1; Ap 7, 9). Los que hoy lo sigan en el camino de su Pascua entrarán con él en la única gloria que no acaba: la que viene del Padre y no de los hombres.

MISA DE LA PASIÓN

PRIMERA LECTURA

No me tapé el rostro ante los ultrajes, sabiendo que no quedaría defraudado.

Lectura del libro de Isaías Is 50,4-7

El misterioso «siervo de Dios» visto por Isaías.(Is 42,1-8; 49, 1-6; 50, 4-9; 52, 13-53, 12) se detiene unos momentos a considerar su misión y el modo como lo ha llevado a cabo. A pesar de las persecuciones, ha permanecido fiel a la palabra de Dios escuchada día tras día. Porque, en medio de todo, ha mantenido una conciencia total en el Padre, nada ha deteriorado la firmeza de su alma y su profunda serenidad. Por eso la tradición cristiana de todos los tiempos (Hch 8, 26-34) ha visto en él una figura de Cristo.

SALMO

Salmo 21

R.
Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?

En lo más profundo de su sufrimiento, el Justo sigue teniendo fuerzas para levantar los ojos a Dios, su esperanza. En la misma noche angustiosa de la fe percibe ya la respuesta a su oración, y la acción de gracias empieza a elevarse en su corazón.

SEGUNDA LECTURA

Se rebajó, por eso Dios lo levantó sobre todo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses Flp 2, 6-11

De rebajamiento en rebajamiento hasta la muerte ignominiosa en la cruz: ese es el itinerario pascual de Cristo, a quién Dios concedió el «Nombre sobre todo nombre». A través de una obediencia semejante, opuesta a la desobediencia de Adán, tendremos parte en la gloria de Jesucristo, el Señor.

EVANGELIO

Pasión de nuestro Señor Jesucristo.

+ Pasión de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo Mt 26, 14- 27, 66

El evangelio de la Pasión de nuestro señor Jesucristo según san Mateo tiene resonancias litúrgicas: lo ocurrido durante aquellos días da cumplimiento a las Escrituras: aclara la verdadera identidad de Jesús; anuncia lo que se cumplirá en todos los que siguen y les da una prenda de todo ello. Leída a la luz de la palabra de Dios, la pasión manifiesta que Jesús es el Hijo del hombre sentado a la derecha del Altísimo. Y al final de los tiempos reunirá a todos los pueblos para juzgarlos.
Hay que notar que san Mateo escribe su evangelio es una época de grave enfrentamiento entre la sinagoga y la joven Iglesia perseguida. De ahí, como ocurre casi siempre en circunstancias parecidas, la evidente falta de matizaciones, que hace al pueblo entero responsable de lo ocurrido. Las relaciones entre judíos y cristianos se ha visto por ello trágicamente afectadas durante siglos. Hoy, siguiendo las pautas del Vaticano II, hay que considerar de manera diversa al pueblo al que pertenecía Jesús. Y es que el evangelio hay que leerlo con fe; no para juzgar y condenar a cualquiera creyendo justificarse a sí mismo, sino, por el contrario, para tomar conciencia de la propia responsabilidad. Todos tenemos que tomar posición ante el «Hijo del hombre, puesto que la última etapa de la historia de la salvación comenzó el día en que Cristo murió en la cruz; la resurrección de santos y los fenómenos cósmicos mencionados por el evangelista remiten a los acontecimientos del final de los tiempos. Entonces tendrá lugar el juicio que sólo a Dios pertenece.
Ni guardias, ni sellos, nada puede retener el poder divino: él es el que resucita a Jesús, y él será el que devuelva la vida a nuestros cuerpos mortales. Aquel a quién han visto morir « las mujeres que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderlo» y los soldados de guardia del monte Calvario, aquel a quién José de Arimatea «envolvió en una sábana limpia y puso en el sepulcro nuevo que se había excavado en una roca», es verdaderamente el Hijo de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

La publicación de los comentarios requerirán la aceptación del administrador del blog.