lunes, 13 de junio de 2011

19/06/2011 - La Santísima Trinidad (A)

Inicio ..... Ciclo A ..... Ciclo B ..... Ciclo C ..... Euskera

Lecturas y Evangelio del domingo

19 de junio de 2011

La Santísima Trinidad (A)

Para leer la lectura y Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o "cliclea" sobre Ciclo A en el menu superior.

PRIMERA LECTURA

Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso.

Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9

Este breve relato dice mucho sobre Dios y, como ocurre siempre en la Biblia, con un lenguaje que no tiene nada de especulativo. Dios es el Transcendente, el Incomprensible: parece que la raíz de «Yavé» significa «soplar». Nadie puede saber quién es él si no lo «proclama» él mismo. Sólo se puede presentir algo de su identidad estando atentos a lo que hace, a la manera que tiene de actuar. De ahí los nombres que se le aplican: «compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad», y otros muchos. No se puede encerrar en una definición a quién está más allá de todo lo que se puede decir de él.

SALMO

Salmo Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56

R.
A ti gloria y alabanza por los siglos.

En lo alto y en los abismos, en el cielo y en su templo, Creador del universo, presente en nuestra historia: ¡bendito sea Dios!

SEGUNDA LECTURA

La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 13, 11-13

En la Escritura no se hacen exposiciones especulativas sobre el misterio de la Santísima Trinidad, sino que se recogen expresiones de la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, como la bendición de san Pablo al final de una de sus cartas a los corintios, que se utiliza al comienzo de la asamblea eucarística.

Aleluya Ap 1, 8

Aleluya. Aleluya
Gloria al Padre que tanto nos amó,
gloria al Hijo nuestro Salvador,
gloria al Espíritu que es su unidad. Aleluya.


Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es, que era y que viene. Aleluya.

EVANGELIO

Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-18

El Hijo del hombre murió «elevado» en la cruz para que todos los que crean renazcan del Espíritu y tengan vida eterna: este es el misterio de la salvación revelado por Jesús a Nicodemo (Jn 3,1-15). Así pues, añade san Juan, todo el que reconozca el amor de Dios, que ha «entregado» a su Hijo único, Jesús, tendrá por él vida eterna.

1 comentario:

  1. Raul Pinedo Caldas19 de junio de 2011, 23:23

    En medio de tanto odio e indiferencia, tanto culto a la violencia, tanta licencia para evadirse de las responsabilidades, tanta facilidad para culpar y arremeter contra el inocente...el AMOR, reconocer el AMOR de Dios, es un milagro.
    Hagamos pues para esa buena nueva sucede todos los dias.

    ResponderEliminar

La publicación de los comentarios requerirán la aceptación del administrador del blog.