lunes, 26 de septiembre de 2011

02/10/2011 - 27º domingo Tiempo ordinario (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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2 de octubre de 2011

27º domingo Tiempo ordinario (A)

¡Curioso arbolito, la vid! Su madera no sirve para nada. Hay que podarla todos los años. El fruto permanece incierto hasta el tiempo de la vendimia. Basta una enfermedad para que toda una viña de calidad, que el viñador había rodeado de los mayores cuidados y de la que se sentía orgulloso, se pierda. Así se entiende que los profetas y los salmistas recurrieran a la imagen de la viña para evocar al pueblo de Dios, la solicitud del Señor hacia él y sus sentimientos cuando no encuentra en ella los frutos que esperaba. Un conmovedor poema del libro de Isaías, el «Canto del amado a su viña», expresa esta decepción. Por otro lado, en el evangelio según san Mateo se lee una parábola en la que aparecen el propietario de una viña y sus obreros.
Cuando Jesús la pronunció, pensaba en los que en su tiempo habían sido nombrados administradores de la propiedad de Dios. Pero algunos rasgos del «Discurso eclesiástico o comunitario» del evangelio según san Mateo (Mt 18), así como el modo de presentar las severas invectivas de Jesús contra los escribas (Mt 23), dejan entrever que el evangelista piensa también en los dirigentes de la comunidad cristiana. Ya en esta época, como siempre, en la Iglesia había algunos cuyo comportamiento era detestable: pretenciosos, más ávidos de honores que de humilde servicio, que actuaban como si fueran dueños más que administradores de la viña, y agresivos con los enviados del dueño que les recordaban sus deberes.
Por otra parte, todos los miembros de la comunidad han de sentirse aludidos. Deben buscar personalmente y promover en la Iglesia «todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito», como dice san Pablo. Sus dirigentes han sido instituidos para guiarlos y animarlos en esa búsqueda por medio de la palabra y el ejemplo. Para comportarse como administradores fieles, deben poder contar con todos. Por eso, hay que atreverse a reprenderlos humilde y caritativamente, prestándoles el servicio de la «corrección fraterna» (evangelio del domingo 23°). Pero, al mismo tiempo, hay que pedir a Dios que envíe buenos trabajadores a su campo, favorecer el compromiso de los llamados a ejercer este ministerio, y hasta estar dispuestos personalmente a responder a la llamada del Señor. Recordemos también las palabras de Jesús: «Yo soy la vid, vosotros los sarmientos» (Jn 1,15).

PRIMERA LECTURA

Esta elegía, tal vez, era originariamente el canto popular de un viñador enamorado de su viña que ha sido inverosímilmente ingrata. Es también el lamento del Señor de los ejércitos, cuyo pueblo elegido ha dado frutos de iniquidad en lugar de la justicia esperada.

La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel.

Lectura del libro de Isaías 5, 1-7

Voy a cantar en nombre de mi amigo un canto de amor a su viña.
Mi amigo tenía una viña en fértil collado.
La entrecavó, la descantó, y plantó buenas cepas; construyó en medio una atalaya y cavó un lagar.
Y esperó que diese uvas, pero dio agrazones.
Pues ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, por favor, sed jueces entre mí y mi viña.
¿Qué más cabía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho?
¿Por qué, esperando que diera uvas, dio agrazones?
Pues ahora os diré a vosotros lo que voy a hacer con mi viña: quitar su valla para que sirva de pasto, derruir su tapia para que la pisoteen.
La dejaré arrasada: no la podarán ni la escardarán, crecerán zarzas y cardos; prohibiré a las nubes que lluevan sobre ella.
La viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel; son los hombres de Judá su plantel preferido.
Esperó de ellos derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperó justicia, y ahí tenéis: lamentos.

Palabra de Dios.

SALMO

Nos hemos alejado del Señor; que él nos permita volver.

Salmo 79, 9 y 12. 13-14. 15-16. 19-20 (R.: Is 5, 7a)

R La viña del Señor es la casa de Israel.

Sacaste una vid de Egipto,
expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste.
Extendió sus sarmientos hasta el mar,
y sus brotes hasta el Gran Río. R

¿Por qué has derribado su cerca
para que la saqueen los viandantes,
la pisoteen los jabalíes
y se la coman las alimañas? R

Dios de los ejércitos, vuélvete:
mira desde el cielo, fíjate,
ven a visitar tu viña,
la cepa que tu diestra plantó,
y que tú hiciste vigorosa. R

No nos alejaremos de ti:
danos vida, para que invoquemos tu nombre.
Señor, Dios de los ejércitos, restáuranos,
que brille tu rostro y nos salve. R

SEGUNDA LECTURA

Sin minimizar los afanes de la vida hasta el punto de ceder a un optimismo beatífico, no hay que dejarse ganar tampoco por una preocupación paralizante. La oración no debe ni anestesiar ni producir euforia. No nos sitúa por encima de las dificultades, pero a través de ella Dios nos transmite una paz interior sorprendente. La experiencia de los santos da testimonio de ello.

Poned esto por obra, y el Dios de la paz estará con vosotros.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 4, 6-9

Hermanos: Nada os preocupe; sino que, en toda ocasión, en la oración y súplica con acción de gracias, vuestras peticiones sean presentadas a Dios.
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo juicio, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Finalmente, hermanos, todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenedlo en cuenta. Y lo que aprendisteis, recibisteis, oísteis, visteis en mí, ponedlo por obra.
Y el Dios de la paz estará con vosotros.

Palabra de Dios.

ALELUYA Cf. Jn. 15,16

Aleluya. Aleluya.
Piedra desechada por los arquitectos,
Cristo es ahora la piedra angular:
ha sido un milagro patente. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Yo os he elegido del mundo, para que vayáis y deis fruto, y
vuestro fruto dure -dice el Señor-. Aleluya.

EVANGELIO

Lo que Jesús dijo dirigiéndose a otros administradores, suena ahora en la Iglesia como una seria advertencia, que hay que tener muy en cuenta, tanto más que, como sabemos y confesamos, el Hijo ya ha venido. Y lo ha puesto todo en manos de su Padre. Por tanto, nadie puede comportarse en absoluto como propietario de unas tierras que sólo pertenecen a Dios.

Arrendará la viña a otros labradores.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje.
Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.
Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia. " Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron.
Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?» Le contestaron:
-«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice:
-« ¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»

Palabra de Dios.

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