lunes, 27 de junio de 2011

03/07/2011 - 14º domingo Tiempo ordinario (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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3 de julio de 2011

14º domingo Tiempo ordinario (A)


«Correré por el camino de tus mandatos» (Sal 118,32). Esta exclamación es el grito de un hombre que conoce por experiencia la alegría de la fidelidad constante a la ley de Dios. El corazón se siente dilatado. Se respira a pleno pulmón el aire puro de la verdadera libertad en los senderos empinados, estrechos, a veces escarpados, por los que conduce la palabra del Señor. Para avanzar, hay que estar en continua alerta. Pero, al final de la subida, el maravilloso panorama que se descubre hace que se olviden los esfuerzos realizados. Quien empuja por estos caminos abruptos es un Rey «justo, victorioso y modesto», que invita a todos los pueblos a entrar en su reino, donde reina eternamente la paz.
Cuando apareció Jesús, los sabios y entendidos se entregaron a discusiones interminables, a criticar sus enseñanzas sin comprender que en él se cumplían las Escrituras. Los pequeños y sencillos, en cambio, reconocieron en él, como por instinto, a aquel a quien anunciaban los profetas. Hablaba con autoridad de los secretos y de la voluntad de Dios. Decía: «Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré». La Buena Noticia que predicaba no abolía la antigua ley, sino que la renovaba liberándola de las interpretaciones con que la habían recargado inútilmente. Los pequeños, los sencillos y los débiles, pueden cargar con su yugo, porque es el amor el que tiene la primera y la última palabra.
Al verlos agolparse en torno a él, Jesús no puede contener la acción de gracias que brota de su corazón. Su alabanza da testimonio de su intimidad con «el Señor de cielo y tierra», al que se dirige llamándolo familiarmente «Padre». Esta oración filial revela indirectamente que en él reside en plenitud el Espíritu prometido a todos.
Es «el Espíritu del que resucitó a Jesús de entre los muertos» el que libera a todos del influjo de las tendencias negativas, de la «carne», como dice san Pablo. Y el que da fuerza para luchar contra sus asechanzas y conduce a la vida eterna a los que, dejándose guiar por él, «dan muerte» en ellos «a las obras del cuerpo».
¡Dichoso el que acoge con alegría esta revelación y la guarda en lo íntimo de su corazón! Que dé gracias al Padre y proclame eternamente su alabanza.

PRIMERA LECTURA

Mira a tu rey que viene a ti modesto.

Lectura de la profecía de Zacarías 9, 9-10

Que todos se gocen sin reservas ante la venida del Rey Mesías: él trae la paz a todos los pueblos; en su cortejo triunfal no hay ni un solo instrumento de guerra; va montado, no en un caballo majestuoso, sino en una montura pacífica.

SALMO

Salmo 144, 1-2. 8-9. 10-11. l3cd-14 (R.: cf. 1)

R.
Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey.

Alabanza a Dios, que reina con ternura y bondad, fiel en su servicio a los humildes.

SEGUNDA LECTURA

Si con el Espíritu dais muerte a las obras de] cuerpo, viviréis.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 9. 11-13

En el vocabulario de san Pablo, la «carne» no significa el cuerpo como opuesto al alma, sino todo lo que arrastra al hombre al pecado y conduce a la muerte. El cristiano tiene un cuerpo mortal como todos los demás. Pero, desde el momento del bautismo, el Espíritu habita en él. Por eso está en condiciones de resistir victoriosamente a las arremetidas de la «carne>?. Si no se deja dominar de nuevo por los desórdenes del pecado, será invadido progresivamente por la plenitud de la vida de Cristo resucitado.

Aleluya Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Aleluya.
Nadie conoce al Padre sino el Hijo.
Él es quien nos lo da a conocer. Aleluya.


Aleluya, aleluya.
Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra,
porque has revelado los secretos del reino
a la gente sencilla. Aleluya.

EVANGELIO

Soy manso y humilde de corazón.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 11, 25-30

Durante su predicación Jesús conoció fracasos y enfrentamientos y chocó con la incomprensión de muchos. Pero había también «gente sencilla», esos a quienes él declara «dichosos». Su acogida compensa con creces el rechazo de los otros. En su acción de gracias, Jesús atribuye a Dios, su «Padre», la capacidad de comprensión que demuestran los sencillos. Ellos saben, sin duda, que el Evangelio no puede vivirse sin renuncias y sacrificios costosos, las renuncias y sacrificios del amor, que, sin embargo, no pueden considerarse «yugo» pesado, ni «carga» agobiante, porque el amor libera.

domingo, 26 de junio de 2011

01/07/2011 - El Sagrado Corazón de Jesús (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

1 de julio de 2011

El Sagrado Corazón de Jesús (A)

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PRIMERA LECTURA

El Señor se enamoró de vosotros y os eligió.

Lectura del libro del Deuteronomio 7,6-11

Los mandamientos de Dios son pruebas de amor: sin violentar nuestra libertad, nos muestran el camino de la verdad y de la vida. Guardarlos es nuestra manera de reconocer que nos ama y de manifestarle la adhesión de nuestro corazón. La religión bíblica es fundamentalmente una historia de amor entre Dios, que ama primero, y sus hijos.

SALMO

Salmo 102, 1-2. 3-4. 6-7. 8-10 (R : 17ab)

R.
La misericordia del Señor dura siempre,
para los que cumplen sus mandatos.

¡Qué gran ternura del corazón de Dios que perdona y cura, colmo de gracia y de ternura, proteje y da la vida!

SEGUNDA LECTURA

Dios nos amó.

Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4,7-16

Las palabras de amor, las declaraciones más apasionadas, pueden resultar ilusorias. Sólo las obras, los comportamientos cotidianos, muestran la verdad del amor. Pues bien, Dios, desde siempre, ha dado múltiples pruebas de su amor infinito, hasta «enviar al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él». Por eso, creer en Dios, confesar que Jesús es la manifestación suprema de la ternura divina, «permanecer» en comunión con el Padre, participar de su Espíritu, es todo uno. La autenticidad de esta fe se verifica en el amor que, como hijos de un mismo Padre, nos tenemos unos a otros.

Aleluya Mt 11,29ab

Aleluya, Aleluya.
Señor Jesús, amigo de la gente sencilla,
tu yugo es llevadero
y tu carga ligera. Aleluya


Aleluya, aleluya.
Cargad con mi yugo y aprended de mí
- dice el Señor -,
que soy manso y humilde de corazón. Aleluya.

EVANGELIO

Soy manso y humilde de corazón.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 11,25-30

Dirigiéndose a su Padre, Jesús lo bendice porque la ha enviado a revelar a la «gente sencilla» lo que sólo el Hijo puede conocer. Dirigiéndose a los hombres, Jesús los urge a buscar en él «su descanso». Verdaderamente el Señor, «manso y humilde de corazón», ha enseñado una religión de amor, que nada tiene que ver con el miedo servil y sin alegría, con el frío e implacable legalismo religioso, y con el elitismo, que reservas el acceso a lo divino a «los sabios y entendidos». Conocen a Dios los que saben lo que es el amor: un puro regalo del cielo al que el más indigente puede responder con su propio amor.

29/06/2011 - San Pedro y San Pablo, apóstoles (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

29 de junio de 2011

San Pedro y San Pablo, apóstoles (A)

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PRIMERA LECTURA

Era verdad: el Señor me ha librado de las manos de Herodes.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 12,1-11

Un relato particularmente sugerente. Era «la semana de Pascua», cuya noche evoca en la Biblia todas las noches en las que Dios ha intervenido a favor de los justos y la noche en la que aparecerá el Salvador. «Librar o arrancar de las manos» es una expresión típica del vocabulario de la intervención divina: relato del éxodo (Ex 18,18), cántico de Zacarías (Lc 1,74). La Iglesia vela en oración por el apóstol en peligro. Pedro duerme tranquilamente a pesar de que la comparecencia del día siguiente corre el riesgo de ser fatal. Para los fieles, la noche de este mundo es la noche de todos los peligros, pero, a pesar de todo, deben permanecer serenos, llenos de confianza.

SALMO

Salmo 33, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R : 4b)

R.
El Señor me libró de todas mis ansias.

Dios libra, salva, protege. «Libres de las manos» de sus perseguidores, los afligidos están de fiesta- Verdaderamente, «qué bueno es el Señor».

SEGUNDA LECTURA

Ahora me aguarda la corona merecida.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4,6-8.17-18

Encadenado en una prisión de Roma, Pablo no se hace ilusiones sobre el desenlace de su proceso. Su muerte será un acto de culto, una ofrenda, como lo ha sido su apostolado (Rm 1,9; 15,16) y como debe serlo la vida de todo cristiano (Rm 12,11). Será al mismo tiempo una «partida» al encuentro definitivo de Cristo (1Ts 4,17), una pascua.

Aleluya Mt 16,18

Aleluya. Aleluya.
Dichoso es Simón Pedro,
Porque el Padre que está en el cielo
Le ha revelado al Mesías,
Jesús, el Hijo de Dios vivo. Aleluya.


Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y el poder del infierno no la derrotará. Aleluya.

EVANGELIO

Tú eres Pedro, y te daré las llaves del Reino de los cielos.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 16,13-19

Al afirmar que Jesús es «el Mesías, el Hijo de Dios vivo», Simón Pedro, iluminado de lo alto, confiesa un misterio que el título de «Hijo del hombre» no hacia sino sugerir. El apóstol presiente que Jesús mantiene con Dios una extraordinaria relación de intimidad, cuya medida irá constatando poco a poco la comunidad pascual. Así lo ha de entender la respuesta de Jesús.

lunes, 20 de junio de 2011

26/06/2011 - El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

26 de junio de 2011

El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (A)

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PRIMERA LECTURA

Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres.

Lectura del libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a

Los autores bíblicos han meditado con frecuencia y detenimiento los acontecimientos del éxodo. El pueblo vivió una experiencia capital: en el desierto, «un sequedal sin una gota de agua», la palabra de Dios es tan necesaria como el agua que sale de la roca y el maná, ese pan maravilloso regalo del Señor.

SALMO

Salmo 147, 12-13. 14-15. 19-20 (R.: 12a)

R.
Glorifica al Señor, Jerusalén.

Pan para el camino, palabra para el corazón, paz para todo el pueblo: regalos del cielo de los que la iglesia hace memoria.

SEGUNDA LECTURA

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 16-17

La comunión en el cuerpo y la sangre de Cristo creo entre los creyentes una unión vital superior a la comunidad de fe y esperanza, de la que es signo eficaz.

Aleluya Jn 6, 51

Aleluya. Aleluya.
El pan que nos das es tu carne para la vida del mundo.
El que come de este pan
vivirá, con alegría, para siempre. Aleluya.


Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo -dice el Señor-;
el que coma de este pan vivirá para siempre. Aleluya.

EVANGELIO

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 51-58

El maná, el pan bajado del cielo, se dio a nuestros padres para que atravesaran el desierto. Después de la multiplicación de los panes, Jesús declara solemnemente que él es el pan vivo bajado del cielo para dar al mundo la vida eterna; que él en persona es el alimento indispensable para llegar a la resurrección del último día. Para entender el sentido de estas palabras, hay que recordar la comida que el Señor compartió con sus discípulos la víspera de su muerte. Al ofrecerles el pan y el cáliz, dijo: «Tomad y comed, esto es mi cuerpo. Tomad y bebed, este es el cáliz de mi sangre». Bajo los signos eficaces del sacramento que llamamos eucaristía es como se puede comer su carne y beber su sangre, comulgar íntimamente en la vida de Cristo resucitado.

domingo, 19 de junio de 2011

24/06/2011 - La Natividad de San Juan Bautista (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

24 de junio de 2011

La Natividad de San Juan Bautista (A)

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PRIMERA LECTURA

Te hago luz de las naciones.

Lectura del libro de Isaías 49,1-6

«Yo soy la voz que grita en el desierto»; «él tiene que crecer y yo tengo que menguar», decía Juan Bautista. Hubiera podido hacer suyas las palabras puestas en boca del misterioso «siervo de Dios» descrito por Isaías. En cualquier caso, este texto profético ilumina para nosotros la personalidad y la misión del Precursor, ante el cual, al nacer, la gente se preguntaba: «”¿Qué va a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él».

SALMO

Salmo 138, 1-3. 13-14. 15

R.
Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

El Dios fiel es la fuerza de los testigos de su luz.

SEGUNDA LECTURA

Antes de que llegara Cristo, Juan predicó.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13,22-26

La misión de Juan Bautista y el testimonio que dio del Señor son inseparables de la predicación del Evangelio. Su llamada a la conversión sigue siendo actual, tanto más cuanto que Jesús la reiteró en los mismos términos.

Aleluya Lc 1,76

Aleluya. Aleluya.
Recibamos con alegría el mensaje de Juan:
Dios nos da su gracia,
y su promesa de salvación
se ha cumplido en nosotros. Aleluya.


Aleluya, aleluya.
A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos. Aleluya.

EVANGELIO

El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre.

Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,57-66. 80

En la cultura bíblica, lo mismo que en otras, todavía hoy, la imposición del nombre, reservada al padre, es expresión de su autoridad sobre el hijo. Zacarías renuncia a este derecho. El nombre de este hijo que Dios le ha dado, escogiéndolo desde su nacimiento, será Juan. Como Jesús, Juan paso por una etapa de vida oculta, durante la cual se preparó, bajo la única mirada de Dios, para su misión pública a orillas del Jordán. Es en la soledad donde maduran las vocaciones.

lunes, 13 de junio de 2011

19/06/2011 - La Santísima Trinidad (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

19 de junio de 2011

La Santísima Trinidad (A)

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PRIMERA LECTURA

Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso.

Lectura del libro del Éxodo 34, 4b-6. 8-9

Este breve relato dice mucho sobre Dios y, como ocurre siempre en la Biblia, con un lenguaje que no tiene nada de especulativo. Dios es el Transcendente, el Incomprensible: parece que la raíz de «Yavé» significa «soplar». Nadie puede saber quién es él si no lo «proclama» él mismo. Sólo se puede presentir algo de su identidad estando atentos a lo que hace, a la manera que tiene de actuar. De ahí los nombres que se le aplican: «compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad», y otros muchos. No se puede encerrar en una definición a quién está más allá de todo lo que se puede decir de él.

SALMO

Salmo Dn 3, 52. 53. 54. 55. 56

R.
A ti gloria y alabanza por los siglos.

En lo alto y en los abismos, en el cielo y en su templo, Creador del universo, presente en nuestra historia: ¡bendito sea Dios!

SEGUNDA LECTURA

La gracia de Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 13, 11-13

En la Escritura no se hacen exposiciones especulativas sobre el misterio de la Santísima Trinidad, sino que se recogen expresiones de la fe en Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, como la bendición de san Pablo al final de una de sus cartas a los corintios, que se utiliza al comienzo de la asamblea eucarística.

Aleluya Ap 1, 8

Aleluya. Aleluya
Gloria al Padre que tanto nos amó,
gloria al Hijo nuestro Salvador,
gloria al Espíritu que es su unidad. Aleluya.


Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
al Dios que es, que era y que viene. Aleluya.

EVANGELIO

Dios mandó su Hijo para que el mundo se salve por él.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 3, 16-18

El Hijo del hombre murió «elevado» en la cruz para que todos los que crean renazcan del Espíritu y tengan vida eterna: este es el misterio de la salvación revelado por Jesús a Nicodemo (Jn 3,1-15). Así pues, añade san Juan, todo el que reconozca el amor de Dios, que ha «entregado» a su Hijo único, Jesús, tendrá por él vida eterna.

lunes, 6 de junio de 2011

12/06/2011 - Domingo de Pentecostés (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

12 de junio de 2011

Domingo de Pentecostés (A)

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PRIMERA LECTURA

Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 1-11

De la multitud desorganizada que huía de Egipto, la Ley promulgada en el Sinaí logró hacer un pueblo dotado de una constitución. Gracias al Espíritu enviado el día de la fiesta que conmemoraba ese acontecimiento fundante, los hombres del mundo entero pueden beneficiarse de la elección divina y de las maravillas realizadas por Dios. Más aún, desde entonces cada uno puede oír la Buena Noticia en su propio idioma. Pentecostés restaura la unidad rota por Babel.

SALMO

Salmo 103, lab y 24ac. 29bc-30. 31 y 34 (R.: cf. 30)

R.
Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra.

Oración y acción de gracias por el don del Espíritu, que es sabiduría, aliento de vida y fuerza renovadora.

SEGUNDA LECTURA

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13

La efusión universal del Espíritu reúne en la unidad a todos los que confiesan que Jesús es el Señor resucitado. Esta unidad es la de un cuerpo vivo con diferentes miembros, cuyo buen funcionamiento garantiza la cohesión y la armonía entre todos ellos.

SECUENCIA

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Aleluya

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos la llama de tu amor. Aleluya.

EVANGELIO

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Recibid el Espíritu Santo.


+ Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23

San Juan evoca aquí, sin situarlas en ninguna perspectiva, las diversas fases del misterio pascual de Cristo, cuyo cumplimiento es el envío del Espíritu. «El día primero de la semana» es «el día del Señor», el domingo, en el que la asamblea cristiana se reúne para la celebración semanal de la Pascua. Estamos ante una de las numerosas páginas del cuarto evangelio con connotaciones litúrgicas, discretas pero claras. El Espíritu, al difundirse, permite a todos tener acceso a la salvación alcanzada por medio de la Pascua de Cristo, obtener «el perdon de los pecados».