lunes, 23 de enero de 2012

29/01/2012 - 4º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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29 de enero de 2012

4º domingo Tiempo ordinario (B)



De los cuatro evangelios, el de san Marcos es el más corto. Formado por una serie de escenas llenas de vida, de cuadros con unos trazos muy marcados, sin la menor floritura, parece a primera vista una obra muy sencilla, a la manera de una crónica poco elaborada. Pero, en realidad, su redacción es de las más sutiles y demuestra una notable eficacia pedagógica. El lector se encuentra personalmente implicado en lo que ocurre. Acogiendo las palabras de Jesús en toda su desnudez, siendo testigo de sus obras, se ve forzado a tomar partido a favor o en contra de Jesús, a situarse personalmente en relación a él y a su mensaje.
San Marcos se conforma con evocar brevemente la predicación de Juan Bautista, el bautismo de Jesús en las aguas del Jordán, su estancia en el desierto y la llamada de los primeros discípulos. Tiene prisa por llegar a la Buena Noticia, al «Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1,1). Hace así que el lector siga, durante toda una jornada, a Jesús y los discípulos que acaba de elegir.
Es un sábado en Cafarnaún, Galilea. Jesús va a la sinagoga y se pone a enseñar. El evangelista no recoge ninguna palabra del predicador, pero subraya que habla con una autoridad sorprendente, y que, ya desde el primer díá, cura a un hombre «que tenía un espíritu inmundo». «,Qué es esto?». Es la pregunta, brevemente formulada, que plantea al lector el evangelio según san Marcos, y que pronto va a hacerse más concreta: «Para ti, ¿quién es Jesús?».
Se recuerda, entonces, la promesa de Dios a Moisés: «Suscitaré un profeta de entre tus hermanos como tú. Pondré mis palabras en su boca... A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas». Por su parte, la primera carta de san Pablo a los Corintios recuerda oportunamente que los cristianos, sea cual sea su vocación y su condición de vida, deben unirse al Señor con un corazón indiviso.
La liturgia de este domingo, al introducirnos en la lectura continua del evangelio según san Marcos, nos hace presentir que el Tiempo ordinario nos conducirá a seguir cada vez más de cerca al enviado de Dios.

PRIMERA LECTURA

El profetismo, conocido en todo el Oriente antiguo, presenta en la Biblia aspectos originales, de los que Moisés y Elías siguen siendo los modelos. Hoy como ayer siempre sigue habiendo profetas. El criterio de su autenticidad es la palabra siempre viva de Dios y su vinculación con Jesucristo.

Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca.

Lectura del libro del Deuteronomio 18, 15-20

Moisés habló al pueblo, diciendo:

- «Un profeta, de entre los tuyos, de entre tus hermanos, como yo, te suscitará el Señor, tu Dios. A él lo escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea: "No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir. "

El Señor me respondió: "Tienen razón; suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá."»
Palabra de Dios.

SALMO

En la asamblea se exhortan unos a otros a abrir el corazón a la palabra de Dios, escuchada y meditada en comunidad.

Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9

R
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón.»

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masa en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R

SEGUNDA LECTURA

San Pablo sabe que, «en el principio», Dios quiso el matrimonio: no puede denigrarlo. Lo que dice aquí se refiere únicamente al celibato elegido libremente para dedicarse a los «asuntos del Señor», según la vocación particular a la que cada uno es llamado.

La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7 32-35

Hermanos:
Quiero que os ahorréis preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido.
Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido.
Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.
Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 4,16

Aleluya. Aleluya.
Gloria a Cristo, el Santo de Dios:
él enseña con autoridad,
y manda a los espíritus inmundos. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló. Aleluya.

EVANGELIO

Después de contar la llamada de los primeros discípulos, san Marcos presenta una jornada-tipo del ministerio de Jesús. Lo autoridad que muestra en su enseñanza y frente a los «espíritus inmundos» resulta intrigante: «, Quién es este para actuar así?». La manera como el evangelista presenta el relato lleva al lector a plantearse esta misma pregunta.

Enseñaba con autoridad.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus -discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenla un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
- «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó:
- «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
- «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Palabra de Dios.

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