domingo, 10 de junio de 2012

15/06/2012 - El Sagrado Corazón de Jesús (B)

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15 de junio de 2012

El Sagrado Corazón de Jesús (B)


«El Dios santo» tiene un corazón de Padre. ¿Qué no ha hecho por sus criaturas desde los orígenes de la humanidad? Ha cuidado a los hombres como a frágiles niños de pecho, les ha enseñado a caminar, guiando sus pasos vacilantes, velando sin cesar para que no tropezaran y acudiendo en su auxilio cuando las piedras del camino los hacían caer. Tantas pruebas de amor no les impidieron rechazarlo. Cualquier otro hubiera renegado de unos hijos tan ingratos, los hubiera castigado por su conducta indigna, abandonándolos a su suerte. ¡El no! Porque es «Dios, y no hombre», perdona incansablemente. Más aún: es él quien da siempre el primer paso, quien «atrae» para que los pecadores «vuelvan» sobre sus pasos. Es el mensaje de Oseas, uno de los primeros «profetas-escritores».
Nadie, ni siquiera los «ángeles del cielo», hubiera podido imaginar que Dios podía ir más lejos en la demostración de su amor. Sin embargo, estaba escondido desde siempre el designio de una intervención que ha «realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro». El, «que habita por la fe en nuestros corazones», nos concede «que el amor sea nuestra raíz y nuestro cimiento»; nos hace capaces de comprender «lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano», nos ha dado a conocer «la multiforme sabiduría de Dios», «de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra».
En la cruz, el Cordero de Dios inmolado «el día de la Preparación», tiene el costado abierto. De su corazón traspasado ha salido sangre y agua. Meditando sobre la lanza que traspasó al crucificado, los cristianos han descubierto su sentido profundo: Cristo en la cruz ha abierto la fuente de la gracia que hace renacer, y los que beben del cáliz del Señor comulgan con su Pascua.
La liturgia de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús celebra al Padre lleno de ternura. Adorémoslo: es insondable «lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo» de su amor. Acerquémonos a él con la audacia que da una 9onfianza sin límites. «El que atravesaron» está en medio de nosotros, con el corazón y los brazos siempre abiertos para acoger a los que «lo miran».

PRIMERA LECTURA

Para expresar la increíble ternura de Dios, Oseas recurre a imágenes y maneras de hablar de un realismo y una audacia extraordinarios: Dios, un padre o una madre que llega incluso a «arrepentirse» y a cambiar de actitud hacia sus hijos infieles. Pero el recurso a este lenguaje no supone desconocer la trascendencia divina. Al contrario, puede comportarse así precisamente porque es «Dios, y no hombre».

Os anuncié de balde el Evangelio de Dios.

Lectura de la profecía de Oseas 11, 1.3-4.8c-9

Así dice el Señor: «Cuando Israel era joven, lo amé, desde Egipto llamé a mi hijo. Yo enseñé a andar a Efraín, lo alzaba en brazos; y él no comprendía que yo lo curaba.
Con cuerdas humanas, con correas de amor lo atraía; era para ellos como el que levanta el yugo de la cerviz, me inclinaba y le daba de comer.
Se me revuelve el corazón, se me conmueven las entrañas. No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir a Efraín; que soy Dios, y no hombre; santo en medio de ti, y no enemigo a la puerta».

Palabra de Dios.

SALMO

Mi Dios es grande y santo; a él dirijo mi alabanza. Su fuerza me salva; en él pongo mi confianza.

Salmo Is 12, 2-3. 4bc. 5-6

R
Sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación.

El Señor es mi Dios y Salvador:
confiaré y no temeré,
porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.
Y sacaréis aguas con gozo
de las fuentes de la salvación. R

Dad gracias al Señor,
invocad su nombre,
contad a los pueblos sus hazañas,
proclamad que su nombre es excelso. R

Tañed para el Señor, que hizo proezas,
anunciadlas a toda la tierra;
gritad jubilosos, habitantes de Sión:
«Qué grande es en medio de ti
el santo de Israel». R

SEGUNDA LECTURA

El amor incomparable, inimaginable, de Cristo ha puesto plenamente de manifiesto el amor infinito de Dios, a «quien tenemos libre y confiado acceso, por la fe en él». Ante este misterio, cuyo anuncio ha sido confiado a los hombres, sólo cabe «doblar las rodillas». Serían totalmente incapaces de anunciarlo si el Padre no les hubiera dado esa capacidad por medio de su Espíritu. El lirismo de este texto le da un aire de pieza litúrgica.

Comprendiendo lo que transciende toda filosofía: el amor cristiano.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3,8-12.14-19

Hermanos: A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, y aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.
Por esta razón, doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo pro fundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento; y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 11,29ab

Aleluya. Aleluya.
«Mirarán
al que atravesaron». Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Cargad con mi yugo y aprended de mí
—dice el Señor—,
que soy manso y humilde de corazón. Aleluya.

O bien:

Aleluya, aleluya.
Dios nos amó y nos envió a su Hijo
como víctima de propiciación por nuestros pecados. Aleluya.

EVANGELIO

La referencia explícita al «día de la Preparación» de la Pascua y al Cordero pascual revela el verdadero significado de la crucifixión de Jesús, al que hay que mirar para salvarse. En el agua y la sangre que salen del costado de Cristo crucificado la tradición cristiana ha visto una evocación del bautismo y de la eucaristía, que son sacramentos pascuales. El día después del sábado se ha convertido en «el primer día de la semana» cristiana (Jn 20,1), el de la celebración semanal de la Pascua de Cristo y de la eucaristía.

Le traspasó el costado, y salió sangre y agua.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 31-37

En aquel tiempo, los judíos, como era el día de la Preparación, para que no se quedaran los cuerpos en la cruz el sábado, porque aquel sábado era un día solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y que los quitaran. Fueron los soldados, le quebraron las piernas al primero y luego al otro que habían crucificado con él; pero al llegar a Jesús, viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados, con la lanza, le traspasó el costado, y al punto salió sangre y agua.
El que lo vio da testimonio, y su testimonio es verdadero, y él sabe que dice verdad, para que también vosotros creáis. Esto ocurrió para que se cumpliera la Escritura: «No le quebrarán un hueso»; y en otro lugar la Escritura dice: «Mirarán al que atravesaron».

Palabra de Dios.

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