lunes, 2 de julio de 2012

08/07/2012 - 14º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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8 de julio de 2012

14º domingo Tiempo ordinario (B)


Los evangelistas no han tratado de ocultar ni de minimizar los fracasos de la predicación de Jesús. Entusiasmados por su enseñanza y por sus obras, muchos vieron en él a un hombre excepcional. Pero otros sospecharon de la sabiduría que demostraba y de sus extraordinarios poderes: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos?». Estas reticencias confirmaban eso de que «no desprecian a un profeta más que en su tierra. No obstante, sorprende la reacción negativa de los habitantes de Nazaret. ¿Cómo es posible que se nieguen a ver en Jesús a alguien más que el carpintero del pueblo? El mismo Jesús «se extraña de su falta de fe».
Precisamente se trata del problema fundamental de la fe, que algunos profesan mientras que otros no acceden a ella, aun cuando admiren la obra y la enseñanza de Jesús, remitiéndose a veces de buen grado y explícitamente a los valores evangélicos. Los creyentes deben guardarse de adoptar una actitud orgullosa y de cuestionar la sinceridad o la honradez de los que no comparten su fe. Más vale que se pregunten por la verdad y profundidad de su propia adhesión al que proclaman sin cesar en las celebraciones litúrgicas «Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos, que por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen».
Si su testimonio y el anuncio de la Buena Noticia son rechazados, que no se desanimen. Después de la mala acogida en Nazaret, Jesús siguió enseñando, recorriendo sin cesar los pueblos de alrededor. Lo mismo debe hacer la Iglesia. Ella ha recibido el Espíritu para anunciar sin desfallecer: «Esto dice el Señor». Tanto si le hacen caso como si no, debe seguir adelante, llevando a cabo, con valentía y fidelidad, su difícil misión: la de anunciar sin desfallecer el mensaje que se le ha confiado. Porque Dios no duda ni desconfía de nadie. De lo contrario, no habría enviado a sus profetas a «un pueblo rebelde que se ha rebelado contra él». Por lo demás, es necesario que la vida y la palabra de cada uno de nosotros, según la propia vocación, tengan una auténtica dimensión profética.
Paradójicamente, dice san Pablo, es en la debilidad de los misioneros donde se manifiesta más claramente la fuerza de Cristo. La Iglesia y los cristianos cuentan con la gracia. Que ella les baste!

PRIMERA LECTURA

El profeta debe anunciar contra viento y marea la palabra del que lo envía.

Son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.

Lectura de la profecía de Ezequiel 2, 2-5

En aquellos días, el espíritu entro en mí, me puso en pie, y oí que me decía:- «Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde que se ha rebelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día. También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor" Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, pues son un pueblo rebelde, sabrán que hubo un profeta en medio de ellos.»

Palabra de Dios.

SALMO

Ocurra lo que ocurra, elfiel servidor de la palabra de Dios no quedará nunca confundido.

Salmo 122, 1-2a. 2bcd. 3-4 (R.: 2cd)

R
Nuestros ojos están en el Señor,
esperando su misericordia.

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores. R

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos
en el Señor, Dios nuestro,
esperando su misericordia. R

Misericordia, Señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos. R

SEGUNDA LECTURA

Pablo, el perseguidor convertido, ha sido destinatario de gracias y revelaciones excepcionales. Estas, asumidas en el apostolado, no han cambiado en nada la debilidad del hombre. La energía que muestra en su ministerio manifiesta la fuerza de Cristo, el único al que hay que dar gracias.

Presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 7b-10

Hermanos:
Para que no, tenga soberbia, me han metido una espina en  la carne: un ángel de Satanás que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces he pedido al Señor verme libre de él; y me ha respondido: «Te basta mi gracia; la fuerza se realiza en la debilidad.»
Por eso, muy a gusto presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo.
Por eso, vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque, cuando soy débil, entonces soy fuerte.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc4,18

Aleluya. Aleluya.
Jesús, a menudo despreciado por los hombres,
te aclamamos: tú eres el Señor Aleluya.

Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor está sobre mí;
me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres. Aleluya.

EVANGELIO

Sólo la fe, don de Dios que hay que pedir humildemente en la oración, permite reconocer quién es verdaderamente Jesús: un hombre entre los hombres, pero también Sabiduría del Altísimo.

No desprecian a un profeta más que en su tierra.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:
- «¿De donde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía:
- «No desprecian a un profeta mas que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, solo curo algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe.
Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra de Dios.

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