lunes, 24 de septiembre de 2012

30/09/2012 - 26º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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30 de septiembre de 2012

26º domingo Tiempo ordinario (B)


Según cuenta el libro de los Números, un día dos de los «ancianos» nombrados por Moisés para ayudarlo en el gobierno del pueblo se quedaron en el campamento en lugar de acudir a la «tienda del encuentro», lugar habitual de las manifestaciones del Señor. Pero ocurrió que también ellos, llenos del Espíritu, se pusieron a profetizar. «Esto es intolerable! ¡Manda que se callen!», dice Josué a Moisés. Pero él le contesta: «Nada de eso! Más bien hay que admirar la soberana libertad de Dios, que no se deja limitar por nada. Anhelad conmigo el día en que todos sin distinción se conviertan en profetas».
No nos sorprenda la reacción de Josué. Sabemos que, con bastante naturalidad, reaccionamos como si tuviéramos la exclusiva de los dones de la gracia. Por eso también los Doce quisieron impedir que un hombre echara demonios «en nombre de Jesús», porque no era de los suyos. Tal estrechez de espíritu está en contradicción con el mismo comportamiento de Jesús y con su enseñanza. Todo el que ejerza la caridad y la misericordia tendrá su recompensa. El Señor reconoce como suyo, ya desde ahora, a todo el que libra al prójimo de sus indigencias, no sólo espirituales, sino también materiales. En cambio, rechaza a los que pretenden pertenecerle a él y son motivo de caída para los demás, sobre todo para los más débiles, con los que él se identifica. La manera de comportarse con «estos pequeñuelos» es el criterio último de la autenticidad de la fe y de la pertenencia a Cristo. Pero uno mismo tiene que liberarse de todo lo que pueda ser para él ocasión de pecado.
Ciertamente —Jesús no cesa de repetirlo—, es del corazón de donde proceden los pensamientos y las intenciones que inspiran y cualifican los actos. Pero también hay que tener en cuenta el cuerpo, y dominar sus impulsos. Igualmente hay que luchar contra la seducción de los ídolos, entre los cuales uno de los más peligrosos y voraces es el dinero (Mt 6,24). Los que poseen riquezas se encuentran especialmente en peligro de perderse.
Todo esto lo enseñó Jesús, no sólo con palabras, sino con obras. Acogiendo a todos, «a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos» (Flp 2,6) para enriquecemos con su pobreza.

PRIMERA LECTURA

Ningún recinto, por sagrado que sea, puede aprisionar al Espíritu. Hay que alegrarse de su libertad.

¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta!

Lectura del libro de los Números 11,25-29

En aquellos días, el Señor bajó en la nube, habló con Moisés y, apartando algo del espíritu que poseía, se lo pasó a los setenta ancianos. Al posarse sobre ellos el espíritu, se pusieron a profetizar enseguida.
Habían quedado en el campamento dos del grupo, llamados Eldad y Medad. Aunque estaban en la lista, no habían acudido a la tienda. Pero el espíritu se posó sobre ellos, y se pusieron a profetizar en el campamento. Un muchacho corrió a contárselo a Moisés: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento». Josué, hijo de Nun, ayudante de Moisés desde joven, intervino: «Señor mío, Moisés, prohíbeselo». Moisés le respondió: «¿Estás celoso de mí? ¡Ojalá todo el pueblo del Señor fuera profeta y recibiera el espíritu del Señor!».

Palabra de Dios.

SALMO

Que Dios nos ayude a descubrir ya expulsar de nosotros toda fornia de orgullo y de intolerancia.

Salmo 18,8.10.12-13.14

R
Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante. R

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos. R

Aunque tu siervo vigila
para guardarlos con cuidado,
¿quién conoce sus faltas?
Absuélveme de lo que se me oculta. R

Preserva a tu siervo de la arrogancia,
para que no me domine:
así quedaré libre e inocente
del gran pecado. R

SEGUNDA LECTURA

«No podéis servir a Dios y al dinero», dice Jesús (Mt 6,24). Son, pues, dignos de compasión los que poseen riquezas, porque, si no están alerta, esta posesión puede poner en peligro su pertenencia al Señor y su futuro eterno,

Vuestra riqueza está corrompida.

Lectura de la carta del apóstol Santiago 5,1-6

Ahora, vosotros, los ricos, llorad y lamentaos por las desgracias que os han tocado. Vuestra riqueza está corrompida y vuestros vestidos están apolillados. Vuestro oro y vuestra plata están herrumbrados, y esa herrumbre será un testimonio contra vosotros y devorará vuestra carne como el fuego.
¡Habéis amontonado riqueza, precisamente ahora, en el tiempo final! El jornal defraudado a los obreros que han cosechado vuestros campos está clamando contra vosotros; y los gritos de los segadores han llegado hasta el oído del Señor de los ejércitos.
Habéis vivido en este mundo con lujo y entregados al placer. Os habéis cebado para el día de la matanza. Condenasteis y matasteis al justo; él no os resiste.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 17,17b.a

Aleluya. Aleluya.
Con un corazón sencillo,
acojamos la palabra de Dios
que nadie podrá nunca encadenar Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es verdad;
conságranos en la verdad. Aleluya.

EVANGELIO

Las palabras que Jesús dirigió en su momento a los Doce tienen ahora un alcance eclesial. La Iglesia no tiene el monopolio del bien, pues el Espíritu actúa también fuera de sus fronteras. En el día del juicio Dios reconocerá como suyos a todos los que hayan actuado con los demás movidos por el amor. Por el contrario, dar mal ejemplo, sobre todo a los débiles, es algo imperdonable. Finalmente, hay que erradicar sin piedad todo lo que en sí mismo es causa de pecado.

El que no está contra nosotros está a favor nuestro. Si tu mano te quiere hacer caer, córtatela.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 9,38-43.45.47-48

En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros». Jesús respondió: «No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro.
Y, además, el que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar.
Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno, Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apagas’.

Palabra de Dios.

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