lunes, 12 de noviembre de 2012

18/11/2012 - 33º domingo Tiempo ordinario (B)

Inicio ..... Ciclo A ..... Ciclo B ..... Ciclo C ..... Euskera

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

18 de noviembre de 2012

33º domingo Tiempo ordinario (B)


Como en el primer domingo de Adviento, la vuelta del Señor constituye el centro de la celebración de hoy. Este marco pone de relieve que el año litúrgico es verdaderamente el «sacramento», el «misterio» de la salvación que se despliega en el tiempo de los hombres y los va conduciendo hacia la instauración del Reino.
El Primer Testamento veía en la última manifestación de Dios sobre todo el triunfo glorioso del bien sobre el mal, en lucha desde los orígenes de la humanidad. ¿Cómo no había de tener Dios la última palabra, y los justos, con tanta frecuencia humillados, no recibir al fin su recompensa? La entrega de la Ley estuvo acompañada de impresionantes fenómenos cósmicos. El triunfo definitivo de Dios vendrá acompañado de otros aún más terribles. En el momento de su gran manifestación en el Sinaí, Dios promulgó sus mandamientos para reunir a un pueblo llamado a entrar y a caminar por el sendero de la «justicia», de la santidad. Cuando llegue su «día», reunirá a todos los justos.
Para hablar de su venida al final de los tiempos, Jesús se sirve de las imágenes bíblicas tradicionales. «Enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte». Cuando «sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies», se levantará, y él, que «está sentado a la derecha de Dios», vendrá «sobre las nubes con gran poder y majestad».
Esta venida del «Hijo del hombre» no está inscrita en ningún calendario de aquí abajo, y nadie puede pretender determinar ni el día ni la hora. Sólo una cosa es cierta: «El Señor ha venido, viene y vendrá»; «Esperamos su retorno». El último libro de la Biblia, el Apocalipsis, palabra que quiere decir «revelación», concluye con un grito de fe y esperanza: «Sí, vengo enseguida». Amén. «Ven, Señor Jesús!» (Ap 22,20).
La perspectiva de la venida del Señor hace que se consideren todas las cosas en su dimensión de eternidad. Día tras día, el reino de Dios va germinando lentamente, pero de manera cierta. Cada cual a su modo debe contribuir a la maduración de este reino, viviendo de modo que pueda participar de él cuando el Hijo del hombre, que está «a la puerta», venga «con gran poder y majestad».

PRIMERA LECTURA

Vivimos tiempos de violento enfrentamiento entre el bien y el mal. Pero después de un último combate, particularmente terrible, vendrá el día de la liberación definitiva. Víctimas y opresores resurgirán. Entonces se verá quiénes estuvieron del lado bueno. Pero todo intento de describir de manera realista los acontecimientos que marcarán este fin hacia el que se dirige el mundo es engañoso. El único lenguaje adecuado es el de las imágenes, y cuantos menos materiales mejor.

Por aquel tiempo se salvará tu pueblo.

Lectura de la profecía de Daniel 12, 1-3

Por aquel tiempo se levantará Miguel, el arcángel que se ocupa de tu pueblo: serán tiempos difíciles, como no los ha habido desde que hubo naciones hasta ahora. Entonces se salvará tu pueblo: todos los inscritos en el libro. Muchos de los que duermen en el polvo despertarán: unos para vida eterna, otros para ignominia perpetua.
Los sabios brillarán como el fulgor del firmamento, y los que enseñaron a muchos la justicia, como las estrellas, por toda la eternidad.

Palaba de Dios.

SALMO

Más allá de la muerte y de la corrupción de la tumba, una eternidad de vida y de alegría junto a Dios. Es el Señor quien nos lanza este desafío, al que ha de responder la esperanza.

Salmo 15, 5. 8. 9-10. 11

R
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

El Señor es el lote de mi heredad y mi copa;
mi suerte está en tu mano.
Tengo siempre presente al Señor,
con él a mi derecha no vacilaré. R

Por eso se me alegra el corazón,
se gozan mis entrañas,
y mi carne descansa serena.
Porque no me entregarás a la muerte,
ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. R

Me enseñarás el sendero de la vida,
me saciarás de gozo en tu presencia,
de alegría perpetua a tu derecha. R. R

SEGUNDA LECTURA

Una nueva expresión de la superioridad absoluta del sacerdocio de Jesucristo. Mientras que los sacerdotes, «de pie» delante de Dios, tienen que ofrecer sin cesar los mismos sacrificios, él está «sentado para siempre a la derecha del Padre», porque ha realizado, una vez para siempre, el único sacrificio, del que no queda sino distribuir los frutos.

Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 11-14.18

Cualquier otro sacerdote ejerce su ministerio, diariamente, ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, porque de ningún modo pueden borrar los pecados.
Pero Cristo ofreció por los pecados, para siempre jamás, un solo sacrificio; está sentado a la derecha de Dios y espera el tiempo que falta hasta que sus enemigos sean puestos como estrado de sus pies. Con una sola ofrenda ha perfeccionado para siempre a los que van siendo consagrados. Donde hay perdón, no hay ofrenda por los pecados.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 21, 36

Aleluya. Aleluya.
El Señor está cerca, a la puerta.
El cielo y la tierra pasarán,
sus palabras no pasarán. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Estad siempre despiertos,
pidiendo fuerza para manteneros en pie
ante el Hijo del hombre. Aleluya.

EVANGELIO

En la precariedad y la fragilidad de las cosas de aquí abajo, que pasan inexorablemente, el creyente ve los signos de la anunciada venida del Señor. No trata de calcular el momento en que este acontecimiento se producirá. Más bien se prepara a él continuamente porque, en cualquier caso, para cada uno el fin está ya próximo.

Reunirá a los elegidos de los cuatro vientos.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se hará tinieblas, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán, Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y majestad; enviará a los ángeles para reunir a sus elegidos de los cuatro vientos, de horizonte a horizonte.
Aprended de esta parábola de la higuera: Cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros suceder esto, sabed que él está cerca, a la puerta. Os aseguro que no pasará esta generación antes que todo se cumpla. El cielo y la tierra pasarán, mis palabras no pasarán, aunque el día y la hora nadie lo sabe, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, sólo el Padre».

Palabra de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La publicación de los comentarios requerirán la aceptación del administrador del blog.