lunes, 19 de noviembre de 2012

25/11/2012 - 34º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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25 de noviembre de 2012

34º domingo Tiempo ordinario (B)


JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO

La Biblia no deja de proclamar la realeza universal de Dios sobre todo el universo. Congrega a un pueblo para ser su único Señor. Suscita reyes con la misión de hacer de él un reino con la Ley de Moisés como carta magna. Cuando alguno de ellos se muestra infiel a su misión, lo descarta para nombrar a otro. Entre ellos, David pasa a la tradición como el mejor ejemplo de rey conforme al corazón de Dios y como figura del que había de venir. Las promesas hechas a este «hijo de Jesé» y a su descendencia garantizaban que un día, gracias a un descendiente suyo, hijo de sus entrañas, se establecería el reino querido por Dios. Así fue como nació la esperanza en la venida de un rey perfecto, «hijo de David». Esta esperanza se expresa de manera especial en los numerosos salmos que invocan la entronización del elegido. En una época en la que Dios parecía haber abandonado a los suyos, sometidos al poder de un tirano extranjero, Antíoco Epífanes (175-164), Daniel da testimonio de esta esperanza y describe la venida de aquel cuyo «reino no tendrá fin».
Cuando aparece Jesús, cuya autoridad en palabras y obras supera todo lo visto y oído hasta entonces, y que anuncia la proximidad de la venida del Reino, muchos piensan que va a instaurarlo en la tierra. Un día, después de la multiplicación de los panes, tuvo que escabullirse porque la gente quería proclamarlo rey (Jn 6,15). De buena o mala fe, este error sobre la realeza de Jesús resurge periódicamente, incluso en los tiempos modernos, en los que el título de Cristo Rey se ha utilizado a veces con fines políticos.
Sin embargo, el diálogo entre Jesús maniatado y Pilato, recogido sólo en el cuarto evangelio, no deja lugar a dudas. Ante el representante de un emperador todopoderoso, Jesús manifiesta claramente que él es rey. Pero, a diferencia de todos los demás, su reino «no es de este mundo», no se ejerce recurriendo a la fuerza. El es «testigo de la verdad» sobre Dios, sobre el mundo y sobre el hombre, el camino hacia el Reino, la vida de Dios, que comunica a los que creen en él. En el momento de su vuelta aparecerá en plena luz como Rey del universo, porque es el principio y el fin, «el alfa y la omega», de todas las cosas, el Todopoderoso a quien se debe «la gloria y el poder por los siglos de los siglos».

PRIMERA LECTURA

Un hombre extraordinario, «un hijo de hombre», entronizado por Dios, que se representa como un «anciano» sin edad, para restablecer su Reino universal: este «sueño», esta «visión» llena de esperanza, se hará un día realidad, aunque nadie sea capaz de decir de qué manera.

Su dominio es eterno y no pasa.

Lectura de la profecía de Daniel 7, 13-14

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo corno un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.
Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán.

Su dominio es eterno
y no pasa,
su reino no tendrá fin.

Palabra de Dios.

SALMO

Canto de alabanza al Señor Rey del universo, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso.

Salmo 92, 1ab. 1c-2. 5

R
El Señor reina, vestido de majestad.

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor, vestido y ceñido de poder. R

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno. R

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término. R

SEGUNDA LECTURA

La fuerza de Jesucristo es la fuerza del amor Él «nos ha librado de nuestros pecados por su sangre». «El viene». «Todo ojo lo verá», revestido de «gloria y poder». Aparecerá entonces a plena luz del día lo que aún permanece oculto: su poder real universal y el papel de sus discípulos en el mundo. «Sí. Amén».

El príncipe de los reyes de la tierra nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios.

Lectura del libro del Apocalipsis 1, 5-8

Jesucristo es el testigo fiel, el primogénito de entre los muertos, el príncipe de los reyes de la tierra. Aquel que nos ama, nos ha librado de nuestros pecados por su sangre, nos ha convertido en un reino y hecho sacerdotes de Dios, su Padre. A él la gloria y el poder por los siglos de los siglos. Amén. Mirad: El viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que lo atravesaron. Todos los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén. Dice el Señor Dios: «Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el Todopoderoso».

Palabra de Dios.

ALELUYA Mc 11, 9b-10a

Aleluya. Aleluya.
El Señor ha venido al mundo para ser testigo de la verdad.
Todo el que escucha su testimonio es de la verdad. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Bendito el reino que llega,
el de nuestro padre David. Aleluya.

EVANGELIO

Sí, Jesús es «rey». Pero, contrariamente a los poderosos de este mundo, no se impone ni impone nada. El ha venido para trazar con su enseñanza, su ejemplo, su vida y su muerte, el camino de la verdad que conduce a la vida. E invita a todos a seguirlo libremente.

Tú lo dices: soy rey.

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 18, 33b-37

En aquel tiempo, dijo Pilato a Jesús: « ¿Eres tú el rey de los judíos?». Jesús le contestó: « ¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?». Pilato replicó: « ¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».
Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». Pilato le dijo: «Conque, ¿tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz».

Palabra de Dios.

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