lunes, 30 de enero de 2012

05/02/2012 - 5º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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5 de febrero de 2012

5º domingo Tiempo ordinario (B)



Cada vez más lejos, siempre más allá. Es urgente sembrar la Palabra en todos los lugares, sin detenerse para ver si la semilla germina o no, si la cosecha se anuncia abundante, sin detenerse por el entusiasmo espontáneo de los primeros oyentes. Otros están esperando. Todo debe hacerse «por el Evangelio», y no para sacar provecho personal, ni siquiera el de la satisfacción del deber cumplido. Hay que retirarse regularmente a la soledad para orar: sólo en Dios está el consuelo que no defrauda, la recompensa por encima de todo mérito, prometida a los que cumplen con su misión.
San Marcos no argumenta para inculcar las exigencias del Evangelio. Muestra a Jesús actuando y formando a los que, después de él, habrán de continuar su misión; «en el tajo», corno se diría hoy, conduciéndolos sin descanso por los caminos de Galilea. Para eso «salió» del Padre y «vino» al mundo (Jn 16,28), como dijo a sus discípulos en el momento de dejarlos. Ellos no lo olvidaron. Un día «saldrán» de Jerusalén para ir a proclamar el mensaje de la salvación a las naciones lejanas. San Pablo, por su parte, ha renunciado a todo, incluso a las cosas más legítimas, para consagrarse sin trabas a su misión: siendo libre, «se ha hecho esclavo de todos».
Jesús dedicó una parte notable de su tiempo a los enfermos y a los atormentados por «los demonios». Se los presentaban en gran número y él los curaba a todos sin distinción. Dios no soporta ver sufrir a sus criaturas. Aquí está, sin ninguna duda, la única respuesta segura a la angustiosa cuestión del sufrimiento humano, especialmente el sufrimiento de los inocentes y los justos. La cuestión que plantea el libro de Job sin llegar a darle una solución convincente. Tampoco el evangelio da una respuesta tajante. Dice que Jesús curó a muchos enfermos y, sobre todo, que, cargando sobre sí todos los sufrimientos del mundo, los redimió. Con todo, esta convicción no atenúa el peso, a veces insoportable, del sufrimiento y el dolor; pero, eso sí, nos asegura que Dios hará que las pruebas redunden en bien de quien las sufre.
La liturgia de este domingo nos pone en presencia de dos misterios: el de la misión y el anuncio del Evangelio, y el del mal. «Recuerda, Señor...».

PRIMERA LECTURA

¿Por qué el sufrimiento? Este es el tema del libro de Job. A esta cuestión no se puede responder de manera rotunda, ni tampoco usando palabras bonitas que invoquen la voluntad de Dios o prediquen la resignación. En lo más hondo de su angustia, ante la cual las palabras de sus amigos no le aportan ningún consuelo, Job se vuelve a Dios, esperando contra toda esperanza que alguien lo saque de la fosa en la que yace deshecho.

Mis días se consumen sin esperanza.

Lectura del libro de Job 7,1-4.6-7

Habló Job, diciendo:

«El hombre está en la tierra cumpliendo un servicio, sus días son los de un jornalero; como el esclavo, suspira por la sombra, como el jornalero, aguarda el salario.

Mi herencia son meses baldíos, me asignan noches de fatiga; al acostarme pienso: ¿Cuándo me levantaré? Se alarga la noche y me harto de dar vueltas hasta el alba.
Mis días corren más que la lanzadera, y se consumen sin esperanza.  Recuerda que mi vida es un soplo, y que mis ojos no verán más la dicha.»
Palabra de Dios.

SALMO

Acción de gracias al Señor que viene en auxilio de nuestras debilidades y cura nuestras heridas.

Salmo 146, 1-2. 3-4. 5-6

R
Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados.

Alabad al Señor, que la música es buena;
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
El Señor reconstruye Jerusalén,
reúne a los deportados de Israel. R

Él sana los corazones destrozados,
venda sus heridas.
Cuenta el número de las estrellas,
a cada una la llama por su nombre. R

Nuestro Señor es grande y poderoso,
su sabiduría no tiene medida.
El Señor sostiene a los humildes,
humilla hasta el polvo a los malvados. R

SEGUNDA LECTURA

San Pablo ha elegido el celibato para dedicarse por completo a «los asuntos del Señor» (lectura del domingo pasado). Asimismo, ha renunciado a ser una carga para nadie, haciéndose «todo a todos». No podía actuar de otra manera para responder a la llamada del Señor tal como él la ha oído y acogido personalmente. A nadie le impone su propia elección. Pero, cualquiera que sea su vocación, todos deben entregarse sin reservas al Evangelio para participar ellos también de sus bienes.

¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9, 16-19. 22-23

Hermanos:
El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!
Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.
Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho débil con los débiles, para ganar a los débiles; me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos.
Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.
Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 8,17

Aleluya. Aleluya.
Cristo, médico de los cuerpos y de los corazones afligidos.
Buena Noticia de salvación. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Cristo tomó nuestras dolencias
y cargó con nuestras enfermedades. Aleluya.

EVANGELIO

Segunda parte de la jornada inaugural del ministerio de Jesús, un sábado. Tras la enseñanza en la sinagoga, descanso sabático en casa de Pedro. Su suegra está enferma en la cama; Jesús la levanta de nuevo. El sábado llega a su fin; él se retira para orar Los discípulos se apresuran a sacar provecho del entusiasmo popular El se los lleva «a Otra parte» por los caminos de Galilea, predicando la Buena Noticia y «expulsando los demonios». La lectura de un relato tan ágil nos invita a seguir a Jesús, apremiado por la urgencia de la misión, de la que no lo apartan las necesarias pausas para la oración.

Curó a muchos enfermos de diversos males

Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús y sus discípulos de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.
Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron:  - «Todo el mundo te busca.»
Él les respondió:  - «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»  Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.
Palabra de Dios.

domingo, 29 de enero de 2012

02/02/2012 - La Presentación del Señor (B)

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2 de febrero de 2012

La Presentación del Señor (B)



La fiesta de la Presentación de Jesús en el templo, al igual que otras fiestas que recuerdan algún misterio de la vida de Cristo, localizado en un santuario determinado, tuvo su origen en Jerusalén, donde existen testimonios que remontan esta costumbre al siglo IV, que se ceñía rigurosamente a lo que dice el evangelio. Cuando esta fiesta se extendió por Siria en el siglo VI, se le dio en Constantinopla el nombre de «Encuentro» (Hypapantè, en griego). Al pasar a Occidente en la segunda mitad del siglo VI, se celebrará, como sigue siendo todavía hoy, cuarenta días después de la Natividad del Señor, o sea, el 2 de febrero. Más tarde, hacia el año 750, en las Galias tomó el nombre de «Purificación de la Virgen María», nombre que conservó hasta 1969. En Roma, donde la misa tenía lugar al alba, el papa Sergio 1(687-701) hizo que a la misa le precediera una procesión en la que todos llevaban un cirio; de ahí el nombre popular de «la Candelaria». Con su denominación actual de «Presentación del Señor en el templo», recobró su orientación inicial de celebración vinculada al misterio de la encarnación del Hijo de Dios.
Desde su nacimiento, Jesús es el mensajero de la Buena Noticia, de la salvación anunciada en repetidas ocasiones por los profetas, enviados a preparar los corazones para su venida. El, el Hijo de Dios, quiso ser totalmente solidario con los hombres, sometiéndose como ellos a la ley y a todas las limitaciones de la vida humana. Pasó por las diversas etapas del crecimiento humano, bajo la autoridad de sus padres, educado por ellos en la sabiduría y la gracia de Dios que lo acompañaban. Conoció en su propia carne las pruebas de la condición humana, incluida la muerte. Dios verdadero y hombre verdadero, es el sumo sacerdote que libera a los hombres del pecado y se compadece de sus sufrimientos, cuya dureza experimentó.
Él, que es la luz del mundo, no se impone a nadie. Cada cual tiene personalmente la posibilidad y la responsabilidad de acogerlo o de rechazarlo. «Marchemos en paz al encuentro del Señor», proclama la liturgia. «Congregados en una sola familia por el Espíritu Santo, vayamos a la casa de Dios, al encuentro de Cristo. Lo encontraremos y lo conoceremos en la fracción del pan, hasta que vuelva revestido de gloria».

PRIMERA LECTURA

A una comunidad cansada de esperar el “día del Señor”, anunciado en múltiples ocasiones por los profetas, pero que no acaba de llegar, Malaquías, el último de lista de los profetas escritores, le anuncia dos venidas: la de un mensajero como él, encargado de preparar al pueblo de Dios para el encuentro con su Señor, y la venida del Señor mismo “a su Templo”. Estas dos venidas terminaros por confundirse. Al entrar en el templo. Cristo inaugura el tiempo de la purificación decisiva del sacerdocio y del pueblo entero, el del culto en espíritu y verdad.


Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis.

Lectura de la profecía de Malaquías 3,1-4

Así dice el Señor: "Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos."
Palabra de Dios.

SALMO

Que la Iglesia abra de par en par sus puertas para recibir al que viene.


Salmo 23, 7. 8. 9- 10 (R.: 10bc)

R
El Señor, Dios de los ejércitos,
es el Rey de la gloria.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra. R.

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria. R.

-¿Quién es ese Rey de la gloria?
-El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria. R.

SEGUNDA LECTURA

Los sacerdotes no pueden ser más que intermediarios entre Dios y los hombres y entre los hombres y Dios, “pontífices”, “constructores de puentes”. Por el contrario, en Jesucristo, Dios y el hombre están indisolublemente unidos en una misma persona, sin intermediarios de ningún tipo. Él es el único sacerdote perfecto, el Mediador personal entre Dios y los hombres, el Salvador de todos.

Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Lectura de la carta a los Hebreos 2,14-18

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaba la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.
Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 2,32

Aleluya. Aleluya.
Éste es el Hijo que trae la salvación y el consuelo.
Por él quedará clara
la actitud de muchos corazones. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo Israel. Aleluya.

EVANGELIO

Jesús es presentado en el templo, por sus padres, de acuerdo con las prescripciones de la Ley (Ex 13, 1-2. 15). Pero en realidad, es el último mensajero de Dios que viene a su Templo, como reconoce proféticamente el anciano Simeón, representante de todos “los hombres justos y piadosos que aguardan el consuelo de Israel”. En el Espíritu Santo, discierne que este niño, aparentemente igual que todos los demás, es aquel a quien anunciaros los profetas, bandera discutida, pero también primogénito de una multitud de rescatados, “luz para alumbrar a las naciones y gloria de su pueblo Israel”. María, modelo de los creyentes, va a sufrir más que nadie, en lo profundo de su ser, en su corazón, viendo que muchos rechazarán esta luz. Al canto de alabanza y a la alegría de Simeón se une una mujer, también ella anciana, que se convierte en la primera mensajera de la buena noticia de la venida del Salvador, como otras mujeres lo serán de la resurrección. Así, lo que a primera vista parecía simple relato de un episodio de la infancia de Cristo, se revela como una emotiva introducción al misterio de la salvación realizada en Jesús. “Dios salva”, al evangelio según san Lucas y al libro de los Hechos de los apóstoles.

Mis ojos han visto a tu Salvador.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." [Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma."
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.
Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.]
Palabra de Dios.

lunes, 23 de enero de 2012

29/01/2012 - 4º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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29 de enero de 2012

4º domingo Tiempo ordinario (B)



De los cuatro evangelios, el de san Marcos es el más corto. Formado por una serie de escenas llenas de vida, de cuadros con unos trazos muy marcados, sin la menor floritura, parece a primera vista una obra muy sencilla, a la manera de una crónica poco elaborada. Pero, en realidad, su redacción es de las más sutiles y demuestra una notable eficacia pedagógica. El lector se encuentra personalmente implicado en lo que ocurre. Acogiendo las palabras de Jesús en toda su desnudez, siendo testigo de sus obras, se ve forzado a tomar partido a favor o en contra de Jesús, a situarse personalmente en relación a él y a su mensaje.
San Marcos se conforma con evocar brevemente la predicación de Juan Bautista, el bautismo de Jesús en las aguas del Jordán, su estancia en el desierto y la llamada de los primeros discípulos. Tiene prisa por llegar a la Buena Noticia, al «Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1,1). Hace así que el lector siga, durante toda una jornada, a Jesús y los discípulos que acaba de elegir.
Es un sábado en Cafarnaún, Galilea. Jesús va a la sinagoga y se pone a enseñar. El evangelista no recoge ninguna palabra del predicador, pero subraya que habla con una autoridad sorprendente, y que, ya desde el primer díá, cura a un hombre «que tenía un espíritu inmundo». «,Qué es esto?». Es la pregunta, brevemente formulada, que plantea al lector el evangelio según san Marcos, y que pronto va a hacerse más concreta: «Para ti, ¿quién es Jesús?».
Se recuerda, entonces, la promesa de Dios a Moisés: «Suscitaré un profeta de entre tus hermanos como tú. Pondré mis palabras en su boca... A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas». Por su parte, la primera carta de san Pablo a los Corintios recuerda oportunamente que los cristianos, sea cual sea su vocación y su condición de vida, deben unirse al Señor con un corazón indiviso.
La liturgia de este domingo, al introducirnos en la lectura continua del evangelio según san Marcos, nos hace presentir que el Tiempo ordinario nos conducirá a seguir cada vez más de cerca al enviado de Dios.

PRIMERA LECTURA

El profetismo, conocido en todo el Oriente antiguo, presenta en la Biblia aspectos originales, de los que Moisés y Elías siguen siendo los modelos. Hoy como ayer siempre sigue habiendo profetas. El criterio de su autenticidad es la palabra siempre viva de Dios y su vinculación con Jesucristo.

Suscitaré un profeta y pondré mis palabras en su boca.

Lectura del libro del Deuteronomio 18, 15-20

Moisés habló al pueblo, diciendo:

- «Un profeta, de entre los tuyos, de entre tus hermanos, como yo, te suscitará el Señor, tu Dios. A él lo escucharéis. Es lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea: "No quiero volver a escuchar la voz del Señor, mi Dios, ni quiero ver más ese terrible incendio; no quiero morir. "

El Señor me respondió: "Tienen razón; suscitaré un profeta de entre sus hermanos, como tú. Pondré mis palabras en su boca, y les dirá lo que yo le mande. A quien no escuche las palabras que pronuncie en mi nombre, yo le pediré cuentas. Y el profeta que tenga la arrogancia de decir en mi nombre lo que yo no le haya mandado, o hable en nombre de dioses extranjeros, ese profeta morirá."»
Palabra de Dios.

SALMO

En la asamblea se exhortan unos a otros a abrir el corazón a la palabra de Dios, escuchada y meditada en comunidad.

Salmo 94, 1-2. 6-7. 8-9

R
Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
«No endurezcáis vuestro corazón.»

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R

Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masa en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R

SEGUNDA LECTURA

San Pablo sabe que, «en el principio», Dios quiso el matrimonio: no puede denigrarlo. Lo que dice aquí se refiere únicamente al celibato elegido libremente para dedicarse a los «asuntos del Señor», según la vocación particular a la que cada uno es llamado.

La soltera se preocupa de los asuntos del Señor, consagrándose a ellos.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7 32-35

Hermanos:
Quiero que os ahorréis preocupaciones: el soltero se preocupa de los asuntos del Señor, buscando contentar al Señor; en cambio, el casado se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su mujer, y anda dividido.
Lo mismo, la mujer sin marido y la soltera se preocupan de los asuntos del Señor consagrándose a ellos en cuerpo y alma; en cambio, la casada se preocupa de los asuntos del mundo, buscando contentar a su marido.
Os digo todo esto para vuestro bien, no para poneros una trampa, sino para induciros a una cosa noble y al trato con el Señor sin preocupaciones.
Palabra de Dios.

ALELUYA Mt 4,16

Aleluya. Aleluya.
Gloria a Cristo, el Santo de Dios:
él enseña con autoridad,
y manda a los espíritus inmundos. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló. Aleluya.

EVANGELIO

Después de contar la llamada de los primeros discípulos, san Marcos presenta una jornada-tipo del ministerio de Jesús. Lo autoridad que muestra en su enseñanza y frente a los «espíritus inmundos» resulta intrigante: «, Quién es este para actuar así?». La manera como el evangelista presenta el relato lleva al lector a plantearse esta misma pregunta.

Enseñaba con autoridad.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 1,21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus -discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.
Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenla un espíritu inmundo, y se puso a gritar:
- «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»
Jesús lo increpó:
- «Cállate y sal de él.»
El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió. Todos se preguntaron estupefactos:
- «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»
Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Palabra de Dios.

lunes, 16 de enero de 2012

22/01/2012 - 3º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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22 de enero de 2012

3º domingo Tiempo ordinario (B)



El libro de Jonás es uno de los más cortos de la Biblia (48 versículos). Por otra parte, no suele recordarse de él más que la obstinada negativa de un profeta que no quiere ir a predicar a una ciudad pagana, las situaciones ridículas, y hasta grotescas, a que lo conduce su testarudez y, sobre todo, cómo fue engullido y luego expulsado por una monstruo marino. Es lamentable quedarse en esto, porque este cuento popular, de tono jovial y humor un tanto agrio, encierra una enseñanza de la mayor importancia. Dios sigue con ternura y misericordia a todos los que se extravían, adondequiera que vayan. Los exhorta a convertirse, a volver al buen camino. Cuando manifiestan su arrepentimiento, se apresura a perdonar su pecado. Este ha sido el tema central de la predicación de todos los profetas hasta Juan Bautista: «Preparad el camino al Señor».
Cuando la voz del Precursor arrestado dejó de oírse, Jesús retomó su mensaje con nueva autoridad. No se instala en ningún sitio, esperando que la gente venga a él, sino que él mismo se acerca a la gente. empezando por Galilea, región de población heterogénea que recorre proclamando: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed en el Evangelio».
Pasando por la orilla del lago, se fija en Simón y en Andrés, su hermano, y «un poco más adelante», en Santiago y Juan, «hijos de Zebedeo». Eran gente sencilla que habían acogido con alegría la predicación del Bautista. Jesús no era un desconocido para ellos; se habían encontrado con él a orillas del Jordán y habían oído que Juan Bautista lo señalaba como «el Cordero de Dios» (evangelio del domingo pasado); luego habían vuelto a sus barcas y a sus redes de pesca. Cuando Jesús les dice: «Venid conmigo», ellos, enseguida, lo dejan todo para seguirlo. Y este fue el comienzo del ministerio itinerante de Jesús acompañado de sus discípulos, recorriendo sin cesar ciudades y aldeas. El evangelio según san Marcos nos invita a recorrer de nuevo este itinerario, siguiendo los pasos del pequeño grupo que va por todas partes anunciando la buena noticia.
Es necesario apresurarse en este camino de conversión. «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios», dice Jesús. «El momento es apremiante. La representación de este mundo se termina», dice, como haciendo eco, san Pablo.

PRIMERA LECTURA

Un profeta recalcitrante, paganos dispuestos a convertirse, el Señor que se apresura a concederles el perdón: no es una bonita historia, sino la realidad.

Los ninivitas se convirtieron de su mala vida.
 
Lectura de la profecía de Jonás 3,1-5.10

En aquellos días, vino la palabra del Señor sobre Jonás:

-.«Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo.»
Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando:
-.«¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!»
Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños.
Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.
Palabra de Dios.

SALMO

Dios está dispuesto a olvidar los pecados, pero no abandona a los pecadores; les muestra el camino que conduce de nuevo a él.

Salmo 24, 4-5ab. 6-7bc. 8-9 (W.: 4a)

R
Señor, enséñame tus caminos.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los secadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R

SEGUNDA LECTURA

La justa percepción de la situación presente, de su sentido, de sus valores y de sus ambigüedades debe llevar a los cristianos a hacer uso de las cosas terrenas con discernimiento.

La representación de este mundo se termina.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 7, 29-31

Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.
Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.
Palabra de Dios.

ALELUYA Mc 1,15

Aleluya. Aleluya.
Se ha cumplido el plazo,
convertíos y venid a mi casa,
dice el Señor. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Está cerca el reino de Dios:
convertíos y creed en el Evangelio. Aleluya.

EVANGELIO

Hacerlos «pescadores de hombres» para sacarlos del dominio del mundo, librarlos de las fuerzas del mal, simbolizadas en las aguas del mar Este relato, extremadamente esquemático, esboza la misión de la Iglesia, con una discreta alusión al papel de Pedro, que es nombrado ya en primer lugar

Convertíos y creed en el Evangelio.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
- «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Pasando junto al lado de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.
Jesús les dijo:«Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.
Palabra de Dios.