martes, 28 de febrero de 2012

04/03/2012 - 2º Domingo de Cuaresma (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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4 de marzo de 2012

2º Domingo de Cuaresma (B)



La vida cristiana es un largo camino de fe, recorrido habitualmente con paso lento, más o menos regular, a veces titubeante. Para vencer la duda que puede insinuarse o introducirse y el cansancio que se hace sentir, para seguir avanzando a pesar de todo, a lo largo de este itinerario necesitamos a menudo que los demás nos animen y empujen. Es igualmente necesario pararse regularmente para recordar la meta, para reactivar las motivaciones profundas.
Jesús conduce a los apóstoles teniendo en cuenta estos ritmos en la marcha hacia la plenitud de la fe a la que los llama. A veces parece dudar si revelarles claramente su misterio, su Pascua de muerte y resurrección, a la que quiere asociarlos. Y cuando lo hace, con frecuencia, según san Marcos, les aconseja que no hagan partícipes a los demás prematuramente de estas revelaciones. No obstante, se impone anunciar el Evangelio sin miedo y sin edulcorar sus exigencias. Nada ni nadie puede darnos miedo, porque Dios está con nosotros: nos ha elegido para justificamos por su Hijo, muerto, resucitado y sentado a su derecha, donde intercede por nosotros.
Sin embargo, esta revelación no deja de ser la piedra de tropiezo de la fe. Con gusto cerraríamos los ojos ante el lado oscuro del misterio pascual; pero entonces lo vaciaríamos de todo su sentido y contenido. El resplandor de la transfiguración tiene que ser en este mundo necesariamente efímero. El momento de instalarse en la «montaña alta» no ha llegado todavía, ni para los cristianos ni para la Iglesia. Estamos en el tiempo de la fe y de la esperanza sin aura. Pero, pase lo que pase, aunque todo parezca cuestionarse, nos que- da al menos una certeza, sobre la que podemos apoyarnos firmemente: Dios es fiel; nunca falta a sus promesas. ¡Pensemos en Abrahán, nuestro padre en la fe, cargando sobre los hombros de su hijo Isaac la leña para el sacrificio!
Esto es, entre otras cosas, lo que recuerda la Cuaresma, que es una especie de itinerario-modelo de la existencia cristiana. Pero que no se limita a proclamar lo que saben los cristianos y a exhortar a vivir según la fe profesada. Propone además recorrer un itinerario simbólico, «sacramental», es decir, realizado a través de «signos» eficaces de la salvación de la que son portadores.

PRIMERA LECTURA

Tenemos aquí una especie de prueba por el absurdo que pone de manifiesto la obediencia sin reservas de Abrahán y su confianza total en Dios. A los ojos de los hombres la fe, especialmente sise lleva a tal grado de heroísmo, no parece más que una locura. Y sin embargo es la sabiduría suprema, porque se funda en la verdad, en la solidez y en la fidelidad de Dios, en su conocimiento de las personas y de las cosas, en su dominio absoluto del pasado, del presente y del futuro. Dios no quiere la muerte de nadie, los sacrificios humanos le repugnan y los prohíbe formalmente. No ha aceptado nunca más que una sola oblación: la de su Hijo, que ha entregado libremente su vida por la salvación de todos los hombres, y que por ellos ha resucitado también de entre los muertos.

El sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe.

Lectura del libro del Génesis 22,1-2. 9-13.15-18

En aquellos días, Dios puso a prueba a Abrahán, llamándole:  - «¡Abrahán!»
Él respondió:
- «Aquí me tienes.»
Dios le dijo:
- «Toma a tu hijo único, al que quieres, a Isaac, y vete al país de Moria y ofrécemelo allí en sacrificio, en uno de los montes que yo te indicaré.»
Cuando llegaron al sitio que le había dicho Dios, Abrahán levantó allí el altar y apiló la leña, luego ató a su hijo Isaac y lo puso sobre el altar, encima de la leña. Entonces Abrahán tomó el cuchillo para degollar a su hijo; pero el ángel del Señor le gritó desde el cielo:
 «¡Abrahán! Abrahán!»
Él contestó:- «Aquí me tienes.»
El ángel le ordenó:
- «No alargues la mano contra tu hijo ni le hagas nada. Ahora sé que temes a Dios, porque no te has reservado a tu hijo tu único hijo.»
Abrahán levantó los ojos y vio un carnero enredado por los cuernos en la maleza. Se acercó, tomó el carnero y lo ofreció en sacrificio en lugar de su hijo.
El ángel del Señor volvió a gritar a Abrahán desde el cielo: -- «Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: Por haber hecho esto, por no haberte reservado tu hijo único, te bendeciré, multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y como la arena de la playa. Tus descendientes conquistarán las puertas de las ciudades enemigas. Todos los pueblos del mundo se bendecirán con tu descendencia, porque me has obedecido.»

Palabra de Dios.

SALMO

Dios, Padre y Señor de los vivos, no quiere la muerte de nadie: es una certeza que funda la esperanza en medio de la prueba y la orienta ya hacia la acción de gracias.

Salmo 115. 10 y 15. 16-17. 18-19 (R.: Sal 114, 9)

R
Caminaré en presencia del Señor
en el país, de la vida.

Tenía fe, aun cuando dije:
«¡Qué desgraciado soy!»
Mucho le cuesta al Señor
la muerte de sus fieles. R

Señor, yo soy tu siervo,
siervo tuyo, hijo de tu esclava:
rompiste mis cadenas.
Te ofreceré un sacrificio de alabanza,
invocando tu nombre, Señor. R

Cumpliré al Señor mis votos
en presencia de todo el pueblo,
en el atrio de la casa del Señor,
en medio de ti, Jerusalén. R

SEGUNDA LECTURA

Dios, que no quiso que Abrahán le sacrificara a su hijo único como testimonio de su fe, entregó en cambio a su propio Hijo, cuya muerte y resurrección podían justificarnos.

Dios no perdonó a su propio Hijo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 31b-34

Hermanos:
Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
El que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará todo con él? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? ¿Dios, el que justifica? ¿Quién condenará? ¿Será acaso Cristo, que murió, más aún resucitó y está a la derecha de Dios, y que intercede por nosotros?

Palabra de Dios.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Cf Mt 17,5

Entregado por todos los hombres,
elevado a la derecha del Padre,
Cristo está con nosotros.

En el esplendor de la nube
se oyó la voz del Padre:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

EVANGELIO

Sufrimiento, muerte, resurrección, entrada en la gloria: íntimamente ligadas una con Otra, estas cuatro etapas del único misterio pascual de Cristo han de mantenerse siempre juntas, como hace siempre la liturgia. Cuando nos acercamos a la celebración de la Pascua, pone ante nuestros ojos el icono de la transfiguración del Señor que nos plantea algunos interrogantes: ¿sabéis lo que significa resucitar de entre los muertos?, ¿creéis que Jesús, desfigurado en el momento de su pasión, ha sido elevado ahora a la gloria de Dios?, ¿estáis dispuestos a escucharlo, aceptando día tras día el testimonio de Moisés, de Elías, de todos los profetas, de los apóstoles? Y finalmente, ¿es esto lo que confesáis cuando participáis en la eucaristía?

Éste es mi Hijo amado.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:  - «Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Ellas.»
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
- «Éste es mi Hijo amado; escuchadlo.»
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
- «No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».

Palabra de Dios.

domingo, 26 de febrero de 2012

26/02/2012 - 1º Domingo de Cuaresma (B)

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26 de febrero de 2012

1º Domingo de Cuaresma (B)



Como todos los años, el evangelio del primer domingo de Cuaresma es el de las tentaciones de Jesús en el desierto. Pero san Marcos, que es el evangelista que se lee en el ciclo B, se distingue claramente de los otros sinópticos. En primer lugar, el relato del acontecimiento no puede ser más breve: sólo dos versículos! Esta brevedad no significa en absoluto que san Marcos conceda una importancia secundaria a este dato de la tradición. Por el contrario, lo integra de manera significativa en el conjunto de los 14 primeros versículos de su evangelio, titulado: «Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios» (Mc 1,1). En el lugar en que se encuentra, la breve referencia a la tentación hace de gozne entre el bautismo de Jesús por Juan Bautista, evocado también rápidamente, y el comienzo de la predicación del Hijo de Dios: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio».
Entre los signos que acreditan este anuncio, san Marcos concede un lugar especial a los numerosos exorcismos realizados por Jesús. La derrota del demonio es para el evangelista la gran manifestación del advenimiento del reino de Dios. Por eso, antes incluso de exponer el contenido de la Buena Noticia, cuenta cómo, ya el primer día de su aparición pública, Jesús libera a un hombre del espíritu maligno que lo atormentaba (Mc 1,21-28).
La promesa de la Alianza hecha en otro tiempo a Noé se cumple ahora con creces. Todas las esperanzas se ven superadas. Antiguamente, sólo un pequeño grupo de personas se salvaron de las aguas devastadoras del diluvio. Ahora, la inmersión en las aguas bautismales salva a muchedumbres. Entonces, el arco iris fue la prenda de la fidelidad de Dios. Ahora, la cruz de Cristo es la garantía de nuestra resurrección.
Con Jesús y por él, los que han sido elevados a la condición de hijos de Dios han vencido al demonio. Ser bautizado no significa ser purificado de manchas externas, sino comprometerse con Dios con una conciencia recta, participando así de la resurrección de Jesucristo.
La Cuaresma, preparación para la celebración anual de la Pascua, es el tiempo más apropiado para evaluar, verificar y reajustar esta orientación de nuestra existencia.

PRIMERA LECTURA

Un cataclismo de tal magnitud que parecía que el mundo iba a ser aniquilado marcó la memoria colectiva de los pueblos de Mesopotamia. Los autores bíblicos meditaron sobre este acontecimiento. Dios, como un padre decepcionado por la perversidad de sus hijos, se habría arrepentido de haberlos creado de no haber estado profundamente apegado a la obra de sus manos. Basta que haya un solo justo para que su amor infinito se sobreponga a su legítima cólera. Es más, hace de este justo, Noé, cabeza de una humanidad nueva y depositario de unas promesas de salvación que nada ni nadie podrá nunca desmentir. El arco iris, que anuncia el final de la tormenta devastadora, es como el arma del castigo cósmico, que Dios ha colgado en el cielo porque ya no volverá a usarla nunca más. Este fue el primer signo de una alianza, preludio de todas las demás, con la creación, salvada para siempre de las aguas.

El pacto de Dios con Noé salvado del diluvio.

Lectura del libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos:

- «Yo hago un pacto con vosotros y con vuestros descendientes, con todos los animales que os acompañaron: aves, ganado y fieras; con todos los que salieron del arca y ahora viven en la tierra. Hago un pacto con vosotros: el diluvio no volverá a destruir la vida, ni habrá otro diluvio que devaste la tierra.»

Y Dios añadió:  «Esta es la señal del pacto que hago con vosotros y con todo lo que vive con vosotros, para todas las edades: pondré mi arco en el cielo, como señal de mi pacto con la tierra. Cuando traiga nubes sobre la tierra, aparecerá en las nubes el arco, y recordaré mi pacto con vosotros y con todos los animales, y el diluvio no volverá a destruir los vivientes.»
Palabra de Dios.

SALMO

Dios salvador, Dios de la alianza, que olvida nuestros pecados para no recordar más que su ternura.

Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9

R
Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad
para los que guardan tu alianza.

Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R

Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas.
Acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R

El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R

SEGUNDA LECTURA

Relectura cristiana del relato bíblico del diluvio. Por Jesús, el justo muerto i resucitado, la humanidad entera es salvada de la multitud de sus pecados, que la cubrían como un diluvio. Esta redención tiene un alcance realmente cósmico: desde lo más profundo de la morada de los muertos (el infierno) hasta lo más alto de los cielos (los ángeles). Sumergidos en las aguas del bautismo, pasamos de la vida a la muerte con Cristo, que «llegó al cielo y está a la derecha de Dios».

Actualmente os salva el bautismo.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro 3, 18-22

Queridos hermanos:
Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios.
Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.
Con este Espíritu, fue a proclamar su mensaje a los espíritus encarcelados que en un tiempo habían sido rebeldes, cuando la paciencia de Dios aguardaba en tiempos de Noé, mientras se construía el arca, en la que unos pocos -ocho personas- se salvaron cruzando las aguas.
Aquello fue un símbolo del bautismo que actualmente os salva: que no consiste en limpiar una suciedad corporal, sino en impetrar de Dios una conciencia pura, por la resurrección de Cristo Jesús, Señor nuestro, que llegó al cielo, se le sometieron ángeles, autoridades y poderes, y está a la derecha de Dios.
Palabra de Dios.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Mt 4,4b

Nuevo Adán, vencedor del mal,
por ti, Señor, se ha cumplido el plazo.

No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO

Se trata de una referencia breve, pero muy elocuente, de los comienzos de la misión de Jesús. Desde su bautismo, empujado al desierto por el Espíritu, Jesús, en un medio hostil («entre alimañas»), se ve sometido a los asaltos de Satanás, pero sin dejar por ello de estar cerca de Dios («dos ángeles»). Tras superar esta prueba, está en condiciones de «proclamar la Buena Noticia».

Se dejaba tentar por Satanás, y los ángeles le servían.

+ Lectura del santo evangelio según San Marcos 1,12-15

En aquel tiempo, el Espíritu empujó a Jesús al desierto.
Se quedó en el desierto cuarenta días, dejándose tentar por Satanás; vivía entre alimañas, y los ángeles le servían.
Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía:
- «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»
Palabra de Dios.

viernes, 17 de febrero de 2012

22/02/2012 - Miercoles de Ceniza(B)

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22 de febrero de 2012

Miercoles de Ceniza (B)



EI Miércoles de Ceniza los cristianos son invitados a vivir un tiempo de recogimiento y de reflexión antes de emprender juntos el largo ascenso hacia la Pascua del Señor. Dios, por voz del profeta Joel, de san Pablo y del mismo Jesús, les recuerda la meta que han de alcanzar, los medios que utilizar y el espíritu con que deben caminar.
Este día comienza para la Iglesia y para los cristianos un itinerario de conversión a Dios, de quien el pecado los ha apartado: «Perdona. Señor, a tu pueblo» (Jl 2,12-18). «Ahora es tiempo favorable. ahora es día de salvación»; «En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios» (2Co 5,20—6,2). El ayuno, la oración y la limosna, las tres «prácticas» tradicionales de la Cuaresma, deben llevarse a cabo sin caer en la ostentación: «Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos»; tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará» (Mt 6,1-6.16-18).
Viene luego el rito propio de este día. La ceniza evoca en la Biblia todo lo caduco, lo que no tiene valor. Echarse ceniza en la cabeza era signo de duelo y arrepentimiento. Los cristianos adoptaron con toda naturalidad esta costumbre antigua, en particular cuando eran admitidos en el grupo de los penitentes (siglos III-V). No obstante, la imposición de la ceniza no se convirtió en un rito litúrgico de comienzo de la Cuaresma hasta el siglo X, en los países renanos, para pasar luego a Italia y finalmente a Roma (siglos XII-XIII).
Recibir la ceniza es confesar la pertenencia al pueblo de pecadores que se vuelve hacia Dios con confianza para resucitar con el Cristo de la Pascua, vencedor del pecado y de la muerte: «Convertíos y creed el Evangelio».
La imposición y recepción de la ceniza adquiere todo su sentido en el marco de la celebración comunitaria. Ocurre lo mismo con cualquier participación en un rito sacramental, y en particular en la comunión. Nunca es un acto de devoción privada, ni siquiera cuando se trata de una persona a la que la edad, la enfermedad o cualquier otra razón le impiden participar en la asamblea.

PRIMERA LECTURA

El mal reside en el corazón antes de traducirse en actos. Las prácticas de penitencia deben, pues, expresar la conversión del corazón. Los gestos vacíos de contenido no engañan a Dios.

Rasgad los corazones y no las vestiduras.

Lectura del libro de Joel 2,12-18

Ahora -oráculo del Señor-
convertíos a mí de todo corazón
con ayuno, con llanto, con luto.
Rasgad los corazones y no las vestiduras;
convertíos al Señor, Dios vuestro,
porque es compasivo y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad;
y se arrepiente de las amenazas.
Quizá se arrepienta
y nos deje todavía su bendición, la ofrenda,
la libación para el Señor, vuestro Dios.
Tocad la trompeta en Sión,
proclamad el ayuno, convocad la reunión.
Congregad al pueblo, santificad la asamblea,
reunid a los ancianos.
Congregad a muchachos y niños de pecho.
Salga el esposo de la alcoba,
la esposa del tálamo.
Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes,
ministros del Señor, y digan:
- Perdona, Señor, a tu pueblo;
no entregues tu heredad al oprobio,
no la dominen los gentiles;
no se diga entre las naciones:
¿Dónde está su Dios?
El Señor tenga celos por su tierra,
y perdone a su pueblo.
Palabra de Dios.

SALMO

La toma de conciencia del pecado es vana si no lleva a acudir a la misericordia de Dios. Sólo él puede dar la paz por la purificación del corazón.

Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17

R.
Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti sólo pequé,
cometí la maldad que aborreces. R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu. R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza. R.

SEGUNDA LECTURA

A reconciliarnos con Dios, a abrirnos a la gracia del perdón conseguido por Cristo, que tomó sobre sí el pecado del mundo para que nosotros «recibamos la justificación de Dios», a alcanzar la santidad de Dios: a todo eso nos exhorta «el tiempo favorable» que es la Cuaresma.

Reconciliaos con Dios: ahora es tiempo favorable.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,20-6,2

Hermanos:
Nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio. En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.
Secundando su obra, os exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, porque él dice:
«En tiempo favorable te escuché, en día de salvación vine en tu ayuda»; pues mirad, ahora es tiempo favorable, ahora es día de salvación.
Palabra de Dios.

EVANGELIO

Jesús no niega el valor de la limosna ni de la oración ni del ayuno. Lo que hace es poner en guardia frente a las prácticas hechas por ostentación. Estas pueden engañar a los hombres, pero no a Dios, que ve las intenciones del corazón. Una advertencia siempre actual, porque el fariseísmo sigue acechando, hoy como ayer a las mejores prácticas.

Tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará."
Palabra de Dios.

lunes, 13 de febrero de 2012

19/02/2012 - 7º domingo Tiempo ordinario (B)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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19 de febrero de 2012

7º domingo Tiempo ordinario (B)



Después de una mirada general al ministerio de Jesús, san Marcos nos conduce ahora tras los pasos de Jesús, el predicador de la Buena Noticia, por los caminos que recorre sin cesar, curando a los enfermos y endemoniados. La primera etapa de su periplo va de una casa de Cafarnaún, seguramente la de Pedro (quinto domingo), a otra casa de Galilea (décimo domingo). Es evidente que san Marcos se preocupa poco por dar precisiones de tiempo y de lugar. Lo esencial para él es que cada uno tenga ocasión de situarse personalmente en relación con las obras y enseñanzas de Jesús. Su recorrido está jalonado de controversias, se formulan contra él acusaciones graves, primero de forma solapada, luego cada vez más abiertamente. El lector no puede asistir como un observador neutro o indiferente. Se siente, por así decir, obligado a tomar partido, a reconocer o a rechazar la autoridad de Jesús y, finalmente, su condición de Hijo de Dios.
Mientras Jesús enseña en la casa de Cafarnaún, de pronto caen unos cascotes del techo, hecho de ramas recubiertas de tierra, y cuatro hombres bajan a un enfermo por el boquete abierto. Lejos de mostrarse sorprendido por tal atrevimiento, Jesús admira la fe de los intrusos y dice al enfermo, que no ha abierto la boca: «Tus pecados quedan perdonados». O está blasfemando, puesto que sólo Dios puede perdonar pecados, o no es un hombre como los demás, sino aquel en quien se han cumplido todas las promesas de Dios. La cuestión se plantea hoy como entonces en Cafarnaún, ante la curación de este enfermo a quien se le han perdonado los pecados.
En realidad lo que sucede aquí es el comienzo el proceso de Jesús, y el lector del evangelio es instado a elegir sin demora su propio campo, a ponerse del lado de los que se burlarán del crucificado y le pedirán que baje de la cruz, o a hacer suya la profesión de fe del centurión que proclamará en el Calvario: «Realmente este hombre era Hijo de Dios» (Mc 15,3 1-32.39).
La venida de Jesús inaugura «algo nuevo», una realidad nueva liberada del pecado: «ya está brotando». Por medio de él, Dios congrega, «para gloria suya», a un pueblo que ha recibido en su corazón la unción y el sello de su Espíritu. En él participamos de todas las promesas de Dios.

PRIMERA LECTURA

Dios crea siempre «algo nuevo», algo nunca visto. Se trata siempre, en Cierto modo, de una creación nueva, basada en el perdón incesante de los pecados.

Por mi cuenta borraba tus crímenes.

Lectura del libro de Isaías 43, 18-19. 21-22. 24b-25

Así dice el Señor:
«No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?
Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed del pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza.
Pero tú no me invocabas, Jacob, ni te esforzabas por mí, Israel; me avasallabas con tus pecados y me cansabas con tus culpas.
Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados.»
Palabra de Dios.

SALMO

Conservar en vida, guardar conservar sostener sanar: son distintas formas de decir que Dios está siempre creando algo nuevo.

Salmo 40, 2-3. 4-5. 13-14 (5b)

R
Sáname, Señor, porque he pecado contra ti.

Dichoso el que cuida del pobre y desvalido;
en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor. R

El Señor lo guarda y lo conserva en vida,
para que sea dichoso en la tierra,
y no lo entrega a la saña de sus enemigos. R

El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor,
calmará los dolores de su enfermedad.
Yo dije: «Señor, ten misericordia,
sáname, porque he pecado contra ti.» R

A mí, en cambio, me conservas la salud,
me mantienes siempre en tu presencia.
Bendito el Señor, Dios de Israel,
ahora, y por siempre. Amén. Amén. R

SEGUNDA LECTURA

Los subterfugios, los rodeos, las escapatorias y demás medios indirectos de eludir explicaciones, de pronunciarse claramente, son incompatibles con la fidelidad al Evangelio. Los primeros que tienen que tenerlo presente son los predicadores, portavoces como son de Cristo, que es el «sí» de Dios en persona. Todos sus discípulos, por su parte, deben hacer de su vida un «amén» diariamente renovado a la palabra de Dios y al Evangelio.

Jesús no fue primero «sí» y luego «no»; en él todo se ha convertido en un «sí».

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 18-22

Hermanos:
¡Dios me es testigo! La palabra que os dirigimos no fue primero «sí» y luego «no».
Cristo Jesús, el Hijo de Dios, el que Silvano, Timoteo y yo os hemos anunciado, no fue primero «sí» y luego «no»; en él todo se ha convertido en un «sí»; en él todas las promesas han recibido un «sí». Y por él podemos responder: «Amén» a Dios, para gloria suya.
Dios es quien nos confirma en Cristo a nosotros junto con vosotros.
Él nos ha ungido, él nos ha sellado, y ha puesto en nuestros corazones, como prenda suya, el Espíritu.
Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 4,18

Aleluya. Aleluya.
El Hijo del hombre tiene potestad
para perdonar pecados
y para levantar a los enfermos. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado
para anunciar el Evangelio a los pobres,
para anunciar a los cautivos la libertad.

EVANGELIO

La vuelta a Cafarnaún está marcada por una curación que es signo de la autoridad soberana e inaudita de Jesús. ¡Perdonar pecados! «¡Es una blasfemia intolerable!, dicen algunos; ¡se hace igual a Dios!». Un día el sumo sacerdote repetirá esta misma acusación (Mc 14,64).

El Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados.

Lectura del santo evangelio según san Marcos 2, 1-12

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa.
Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra.
Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.
Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico:
- «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»
Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:
- «¿Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»
Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo:
- «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico "tus pecados quedan perdonados" o decirle "levántate, coge la camilla y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados »
Entonces le dijo al paralítico:
- «Contigo hablo: Levántate, coge -tu camilla y vete a tu casa.»
Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo:
- «Nunca hemos visto una cosa igual.»
Palabra de Dios.