lunes, 14 de enero de 2013

20/01/2013 - 2º domingo Tiempo ordinario (C)

Inicio ..... Ciclo A ..... Ciclo B ..... Ciclo C ..... Euskera

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

20 de enero de 2013

2º domingo Tiempo ordinario (C)



Todos los años, al comenzar la larga serie de los domingos del Tiempo ordinario, la liturgia se celebra ante una especie de gran fresco tomado del evangelio según san Juan. En él se contempla sucesivamente al Señor, del que da testimonio Juan, el Precursor (ciclo A), y a Jesús rodeado de Juan, Andrés y su hermano Simón, que deciden seguirlo (ciclo B). Hoy, por último (ciclo C), el cuarto evangelista invita a la asamblea dominical a meditar sobre «el primer signo» realizado por Jesús, durante una boda a la que ha sido invitado con María y sus discípulos, en Caná de Galilea. Por la intervención de su madre, que ha advertido la embarazosa situación en que van a encontrarse los novios, Jesús convierte en un vino excelente el agua que, por orden suya, han echado en seis grandes tinajas de piedra. Lo hace sin alardes, hasta tal punto que, excepto María y los sirvientes, nadie, ni el mayordomo ni el novio, saben de dónde procede el buen vino servido al final. Es evidente que el evangelista ha recogido este milagro, con el que «Jesús comenzó sus signos» por su valor simbólico, subrayado por varias indicaciones.
Con Jesús, lleno del Espíritu al salir de las aguas del Jordán, donde ha sido bautizado por el Precursor, ha llegado la hora de las bodas de Dios con la humanidad. El vino nuevo de la fiesta a la que todos estamos invitados sólo espera a ser bebido. La gracia está dispuesta para difundirse abundantemente sobre todos los que, siguiendo a los discípulos, creen en aquel cuya gloria se ha manifestado. No se trata aquí del prestigio externo, que suscita temor y admiración. En la Biblia, la gloria indica el valor profundo de un ser, lo que le da autoridad. En sentido absoluto, es sólo atributo de Dios; funda el respeto, la adoración y la confianza que se le deben. Desde el principio, Jesús se manifiesta como igual al Padre. Pero cuando llega su «hora», la de su exaltación en la cruz, esta gloria se muestra deslumbrante ante los creyentes. Entonces reconocen en él al Salvador que introduce en la sala de las bodas eternas, donde acogerá a la multitud de los elegidos llamados a participar en la fiesta eterna. La eucaristía es su sacramento, su prenda. En la asamblea que la celebra, todos contribuyen a preparar, ya desde ahora, y cada uno según la gracia y los carismas que le han correspondido, la gran asamblea a la que todos los pueblos están invitados.
Son las amplias perspectivas abiertas por el «signo» de Caná.

PRIMERA LECTURA

Para Dios, poner nombre y crear coinciden. La imposición de nombres nuevos, por lo demás muy expresivos, tiene la eficacia de la palabra creadora. Del mismo modo que la obra de los siete días ha manifestado la gloria y el poder del Creador así también la restauración de las relaciones confiadas y fecundas con su pueblo, comparado a una esposa, hace resplandecer la justicia, es decir, la santidad de Dios: ocurra lo que ocurra, él nunca renegará de su amor.

Se regocija el marido con su esposa.

Lectura del libro de Isaías 62,1-5

Por amor de Sión no callaré,
por amor de Jerusalén no descansaré,
hasta que rompa la aurora de su justicia,
y su salvación llamee como antorcha.
Los pueblos verán tu justicia,
y los reyes tu gloria;
te pondrán un nombre nuevo,
pronunciado por la boca del Señor.
Serás corona fúlgida en la mano del Señor
y diadema real en la palma de tu Dios.
Ya no te llamarán «Abandonada»,
ni a tu tierra «Devastada»;
a ti te llamarán «Mi favorita»,
y a tu tierra «Desposada»,
porque el Señor te prefiere a ti,
y tu tierra tendrá marido.
Como un joven se casa con su novia,
así te desposa el que te construyó;
la alegría que encuentra el marido con su esposa,
la encontrará tu Dios contigo.

Palabra de Dios.

SALMO

Cántico nuevo de alegría y acción de gracias al Señor que hace maravillas: devuelve la santidad a quienes la habían perdido por sus infidelidades.

Salmo 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 9-10a y c

R
Contad las maravillas del Señor
a todas las naciones.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor, bendecid su nombre. R

Proclamad día tras día su victoria,
contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones. R

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Señor,
aclamad la gloria del nombre del Señor. R

Postraos ante el Señor en el atrio sagrado,
tiemble en su presencia la tierra toda.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey,
él gobierna a los pueblos rectamente». R

SEGUNDA LECTURA

El Espíritu que actúa en el seno de la comunidad y en los corazones es el origen de todos los ministerios y de todos los carismas. Garantiza la unidad en la diversidad, con vistas al bien de todos. En Corinto, gran ciudad cosmopolita, florecen cultos desviados y sectas de todo tipo. Lo que dice san Pablo a los cristianos que vivían en este ambiente no ha perdido nada de su actualidad en nuestro mundo, curiosamente bastante parecido.

El mismo y único Espíritu reparte a cada uno en particular como quiere.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,4-11

Hermanos:
Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos.
En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común.
Y así uno recibe del Espíritu el hablar con sabiduría; otro, el hablar con inteligencia, según el mismo Espíritu.
Hay quien, por el mismo Espíritu, recibe el don de la fe; y otro, por el mismo Espíritu, don de curar. A éste le han concedido hacer milagros; a aquél, profetizar. A otro, distinguir los buenos y malos espíritus. A uno, la diversidad de lenguas; a otro, el don de interpretarlas.
El mismo y único Espíritu obra todo esto, repartiendo a cada uno en particular como a él le parece.

Palabra de Dios.

ALELUYA 2Ts 2,14

Aleluya. Aleluya.
Hoy, el fruto de la vid
se convierte para nosotros
en el vino del reino eterno. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Dios nos llamó por medio del Evangelio,
para que sea nuestra
la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.

EVANGELIO

Constatación de que «Jesús comenzó sus signos». Mención de su «hora», que en el cuarto evangelio evoca siempre la hora de la Pasión. Presencia de María, a la que san Juan menciona de nuevo en el momento de la crucifixión. Fe de los discípulos, cuya incomprensión subrayará a menudo el evangelista. «Gloria» de Jesús. Evidentemente, el evangelio de la boda de Caná se redactó —y así debe leerse y meditarse detenidamente— a la luz de la fe pascual. Este banquete de bodas hace pensar en fin, en lo que está escrito en el libro del Apocalipsis: «¡Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero!» (Ap 19,9).

En Caná de Galilea Jesús realizó el primero de los signos.

Lectura del santo evangelio según san Juan 2,1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí.
Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda.
Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
- No les queda vino.
Jesús le contestó:
- Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora.
Su madre dijo a los sirvientes:
- Haced lo que él diga.
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una.
Jesús les dijo:
- Llenad las tinajas de agua.
Y las llenaron hasta arriba.
Entonces les mandó:
- Sacad ahora y llevádselo al mayordomo.
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
- Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora.
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en él.

Palabra de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

La publicación de los comentarios requerirán la aceptación del administrador del blog.