lunes, 15 de abril de 2013

21/04/2013 - 4º domingo de Pascua (C)

Inicio ..... Ciclo A ..... Ciclo B ..... Ciclo C ..... Euskera

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

21 de abril de 2013

4º domingo de Pascua (C)



El tiempo de la Iglesia y de los cristianos es el tiempo de un gran éxodo pascual tras los pasos de Cristo, el buen Pastor. El invita a los hombres «de toda nación, raza, pueblo y lengua», a acudir a las «fuentes de aguas vivas». Con él, nada les faltará. Todos los que escuchen su voz pueden tener la certeza de lograr una confianza y una seguridad totales. Nada ni nadie podrá arrebatarles a Cristo, porque está ahora junto al Padre, indisolublemente unido a él, recibiendo el mismo honor y la misma alabanza.
El universalismo de la llamada a la salvación está inscrito en la tradición profética. «Todos verán la salvación de Dios», se lee en el libro de Isaías (Is 40,6). Este oráculo, dice san Lucas, lo retoma Juan, el Precursor, exhortando a preparar los caminos del Señor (Lc 3,6). Al hablar de cómo en Antioquía de Pisidia Pablo y Bernabé tienen que volverse a los paganos, el libro de los Hechos (Hch 13,47) recuerda lo que el profeta había anunciado hablando del esperado siervo de Dios: «Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra» (Is 49,6). Estos oráculos podían entenderse como obligación de pasar por el judaísmo. De hecho, los apóstoles empiezan a anunciar el evangelio a sus hermanos judíos. Pero las reticencias de algunos, los «signos de los tiempos» y las intervenciones del Espíritu Santo no tardaron en hacer comprender que estas profecías concernían a todos los pueblos, llamadas a participar en un mismo don (Hch 11,17). La predicación del evangelio a los paganos no es, pues, una especie de accidente histórico; no se produce porque otros no la escucharan. No hay que olvidar que, según el testimonio del libro de los Hechos de los apóstoles, hubo judíos, a veces en gran número, que acogieron el anuncio del Evangelio. En la época en que la comunidad cristiana estaba todavía concentrada en Jerusalén, el mismo Pedro es movido a bautizar a paganos. En cuanto a san Pablo, el apóstol de los gentiles, recordando que Dios es fiel a sus promesas, mantiene siempre la prioridad del anuncio evangélico a sus hermanos, sin perder nunca la esperanza de su conversión.
En el cielo, los elegidos esperan que se unan a ellos los que aún militan en la tierra. Entonces se pondrá en marcha la gran procesión de los salvados, procesión que nuestras asambleas litúrgicas anuncian y prefiguran, y de la que son prenda.

PRIMERA LECTURA

Antioquía de Pisidia (actualmente Valvas, en Turquía). Una comunidad judía importante, pero seguramente de tendencia tradicionalista, rechaza a Pablo y Bernabé, llegando a conseguir que sean expulsados del territorio. Los apóstoles se vuelven entonces a los paganos, que acogen con alegría la Buena Noticia de su llamada a la salvación. A partir de este momento, según el testimonio del autor del libro de los Hechos, el evangelio empieza a ser anunciado a todos sin distinción. Pronto el «concilio de Jerusalén» (Hch 15,1-35) decretará la legitimidad de este universalismo y reconocerá a Pablo como el elegido por Dios para ser el «Apóstol de los gentiles».

Sabed que nos dedicamos a los gentiles.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13,14. 43-52

En aquellos días, Pablo y Bernabé desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento.
Muchos judíos y prosélitos practicantes se fueron con Pablo y Bernabé, que siguieron hablando con ellos, exhortándolos a ser fieles a la gracia de Dios.
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
- Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: «Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra».
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.

Palabra de Dios.

SALMO

Acción de gracias por Cristo Salvador, anunciado hasta el extremo de la tierra.

Salmo 99, 2. 3. 5

R
Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades». R

SEGUNDA LECTURA

Como por una ventana entreabierta, san Juan contempla la inmensa muchedumbre de los elegidos congregados en el cielo. Los primeros en llegar están allí, de pie, en actitud de oración, como los Orantes de las pinturas antiguas. Se han despojado de la ropa que llevaban en su vida ordinaria para revestirse de las «vestiduras blancas» de la liturgia, y tienen ya las palmas en sus manos. Aguardan a que se unan a ellos sus hermanos, que todavía están haciendo frente a la «gran tribulación».

El Cordero será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.

Lectura del libro del Apocalipsis 7,9. 14b-17

Yo, Juan, vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, raza, pueblo y lengua, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y uno de los ancianos me dijo:
- Éstos son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras en la sangre del Cordero.
Por eso están ante el trono de Dios, dándole culto día y noche en su templo.
El que se sienta en el trono acampará entre ellos.
Ya no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el sol ni el bochorno. Porque el Cordero que está delante del trono será su pastor, y los conducirá hacia fuentes de aguas vivas.
Y Dios enjugará las lágrimas de sus ojos.

Palabra de Dios.

ALELUYA Jn 10,14

Aleluya. Aleluya.
A todas sus ovejas les da la vida eterna,
porque él y el Padre son uno;
y nadie puede
arrebatarlas de su mano. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen Pastor —dice el Señor—,
conozco a mis ovejas, y las mías me conocen. Aleluya.

EVANGELIO

«Escuchar» y «seguir»; «conocer» y «dar la vida»: cuatro verbos que expresan la relación entre el divino Pastor y sus ovejas, cuya seguridad está garantizada por el Padre, con quien el Señor es «uno».

Yo doy la vida eterna a mis ovejas.

Lectura del santo evangelio según san Juan 10,27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús:
- Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.
Yo y el Padre somos uno.

Palabra de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

La publicación de los comentarios requerirán la aceptación del administrador del blog.