sábado, 22 de junio de 2013

24/06/2013 - LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (C)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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24 de junio de 2013

LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA (C)


Cuando en el siglo IV se empezó a celebrar la Natividad del Señor, se pasó de manera natural a conmemorar también la del Precursor. En Occidente la fecha del 24 de junio se impuso inmediatamente. Marcaba el solsticio de verano, como el 25 de diciembre el de invierno. En efecto, Juan era la «lámpara» cuya luz debía menguar al aparecer la Luz (Jn 5,35; 3,30). Este papel lo convierte en alguien que es «más que profeta» (Mt 11,9). Los otros, en términos más o menos velados, habían anunciado al Salvador. El lo vio con sus propios ojos. Lo bautizó, y encaminó hacia el Cordero de Dios a quienes habrían de ser sus primeros discípulos (Jn 1,35-42). Es imposible anunciar el Evangelio sin hablar de Juan, el precursor. En las Iglesias orientales, encima de «la puerta regia» del iconostasio, se puede ver un icono de Cristo en la gloria, con María a su derecha y Juan a su izquierda. Es una prueba de la veneración que le tienen todas las tradiciones litúrgicas. Por otra parte, junto con el Señor y la Virgen María, Juan es el único de quien se celebra la natividad (el 24 de junio), además del martirio (el 29 de agosto).
Su elección recuerda la de Jeremías, su vida la de los «nazireos», esos hombres que se consagraban a Dios temporalmente o para toda la vida (Hch 18,18). Su misión se define en los mismos términos que la de Elías (Ml 3,23-24; Si 48,10). Vino a «preparar para el Señor un pueblo bien dispuesto» (Lc 1,17). El nacimiento de Juan fue una Buena Noticia que suscitó, en torno a él y a sus padres, las primeras manifestaciones de la alegría mesiánica. Lo mismo que con respecto a Jesús, ante él se plantea la pregunta: ¿qué va a ser? Se verá cuando a orillas del Jordán se muestre como intrépido predicador de la salvación que Dios quiere llevar «hasta el confín de la tierra» (Is 49,6). Por su persona y su misión, Juan, el precursor, permanece siempre inseparablemente unido a Jesús y a la Buena Noticia dirigida a todos los hombres que ama el Señor. La iconografía, el número de niños a los que se impone el nombre de Juan Bautista y las iglesias dedicadas al Precursor dan abundante testimonio de la piedad cristiana, que ha comprendido el lugar especialísimo de Juan Bautista en la venida de la salvación en Jesucristo. El es también modelo de los predicadores y de todos los creyentes, que deben desaparecer ante aquel a quien anuncian para «preparar sus caminos».

PRIMERA LECTURA

«Yo soy la voz que grita en el desierto»; «él tiene que crecer y yo tengo que menguar», decía Juan Bautista. Hubiera podido hacer suyas las palabras puestas en boca del misterioso «siervo de Dios» descrito por Isaías. En cualquier caso, este texto profético ilumina para nosotros la personalidad y la misión del Precursor, ante el cual, al nacer, la gente se preguntaba: «”¿Qué va a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él».

Te hago luz de las naciones.

Lectura del libro de Isaías 49,1-6

Escuchadme, islas;
atended, pueblos lejanos:
Estaba yo en el vientre,
y el Señor me llamó;
en las entrañas maternas,
y pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada afilada,
me escondió en la sombra de su mano;
me hizo flecha bruñida,
me guardó en su aljaba y me dijo:
«Tú eres mi siervo,
de quien estoy orgulloso».
Mientras yo pensaba:
«En vano me he cansado,
en viento y en nada he gastado mis fuerzas,
en realidad mi derecho lo llevaba el Señor,
mi salario lo tenía mi Dios».
Y ahora habla el Señor,
que desde el vientre me formó siervo suyo,
para que le trajese a Jacob,
para que le reuniese a Israel
-tanto me honró el Señor,
y mi Dios fue mi fuerza-:
«Es poco que seas mi siervo
y restablezcas las tribus de Jacob
y conviertas a los supervivientes de Israel;
te hago luz de las naciones,
para que mi salvación alcance
hasta el confín de la tierra».

Palabra de Dios.

SALMO

El Dios fiel es la fuerza de los testigos de su luz.

Salmo 138, 1-3. 13-14. 15 (R : 14 ab)

R
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces;
me conoces cuando me siento o me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el seno materno.
Te doy gracias,
porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras;
conocías hasta el fondo de mi alma. R

No desconocías mis huesos,
cuando, en lo oculto, me iba formando,
y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R

SEGUNDA LECTURA

La misión de Juan Bautista y el testimonio que dio del Señor son inseparables de la predicación del Evangelio. Su llamada a la conversión sigue siendo actual, tanto más cuanto que Jesús la reiteró en los mismos términos.

Antes de que llegara Cristo, Juan predicó.

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 13,22-26

En aquellos días, dijo Pablo:
- Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: «Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos». Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: «Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias».
Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: a vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación.

Palabra de Dios.

ALELUYA Lc 1,76

Aleluya. Aleluya.
Recibamos con alegría el mensaje de Juan:
Dios nos da su gracia,
y su promesa de salvación
se ha cumplido en nosotros. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
A ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos. Aleluya.

EVANGELIO

En la cultura bíblica, lo mismo que en otras, todavía hoy, la imposición del nombre, reservada al padre, es expresión de su autoridad sobre el hijo. Zacarías renuncia a este derecho. El nombre de este hijo que Dios le ha dado, escogiéndolo desde su nacimiento, será Juan. Como Jesús, Juan paso por una etapa de vida oculta, durante la cual se preparó, bajo la única mirada de Dios, para su misión pública a orillas del Jordán. Es en la soledad donde maduran las vocaciones.

El nacimiento de Juan Bautista. Juan es su nombre.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 1,57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo:
- ¡No! Se va a llamar Juan.
Le replicaron:
- Ninguno de tus parientes se llama así.
Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Todos se quedaron extrañados.
Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.
Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo:
- ¿Qué va a ser este niño?
Porque la mano del Señor estaba con él.
El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.

Palabra de Dios.


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