lunes, 1 de julio de 2013

07/07/2013 - 14º domingo Tiempo ordinario (C)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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7 de julio de 2013

14º domingo Tiempo ordinario (C)


Después de pasar una noche en oración, Jesús elige a doce de entre los numerosos discípulos agrupados en torno a él; son «los apóstoles». Pero esta elección no hace de los doce un grupo cerrado. Testigos de entonces han informado a san Lucas de que el Señor designó también a un grupo de discípulos anónimos: setenta y dos, como el número de clanes descendientes de Noé que repoblaron la tierra después del diluvio (Gn 10). Jesús los envió «por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él». Las instrucciones que les da, idénticas a las que reciben los doce, así como el contenido del mensaje que se les confía, muestran con toda evidencia que en realidad tienen el encargo de anunciar la Buena Noticia, y no sólo de preparar materialmente la llegada de Jesús.
Sin duda, san Lucas recoge esta información porque ve en la misión de los setenta y dos una prefiguración de lo que ocurrirá después de Pentecostés. Efectivamente, es entonces cuando los discípulos, llamados también ellos apóstoles, son investidos del mismo ministerio. Más tarde también otros, en gran número, se asociarán a ellos. Los setenta y dos constituyen así las primicias de los misioneros y predicadores que llevarán la Buena Noticia de la paz de Dios a todos los pueblos, hasta el día en que Satanás, definitivamente vencido, «caiga del cielo como un rayo».
Estos enviados del Señor recorrerán la tierra entera, y no ya sólo los pueblos y aldeas del pequeño país donde Jesús ha ejercido su ministerio. Harán de todas las naciones un solo pueblo de Dios, congregado en tomo a la cruz, que es su único motivo de gloria. Aportarán a los que los reciban la alegría y la paz prometidas por los profetas, especialmente Isaías, acreditando su mensaje con las obras que realicen. Por otro lado, san Lucas menciona la presencia de algunas mujeres junto a Jesús, al pie de la cruz y en el momento de su sepultura. Son también mujeres las primeras que reciben la noticia de la resurrección y las encargadas de transmitirla a los discípulos. Por su parte, el libro de los Hechos de los apóstoles menciona también a otras mujeres que desempeñan un papel importante dentro de las primeras comunidades cristianas; de algunas de ellas se ha conservado el nombre.
La misión de los setenta y dos ofrece así un auténtico avance de la Iglesia misionera querida por Jesús.

PRIMERA LECTURA

La alegría que el Señor ha dado «ya» a los que ha congregado anuncia un gozo «todavía» mayor.

Yo haré derivar hacia ella, como un río, la paz.

Lectura del libro de Isaías 66,10-14c

Festejad a Jerusalén, gozad con ella,
todos los que la amáis,
alegraos de su alegría,
los que por ella llevasteis luto.
Mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos,
y apuraréis las delicias de sus ubres abundantes.
Porque así dice el Señor:
- “Yo haré derivar hacia ella,
como un río, la paz,
como un torrente en crecida,
las riquezas de las naciones.
Llevarán en brazos a sus criaturas
y sobre las rodillas las acariciarán;
como a un niño a quien su madre consuela,
así os consolaré yo,
y en Jerusalén seréis consolados.
Al verlo, se alegrará vuestro corazón,
y vuestros huesos florecerán como un prado;
la mano del Señor se manifestará a sus siervos.”

Palabra de Dios.

SALMO

La paz recibida de Dios suscita siempre una alegría nueva, que se quisiera compartir con todo el mundo.

Salmo 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20

R
Aclama al Señor, tierra entera.

Aclama al Señor, tierra entera,
tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria;
decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras!». R

Que se postre ante ti la tierra entera,
que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres. R

Transformó el mar en tierra firme,
a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente. R

Fieles de Dios, venid a escuchar,
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica,
ni me retiró su favor. R

SEGUNDA LECTURA

Al final de la carta a los Gálatas, san Pablo vuelve sobre lo que ha sido su leitmotiv: el cristiano debe gloriarse únicamente en la cruz de Cristo, porque ella es para todos la única fuente de la salvación.

Yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 6,14-18

Hermanos:
Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en la cual el mundo está crucificado para mí, y yo para el mundo.
Pues lo que cuenta no es circuncisión o incircuncisión, sino una criatura nueva.
La paz y la misericordia de Dios vengan sobre todos los que se ajustan a esta norma; también sobre el Israel de Dios.
En adelante, que nadie me venga con molestias, porque yo llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús.
La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con vuestro espíritu, hermanos. Amén.

Palabra de Dios.

ALELUYA Col 3,15a.16a

Aleluya. Aleluya.
Regocijaos y estad alegres
porque vuestros nombres
están inscritos en el cielo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro
en vuestro corazón;
la palabra de Cristo habite entre vosotros
en toda su riqueza. Aleluya.

EVANGELIO

A los doce discípulos que reúne en un primer momento en torno a sí, ya los que san Lucas llama «los doce apóstoles», Jesús asocia otros, enviados también ellos en misión. No deben detenerse por el mal recibimiento que puedan tener; han de actuar como el Señor A los que los escuchen les aportarán los bienes más preciosos: la paz de Dios y la liberación de las fuerzas del mal, de las que son signo y promesa las curaciones de los poseídos y de los enfermos.

Descansará sobre ellos vuestra paz.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 10,1-12. 17-20

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
- “La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa», y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el Reino de Dios».
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el Reino de Dios».
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.”
Los setenta y dos volvieron muy contentos y le dijeron:
- “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre.”
Él les contestó:
- “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no os hará daño alguno. Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo.”

Palabra de Dios.


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