lunes, 16 de septiembre de 2013

22/09/2013 - 25º domingo Tiempo ordinario (C)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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22 de septiembre de 2013

25º domingo Tiempo ordinario (C)


Con una violencia poco común, el profeta Amós fustiga la conducta de los que se enriquecen a costa de los pequeños y los pobres. ¿Quién no aprobará sus ardientes palabras? Efectivamente, denuncian comportamientos ignominiosos. Intolerables para los hombres, lo son infinitamente más todavía para Dios. Pero uno podría pensar que una diatriba como la de Amós está dirigida sólo contra un puñado de desvergonzados explotadores de la miseria de los pobres, y que hasta es un poco exagerada; y en cualquier caso, que no va personalmente con uno. Sin embargo, hay que reconocer que no hace falta ser excepcionalmente rico y poderoso para abusar de la propia posición y sacar provecho de ella, si no de .una manera realmente escandalosa, sí al menos con apariencias de honradez, gracias a una utilización hábil de la legislación. Hay muchas maneras de poner a los más débiles a nuestro servicio. En todo caso, la Escritura no se lee en la asamblea para que la escuchemos mirando a los otros, diciéndo: «Te doy gracias, Señor, porque no soy como esos de los que hablas. Yo...».
La fidelidad al Evangelio requiere mucho más que la simple honradez legal en el uso y gestión de los propios bienes. Es lo que dice una parábola de Jesús, a primera vista bastante desconcertante, ya que hace un elogio sorprendente de la «astucia» de un administrador infiel. Despedido por su jefe a causa de sus derroches y malversaciones, se cubre las espaldas haciendo de los deudores de su amo personas que le deben agradecimiento y que lo ayudarán cuando se encuentre en la calle.
Vosotros, «los hijos de la luz», sed tan astutos como «los hijos de este mundo», dice Jesús. El dinero es injusto y, por otra parte, no os pertenece: es un bien ajeno. ¡Que os queme en las manos! Haced de él un uso acertado dándolo a los pobres, para que «os reciban como amigos en las moradas eternas». No os llevaréis nada de aquí abajo, sino el capital del amor que no pasa, ganado a base de desembarazarse de las riquezas perecederas. ¿Cómo queréis que Dios os confíe un día lo que para él es más importante si hoy defraudáis su confianza en la gestión de los bienes materiales de la creación que se han puesto a vuestra disposición? «No podéis servir a Dios y al dinero». «Dios es uno, y uno solo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos».

PRIMERA LECTURA

Amós es un profeta, no un revolucionario de discursos incendiarios. Habla en nombre del Señor «gloria del pueblo, defensor de los oprimidos sin voz. No puede tolerar que los pobres se empobrezcan cada vez más, víctimas de la avidez de los ricos. Que se conviertan los ricos, pero también los que, acomodándose a la injusticia, se hacen sus cómplices, aunque sólo sea con su silencio.

Contra los que compran por dinero al pobre.

Lectura del libro del profeta Amós 8,4-7

Escuchad esto los que exprimís al pobre, despojáis a los miserables, diciendo: ¿cuándo pasará la luna nueva para vender el trigo, y el sábado para ofrecer el grano?
Disminuís la medida, aumentáis el precio, usáis balanzas con trampa, compráis por dinero al pobre, al mísero por un par de sandalias, vendiendo hasta el salvado del trigo.
Jura el Señor, por la Gloria de Jacob, que no olvidará jamás vuestras acciones.

Palabra de Dios.

SALMO

El que levanta al desvalido y alza de la basura al pobre es semejante al Señor su Dios.

Salmo 112, 1-2. 4-6. 7-8

R
Alabad al Señor, que ensalza al pobre.

Alabad, siervos del Señor,
alabad el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor,
ahora y por siempre. R

El Señor se eleva sobre todos los pueblos,
su gloria sobre el cielo;
¿quién como el Señor Dios nuestro,
que se eleva en su trono
y se abaja para mirar
al cielo y a la tierra?  R

Levanta del polvo al desvalido,
alza de la basura al pobre,
para sentarlo con los príncipes,
los príncipes de su pueblo. R

SEGUNDA LECTURA

Especialmente en la liturgia, la oración de acción de gracias y de intercesión debe estar en contacto directo con la vida diaria y universal. Se dirige a Dios «por nuestro Señor Jesucristo, su Hijo», ante cuyos ojos todos tenemos un valor incalculable.

Pedid por todos los hombres a Dios, que quiere que todos se salven.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo 2,1-8

Querido hermano:
Te ruego, lo primero de todo, que hagáis oraciones, plegarias, súplicas, acciones de gracias por todos los que están en el mundo, para que podamos llevar una vida tranquila y apacible, con toda piedad y decoro. Eso es bueno y grato ante los ojos de nuestro Salvador, Dios, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Pues Dios es uno, y uno sólo es el mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó en rescate por todos: éste es el testimonio en el tiempo apropiado: para él estoy puesto como anunciador y apóstol -digo la verdad, no miento-, maestro de los paganos en fe y verdad.
Encargo a los hombres que recen en cualquier lugar alzando las manos limpias de ira y divisiones.

Palabra de Dios.

ALELUYA 2Co8,9

Aleluya. Aleluya.
Al que es de fiar en lo menudo
Dios le confía sus tesoros. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
para enriqueceros con su pobreza. Aleluya.

EVANGELIO

Sed más astutos aún que el administrador que sabe prepararse su inmediato futuro, dice el Señor Dad vuestro dinero a los pobres, y así tendréis amigos que os reciban cuando os presentéis a las puertas de las moradas eternas, donde ellos estarán en su casa.

No podéis servir a Dios y al dinero.

+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 16,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
[Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
- ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos:
- ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero:
- ¿Cuánto debes a mi amo?
Éste respondió:
- Cien barriles de aceite.
Él le dijo:
- Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta».
Luego dijo a otro:
- Y tú, ¿cuánto debes?
Él contestó:
- Cien fanegas de trigo.
Le dijo:
- Aquí está tu recibo: escribe «ochenta».
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Y yo os digo: ganaos amigos con el dinero injusto, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.]
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado.
Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, lo vuestro ¿quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero.

Palabras de Dios.


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