lunes, 23 de diciembre de 2013

29/12/2013 - La Sagrada Familia Jesús, María y José (A)

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Lecturas y Evangelio del domingo

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29 de diciembre de 2013

La Sagrada Familia Jesús, María y José (A)

La Sagrada Familia Jesús, María y José (A)

Desde el siglo XVII se habían venido constituyendo en diversos países de Occidente «asociaciones de la Sagrada Familia». En 1893, al darles un estatuto común, León XIII les concedió la celebración de una fiesta de la Sagrada Familia, fijada el tercer domingo después de Epifanía. En 1914, Benedicto XV la trasladó al 19 de enero, y más tarde, en 1921, al extenderla a toda la Iglesia de rito latino, la pasó al primer domingo después de la Epifanía. Finalmente, en 1969, el calendario romano publicado por Pablo VI, conforme a los decretos del Vaticano II, le confirió el emplazamiento actual.
Aunque en el origen de su institución influyeran razones pastorales y de espiritualidad familiar, la fiesta de la Sagrada Familia es ante todo una celebración del misterio de la Encarnación, del que destaca un aspecto bien concreto.
El Hijo de Dios ha nacido como los demás, después de haber estado en el seno de una mujer y haberse formado en él como los demás niños. Durante los años de lo que se conoce como su «vida oculta», los más largos de su existencia terrena, Jesús fue creciendo al ritmo de los otros niños y en condiciones similares a las suyas, en una familia que aparentemente en nada se distinguía de las demás. Recibió de sus padres y de su entorno una educación comparable, en todos los aspectos y terrenos, a la del resto de los jóvenes de Nazaret. Con ellos aprendió, a partir de sus primeros balbuceos, las palabras de la lengua en la que más tarde habría de anunciar la Buena Noticia y revelar los secretos del Padre. Como los otros niños, fue aprendiendo progresivamente y por propia experiencia las dificultades y alegrías de la vida cotidiana, de las que dan testimonio de manera especial los ejemplos y comparaciones recogidos en las parábolas. A la escuela de sus padres y observando su entorno, fue ponderando el valor humano y el peso de eternidad de las cosas más simples, aparentemente insignificantes o triviales. Y las fue santificando antes de enseñar que la fidelidad con que se asumen tendrá su recompensa más allá de todo mérito.

PRIMERA LECTURA

«Honrar» al padre y a la madre debería ser algo espontáneo. Sin embargo Dios lo ha convertido en un deber religioso inscrito en el decálogo. La «honra» que se les da remonta hasta Dios, que ha sido quien les ha dado el poder y la responsabilidad de transmitir la vida, de la que él es fuente.

El que teme al Señor honra a sus padres

Lectura del libro del Eclesiástico Si 3,2-6.12-14

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos, y cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.

Palabra de Dios.

SALMO

La felicidad sencilla en el seno de la familia, que es santuario de Dios y célula de la Iglesia.

Salmo 127, 1-2. 3. 4-5

R.
Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos.

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien. R.

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida. R.

SEGUNDA LECTURA

El ideal de la familia cristiana: vivir en unidad y en amor compartido. Como hijos del mismo Padre que os ha perdonado, «haced vosotros lo mismo».

La vida de familia vivida en el Señor.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 12-21

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente.
Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.

Palabra de Dios.

ALELUYA Col 3,15a.16a

Aleluya, aleluya.
Hijo de Dios entregado a los hombres, .
Jesús de Nazaret, gloria a ti. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Que la paz de Cristo actúe de árbitro
en vuestro corazón;
la palabra de Cristo habite entre vosotros
en toda su riqueza. Aleluya.

EVANGELIO

La Sagrada Familia: una familia distinta de las demás en virtud de la identidad oculta de Jesús, y de la vocación excepcional de María y de José. sin embargo, un modelo de vida familiar, ya que la santidad no brota de lo sublime: crece y se consolida en la obediencia religiosa a los acontecimientos pequeños y grandes, en la fidelidad cotidiana al Señor Desde el momento en que Dios se ha hecho uno de nosotros, los hombres podemos encontrarlo en los caminos de la vida diaria.

Coge al niño y a su madre y huye a Egipto.

Lectura del santo evangelio según san Mateo 2,13-15.19-23

Cuando se marcharon los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo." José se levantó, cogió al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes. Así se cumplió lo que dijo el Señor por el profeta: "Llamé a mi hijo, para que saliera de Egipto".
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la vida del niño." Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero, al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá. Y, avisado en sueños, se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los profetas, que se llamaría Nazareno.

Palabra de Dios.






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