lunes, 28 de julio de 2014

03/08/2014 - 18º domingo Tiempo ordinario (A)

Lecturas y Evangelio del domingo

Para leer, compartir, bajarse o imprimir las lecturas y el Evangelio del domingo haz "clic" sobre el título del domingo, o haz "clic" sobre Ciclo A, Ciclo B o Ciclo C, en el menú superior para leer los evangelios de cada ciclo.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------

18º domingo Tiempo ordinario (A)


A aquellos a quienes los alimentos terrenos no logran quitarles el hambre, Dios les dice: «Venid a mí, que yo colmaré los deseos de vuestro corazón; yo os daré gratis el alimento que da la vida en plenitud, ya desde ahora y para siempre».
Jesús hace esta apremiante invitación con una fuerza y una insistencia nuevas. Los que están atormentados por la enfermedad o por sus demonios interiores, se acercan a él para encontrar de nuevo, junto a las razones para vivir, un lugar en la sociedad de la que han sido excluidos. La multitud sigue sus pasos, y va en su busca hasta el lugar tranquilo y apartado donde se había retirado. Conmovido en lo más profundo de su ser, renunciando a su necesidad de soledad, Jesús responde a sus expectativas.
Entre todas las manifestaciones de esta solicitud del Señor para con la gente desamparada, la multiplicación de los panes en el despoblado reviste una importancia particular. El primer relato que de ella nos ofrece san Mateo indica que Jesús ha pasado todo el día curando enfermos. Al atardecer, los discípulos consideran que ha llegado el momento de despedir a la multitud para que vayan a buscarse de comer. «No hace falta que vayan —les dice Jesús—, dadles vosotros de comer». Bajo esta respuesta subyacen muchas cosas, Con los cinco panes y los dos peces de que disponen, los discípulos se encuentran también ellos en una situación de indigencia que no les permite hacer nada por los demás. Jesús toma entonces las riendas de la situación. «Mandó a la gente que se recostara en la hierba». Como si de un banquete solemne, si no ritual, se tratara, pronuncia la bendición sobre las pocas provisiones que le han presentado y dice a sus discípulos que las distribuyan entre la gente, «unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños».
Nadie parece sorprenderse de esta multiplicación inesperada de los panes y los peces: ni los discípulos ni la gente. Pero san Mateo escribe para cristianos que se dirigen a Dios diciendo: «Padre nuestro, danos hoy nuestro pan de cada día», y que participan ya en la fracción del pan, donde el Señor se da personalmente como alimento. Fortalecidos por este pan bajado del cielo, estamos en condiciones de enfrentarnos a todo, seguros de que ya nada «podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús».

PRIMERA LECTURA

Incluso en tiempo de abundancia puede haber una dramática escasez de «platos sustanciosos» que no se encuentran en ningún mercado: paz interior razones para vivir, esperanza, amor. « Venid a mí», dice el Señor, que nos ofrece una «alianza perpetua».

Venid y comed.

Lectura del libro de Isaías 55, 1-3

Así dice el Señor:
Oíd, sedientos todos, acudid por agua, también los que no tenéis dinero: venid, comprad trigo, comed sin pagar vino y leche de balde.
Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y el salario en lo que no da hartura?
Escuchadme atentos, y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos.
Inclinad el oído, venid a mí: escuchadme, y viviréis.
Sellaré con vosotros alianza perpetua, la promesa que aseguré a David.

Palabra de Dios.

SALMO

Ternura y misericordia, justicia y bondad del Señor: estos son los bienes que proporciona la alianza.

Salmo 144, 8-9. 15-16. 17-18 (R.: cf. 16)

R.
Abres tú la mano, Señor, y nos sacias de favores.

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.
R.

Los ojos de todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo;
abres tú la mano,
y sacias de favores a todo viviente.
R.

El Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.
R.

SEGUNDA LECTURA

Después de reflexiones largas, y a veces difíciles, sobre la doctrina de la justificación, san Pablo no puede menos de prorrumpir en una exclamación sobre lo entusiasmante que es la fe en el amor de Dios manifestado en Jesucristo, ente de una esperanza que nada, absolutamente nada, puede quebrantar.

Ninguna criatura podrá apartarnos del amor de Dios, manifestado en Cristo.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 35. 37-39

Hermanos:
¿Quién podrá apartarnos del amor de Cristo?: ¿la aflicción?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿el peligro?, ¿la espada?
Pero en todo esto vencemos fácilmente por aquel que nos ha amado. Pues estoy convencido de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni principados, ni presente, ni futuro, ni potencias, ni altura, ni profundidad, ni criatura alguna podrá apartarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor nuestro.

Palabra de Dios.

Aleluya Mt 4, 4b

Aleluya. Aleluya.
Cristo ha bendecido y ha partido los panes
para la gente de todos los tiempos. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.

EVANGELIO

La multiplicación de los panes tiene una gran importancia en los evangelios, que recogen de ella seis relatos (Mt 14,13-21; 15,32-38; Mc 6,31-44; 8,1-10; Lc 9,10-17; Jn 6,1-3). El de san Mateo centra la atención en la autoridad de Jesús, cuyos gestos, bastante hieráticos, hacen pensar en los de la última cena, y en el posterior papel de los discípulos, encargados de distribuir en la Iglesia el alimento ofrecido por el Señor La tradición ha visto en los restos cuidadosamente recogidos en los doce cestos la promesa de Otro pan: el que se comparte en el banquete eucarístico.

Comieron todos hasta quedar satisfechos.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan, el Bautista, se marchó de allí en barca, a un sitio tranquilo y apartado. Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos.
Al desembarcar, vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle:
Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer. Jesús les replicó:
No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.
Ellos le replicaron:
Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.
Les dijo:
Traédmelos.
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra de Dios.



Blog:               http://sopelakoeliza.blogspot.com
                        http://iglesiadesopelana.blogspot.com


No hay comentarios:

Publicar un comentario

La publicación de los comentarios requerirán la aceptación del administrador del blog.