lunes, 14 de julio de 2014

20/07/2014 - 16º domingo Tiempo ordinario (A)

Lecturas y Evangelio del domingo

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16º domingo Tiempo ordinario (A)


En el credo y en la oración, el creyente reconoce y proclama sin cesar la omnipotencia de Dios, a la que nada ni nadie puede oponerse. Pero, a la vista de lo que ocurre en el mundo, es imposible no interrogarse. ¿Cómo puede Dios soportar tantos clamorosos desórdenes, tantas injusticias intolerables, tantos crímenes que quedan escandalosamente sin castigo? ¿Por qué interviene tan poco, como si no tuviera medios para castigar el mal e impedir su propagación? El grito angustiado de unos, las burlas de otros, llegan dolorosamente a los oídos del creyente (Sal 42,11).
Hay que afrontar estos interrogantes, no para pedirle cuentas a Dios, sino para tratar de comprender su comportamiento, que debe determinar el nuestro. Es lo que hace el autor del libro de la Sabiduría. La conducta de Dios no es prueba de debilidad ni de inhibición. No interviene y da muestras de paciencia porque es el Todopoderoso. No tiene necesidad de imponerse por la fuerza; deja a todos el tiempo suficiente para que cambien de conducta y se conviertan.
Jesús expone esta enseñanza por medio de tres parábolas. A pesar de las apariencias, la palabra de Dios es de una fecundidad extraordinaria: como un grano de mostaza, del que nace un gran arbusto; como un poco de levadura, que hace fermentar tres grandes medidas de harina; como la buena semilla, de la que brotan numerosas espigas de trigo.
Cuando los brotes jóvenes surgen de la tierra, se observa que están mezclados con cizaña, hierba particularmente dañina para los cereales. El amo prohíbe arrancarla, porque con ella se corre el riesgo de arrancar también los brotes de trigo, que sin duda hunden sus raíces en los mismos terrones. Es, pues, más prudente esperar hasta siega para separarlos. Así actúa también el cosechador divino, no por debilidad o indiferencia, sino por misericordia.
Que el Espíritu, el único que conoce los pensamientos de Dios y sus intenciones, «abra nuestros oídos». El es el único que puede hacemos, «oír», comprender, la enseñanza expuesta por Jesús en parábolas. Que la oración que él inspira nos haga ver con los ojos del Señor; de este modo aprenderemos a juzgar y a actuar como él, a querer lo que él quiere.

PRIMERA LECTURA

Aunque no lo parezca, el recurso a la fuerza es, en el hombre, signo de debilidad y miedo inconfesados, de autoridad mal afirmada, que necesita usar la coacción. De ahí que el poder adquirido de este modo esté incesantemente amenazado y sea siempre efímero. Al contrario, Dios, que es el Todopoderoso, es capaz de actuar con moderación, y mostrarse infinitamente paciente, indulgente y misericordioso.

En el pecado, das lugar al arrepentimiento.

Lectura del libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19

Fuera de ti, no hay otro d ¡os al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos.
Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen.
Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.
Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

Palabra de Dios.

SALMO

La bondad y la misericordia de Dios son proporcionales a su grandeza y poder Que nadie dude de acercarse a él.

Salmo 85, 5-6. 9-10. 15-16a (R.: 5a)

R.
Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración,
atiende a la voz de mi súplica. R.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor;
bendecirán tu nombre:
«Grande eres tú, y haces maravillas;
tú eres el único Dios.». R.

Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso,
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí. R.

SEGUNDA LECTURA

La oración del hombre no es un impulso casual hacia Dios, el Inaccesible: es el Espíritu quien la suscita y traduce en ella las palabras poco adecuadas.

El Espíritu intercede con gemidos inefables.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-27

Hermanos:
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.
Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

Palabra de Dios.

Aleluya Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Aleluya.
Bendito seas, Dios Padre nuestro,
por tu Hijo Jesucristo: los que escuchan su palabra
brillarán en el reino. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra,
porque has revelado los secretos del reino
a la gente sencilla. Aleluya.

EVANGELIO

Se sabe que un minúsculo grano de mostaza da origen a un gran arbusto, y que un poco de levadura hace fermentar la masa. Con mayor razón podemos asegurar que el reino, cuyos comienzos son modestos, se desarrollará y transformará el mundo. Por otro lado, Jesús enseña por qué Dios no hace distinción entre buenos y malos. Por una parte, la cizaña no puede impedir que germine la buena semilla. Por otra, sólo al Hijo del hombre le compete el juicio. Y espera al fin del tiempo, porque Dios da a todos el tiempo suficiente para convertirse

Dejadlos crecer juntos hasta la siega.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-43 (lectura breve 13, 24-30)

En aquel tiempo, Jesús propuso otra- parábola a la gente:
-«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
"Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?"
Él les dijo:
"Un enemigo lo ha hecho."
Los criados le preguntaron:
"¿Quieres que vayamos a recogerla?
Pero él les respondió:
"No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el trigo. dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: «Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.»

[Les propuso esta otra parábola:
-«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
Les dijo otra parábola:
-«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.»
Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada.
Así se cumplió el oráculo del profeta:
«Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.»
Luego dejó a la gente y se fue a casa.
Los discípulos se le acercaron a decirle:
-«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»
Él les contestó:
-«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.
Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»]

Palabra de Dios.



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