lunes, 17 de noviembre de 2014

23/11/2014 - 34º domingo Tiempo ordinario - Solemnidad de JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO (A)

Lecturas y Evangelio del domingo

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34º domingo Tiempo ordinario - Solemnidad de JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO (A)


Para entender correctamente este título de Cristo hay que remitirse a la tradición bíblica de Dios rey-pastor. Dios vela con un cuidado especial por los pequeños y los débiles, «sus ovejas», abrumados por las asperezas de la vida, víctimas inocentes e indefensas de la opresión en todas sus formas. El es su legítimo defensor. Jesús no dejó nunca de proclamarlo con palabras y obras. Los pobres acogieron con entusiasmo la predicación de este hombre que no era como los demás, que se ponía de su parte, solidarizándose con las condiciones de su existencia, cuya injusticia denunciaba. Por el contrario, los ricos, los que estaban acomodados en el orden establecido, con sus injusticias, y no dudaban, incluso, en sacar provecho personal de la situación, vieron en él actitudes subversivas intolerables. En realidad, Jesús, el enviado del Padre, vino a restaurar el orden destruido por el pecado, a hacer triunfar el bien sobre el mal, la vida sobre la muerte. El es el Rey del universo querido por Dios.
Su realeza es la ternura y la misericordia infinita de Dios. A menudo oscurecida y escarnecida en este mundo, puesta en duda ante tanta dureza y odio como tienen que padecer los débiles, se revelará a plena luz a los ojos de todos cuando Cristo vuelva. Aquel a quien los garantes del desorden establecido creyeron vencer clavándolo en el patíbulo de los malhechores aparecerá un día en la gloria. Asociará a ella a todos los que, aun sin saberlo, hayan obrado como él. Proclamará entonces ante las naciones congregadas en su presencia que su lucha, a menudo oscura y aparentemente inútil, no ha sido yana. Cristo, que «resucitó de entre los muertos: el primero de todos», vencedor de las fuerzas del mal y de la muerte, los introducirá en el «reino preparado para ellos desde la creación del mundo». Incluso los que han luchado a su lado sin conocerlo serán recibidos como «benditos de su Padre».
La celebración de Cristo, Rey del universo, nos invita a tomarnos en serio las realidades y las luchas terrenas. Trabajar por una mayor justicia en este mundo adelanta la venida del Reino, cuyos fundamentos ha puesto el Señor para gloria del Padre. La solidaridad con los que tienen hambre y sed, los extranjeros, los desprovistos de todo, es el criterio cierto de la solidaridad con Cristo, Rey del universo.

PRIMERA LECTURA

La ternura infinita de Dios es la otra cara de su autoridad soberana, de su omnipotencia. Como buen pastor, tiene en cuenta las necesidades y la personalidad de cada uno. Y presta una atención muy especial a los más débiles. Pero no hay que olvidar que el Dios pastor es también el Juez que separará a los buenos de los malos.

A vosotras, mis ovejas, voy a juzgar entre oveja y oveja.

Lectura de la profecía de Ezequiel 34, 11-12. 15-17

Así dice el Señor Dios: «Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.
Como sigue el pastor el rastro de su rebaño, cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré, sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones.
Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear -oráculo del Señor Dios-
Buscaré las ovejas perdidas, recogeré a las descarriadas; vendaré a las heridas; curaré a las enfermas: a las gordas y fuertes las guardaré y las apacentaré« como es debido.
Y a vosotras, mis ovejas, así dice el Señor: Voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carnero y macho cabrío.»

Palabra de Dios.

SALMO

Si Dios está conmigo, nada he de temer. Él «me guía por el sendero justo», me libra de todo mal y de la muerte.

Salmo 22, 1-2a. 2b-3. 5. 6 (R.: 1)

R.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar. R.

Me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre. R.

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA

Una grandiosa visión de la realeza de Cristo y de la salvación que ha llevado a cabo. En el origen de todo está la iniciativa del Padre; como el mismo Cristo, la creación entera debe reconocerlo. Por pertenecer a la estirpe de Adán, todos nosotros somos mortales. Pero la muerte, que no pudo someter a Cristo, ha sido vencida por el nuevo Adán, que ha recibido del Padre poder para transmitir la vida.

Devolverá a Dios Padre su reino, y así Dios lo será todo para todos.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 20-26. 28

Hermanos:
Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.
Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.
Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.
Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies. El último enemigo aniquilado será la muerte.
Y, cuando todo esté sometido, entonces también el Hijo se someterá a Dios, al que se lo había sometido todo.
Y así Dios lo será todo para todos.

Palabra de Dios.

Aleluya Mc 11, 9b-10a

Aleluya. Aleluya.
Venid vosotros, benditos de mi Padre;
heredad el reino preparado para vosotros
desde la creación del mundo. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Bendito el reino que llega,
el de nuestro padre David. Aleluya.

EVANGELIO

Cristo, Rey del universo, se identifica con los más indefensos. Su regreso supondrá su manifestación a «todas las naciones reunidas ante él». E introducirá en su Reino a los que, aun sin saberlo, hayan luchado en el mismo combate que él. El itinerario de este año litúrgico, recorrido bajo la guía de san Mateo, acaba así con el recuerdo de lo que el evangelista no ha dejado de inculcarnos en ningún momento: seremos juzgados por nuestras obras, por nuestro amor manifestado y concretado en obras, y no por las simples palabras, aunque sean ardientes declaraciones de fe.

Se sentará en el trono de su gloria y separará a unos de otros.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 31-46

En aquel tiempo,' dijo Jesús a sus discípulos:
-«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
"Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme."
Entonces los justos le contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?»
Y el rey les dirá:  "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."
Y entonces dirá a los de su izquierda:
"Apartaos de mi, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis."
Entonces también éstos contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?"
Y él replicará:
"Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo."
Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

Palabra de Dios.



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