lunes, 15 de junio de 2015

21/06/2015 - 12º domingo Tiempo ordinario (B)

Lecturas y Evangelio del domingo

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12º domingo Tiempo ordinario (B)


La furia del mar y su fuerza invencible excitaban la imaginación de los antiguos. Historias terroríficas de monstruos marinos lo presentaban como morada de las fuerzas misteriosas que levantaban las olas con violencia cuando alguien se atrevía a violar sus dominios. Sí. es verdad que el mar es temible, dice la Biblia, pero para proclamar, especialmente en los salmos, que Dios, su creador, ejerce sobre él, como sobre el universo entero, un poder absoluto. Es lo que repite el libro de Job, con imágenes llenas de poesía.
Jesús, un atardecer, dio prueba de esa autoridad calmando el mar enfurecido. Pero fue necesario que los discípulos, asustados, le suplicaran; porque, según dice san Marcos, «él estaba a popa, dormido sobre un almohadón», como inconsciente del peligro que amenazaba a la barca. Este detalle, junto con otros, hace de esta página del evangelio más que un simple relato de un prodigio especialmente admirable. El sueño de Jesús, la angustia de los discípulos y su falta de fe hacen pensar en los acontecimientos que se resumen al final del evangelio según san Marcos (Mc 16,10-14). Los que habían estado con Jesús están a punto de hundirse, ahogados por la duda, en el momento de su sepultura. No creían a los que anunciaban su resurrección de la muerte. Cuando se manifiesta a los once, les reprocha, lo mismo que aquí, su incredulidad, calmando inmediatamente su inquietud. Le habla al mar con la misma decisión y con los mismos términos que a los demonios: «Silencio, cállate!» (Mc 1,25). Y como es habitual en el evangelio según san Marcos, el relato acaba con la pregunta: «Pero quién es este para hablar y actuar con tal autoridad?». El evangelista, que escribe para cristianos, los está invitando a preguntarse por la firmeza de su fe.
La tradición ha visto en esta accidentada travesía del mar una imagen de la que conduce a la otra orilla de la vida, y en la barca, una imagen de la Iglesia, zarandeada por las tempestades, que amenazan con hundirla. Hay que gritar entonces con fe al que está a popa en la embarcación. El Padre lo ha despertado del sueño de la muerte; y él, aunque parezca que duerme, vela por los suyos; su autoridad sobre los vientos contrarios y las olas encrespadas nunca se relaja. Por consiguiente, no hay nada que temer cuando uno está «embarcado» con él. La barca arribará a su destino. El contorno de la otra orilla se perfila ya en el horizonte.

PRIMERA LECTURA

¿Cómo el Dios Creador que tiene poder sobre las fuerzas de la naturaleza, va a dejar que los suyos se hundan en las pruebas y tentaciones de la vida?

Aquí se romperá la arrogancia de tus olas.

Lectura del libro de Job 38,1.8-11

El Señor hablo a Job desde la tormenta:
«¿Quién cerró el mar con una puerta,
cuando salía impetuoso del seno materno,
cuando le puse nubes por mantillas y nieblas por pañales,
cuando le impuse un límite con puertas y cerrojos, y le dije:
“Hasta aquí llegarás y no pasarás;
aquí se romperá la arrogancia de tus olas”?».

Palabra de Dios.

SALMO

Dios no nos abandona cuando nos enfrentamos con las tempestades de la vida.

Salmo 106:23-26, 28-31 (R/. 1b)

R
Dad gracias al Señor,
porque es eterna su misericordia.

Entraron en naves por el mar,
comerciando por las aguas inmensas,
Contemplaron las obras de Dios,
sus maravillas en el océano. R

Él habló y levantó un viento tormentoso,
que alzaba las olas a lo alto;
subían al cielo, bajaban al abismo,
el estómago revuelto por el mareo. R

Pero gritaron al Señor en su angustia,
y los arrancó de la tribulación.
Apaciguó la tormenta en suave brisa,
y enmudecieron las olas del mar. R

Se alegraron de aquella bonanza,
y él los condujo al ansiado puerto.
Den gracias al Señor por su misericordia,
por las maravillas que hace con los hombres. R

SEGUNDA LECTURA

Quien conoce a Cristo por la fe tiene presente su obra de salvación, tiene conciencia de haber llegado a ser en él una criatura nueva, lo pone en el centro de toda su existencia, pone su mirada en el mundo nuevo, que ya está presente y que un día se revelará a plena luz.

Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 5,14-17

Hermanos: Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos. Por tanto, no valoramos a nadie según la carne. Si alguna vez juzgamos a Cristo según la carne, ahora ya no. El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.

Palabra de Dios

ALELUYA Lc 7,16

Aleluya. Aleluya.
El Hijo de Dios, nuestro Maestro,
tiene poder sobre las fuerzas del mal. Aleluya.

Aleluya, aleluya.
Un gran Profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo. Aleluya.

EVANGELIO

Viaje a la Otra orilla; angustia de los discípulos; términos idénticos para mandar a los elementos desencadenados y a los demonios; calma recuperada después de la tempestad; pregunta por la identidad de Jesús, que se sorprende de la falta de fe de los suyos: todos estos elementos son los que hacen del relato de la tempestad calmada una parábola siempre actual.

¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!.

+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 4,35-40

Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vamos a la otra orilla».
Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. El estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole:
«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?».
Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago:
«Silencio, cállate!».
El viento cesó y vino una gran calma. El les dijo:
«Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?».
Se quedaron espantados y se decían unos a otros:
«,Pero quién es este? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!».

Palabra de Dios.



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