lunes, 27 de febrero de 2017

05-03-2017 - 1º domingo de Cuaresma (A)

Lecturas y Evangelio del domingo

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1º domingo de Cuaresma (A)


CICLO A

Jesús, vencedor del demonio que lo aborda en el desierto de las tentaciones, se ha puesto a la cabeza de la humanidad nueva, justificada por su obediencia indefectible al Padre. En él, el Hijo amado resucitado de entre los muertos y vivo ahora en la gloria, resplandecen la vida y la inmortalidad. «Escuchadlo», proclama con Insistencia la liturgia de Cuaresma, repitiendo sin cesar las palabras de la voz procedente de la nube el día de la transfiguración del Señor (domingos primero y segundo). Esta exhortación apremiante sigue siendo actual, porque la vida cristiana es, como recuerdan los domingos tercero, cuarto y quinto de Cuaresma de este ciclo A, un gran catecumenado. El bautizado profesa que Jesús es la fuente de agua viva que sacia toda sed, la luz que disipa las tinieblas y devuelve la vista a los ciegos de nacimiento, el resucitado que abre los sepulcros de los muertos para devolverles la vida. Pero la fe, acogida de la gracia que transfigura, mirada dirigida al mundo con 108 ojos de Cristo, y paso, con él, de la muerte a la vida, no puede Imitarse a la profesión hecha un día de gracia. Creemos, Señor, pero aumenta nuestra fe.

1º domingo de Cuaresma (A)

Las lecturas bíblicas de este domingo de introducción a la Cuaresma ponen de relieve la estrecha solidaridad del género humano en Adán y en Jesucristo. El hombre y la mujer han sido creados para vivir en intimidad con Dios y, por tanto, en paz y armonía entre sí y con el universo. El pecado ha roto este orden. El hombre y la mujer se han encontrado desnudos, desarmados para la lucha entre el bien y el mal que se libra en ellos y, por lo mismo, para afrontar la hostilidad de la naturaleza, cuyo equilibrio ha destruido el pecado.
Jesús, nuevo Adán, Hijo de Dios hecho hombre, se encontró también en su camino con el que había hecho caer a Adán y Eva. O mejor, fue el Espíritu del que fue investido en el momento del bautismo en el Jordán quien lo condujo al desierto, lugar tradicional del encuentro con las opciones fundamentales de la vida. El desierto es igualmente, tanto en la Biblia como en otras tradiciones religiosas, el lugar en que se pone a prueba y madura la vocación, arraigando profundamente en la voluntad y en el corazón. Sólo delante de Dios se percibe el alcance de las exigencias de su llamada y de las renuncias que implica. La privación de bienes que parecen indispensables o preferibles a los demás lleva a cuestionar las apreciaciones personales y a preguntarse por la jerarquía de valores. Esto no se logra sin un arduo combate, porque es grande la tentación de buscar escapatorias y compromisos, basándose incluso, en palabras de la Escritura, cuyo sentido se fuerza. Pero ¡ qué profunda paz interior una vez superada victoriosamente la prueba! Seguramente a lo largo del camino se presentarán otras tentaciones. Pero el recuerdo de la victoria inicial permitirá afrontarlas con la fuerza de quien conoce al adversario, su estrategia y sus artimañas.
Jesús, de entrada y definitivamente, obligó a Satanás a apartarse de él. Vinculado indefectiblemente a la voluntad de su Padre, no cedió a compromisos en lo tocante a la vocación que había asumido al entrar en el mundo. Y nos anima a nosotros a marchar por el camino abierto con su victoria sobre Satanás. Ahora, con él y en él, todo movimiento de conversión, toda victoria sobre el. mal, contribuyen, misteriosa pero eficazmente, a orientar a la humanidad entera hacia Dios, que ha creado al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza. Es bueno recordar todas estas convicciones ahora, al comienzo de la Cuaresma.

PRIMERA LECTURA

El autor del libro del Génesis no diserta de manera abstracta, sobre el hombre en general. Pone en escena dos personajes en quienes pueden y deben reconocerse todo hombre y toda mujer. El hombre, modelado de la tierra («Adán» significa «El terrenal») ha recibido del Creador el soplo de la vida, que lo ha separado de la materia original; podría decirse que es terrenal, pero no está a ras de tierra. Si olvida que Dios es la fuente de su dignidad y el garante de su futuro, no es más que un rey desnudo, incapaz de gobernarse a sí mismo, por falta de referencias fiables en un camino sembrado de trampas.

Creación y, pecado de los primeros padres.

Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo.
El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado.
El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal.
La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer:
-«¿Como es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?»
La mujer respondió a la serpiente:
-«Podernos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte."»
La serpiente replicó a la mujer:
-«No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.»
La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió.
Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.

Palabra de Dios.

SALMO

El perdón de Dios hace de nosotros hombres nuevos, recreados a imagen de su Hijo, abiertos a la alegría del Espíritu.

Salmo 50, 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17 (R.: cf. 3a)

R.
Misericordia, Señor: hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa,
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
R.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
R.

SEGUNDA LECTURA

Dios envió a su Hijo a la tierra para devolver a los hombres lo que el pecado les había arrebatado. Haciéndose terrenal, se ha convertido en el nuevo Adán de una humanidad devuelta a su dignidad primera por la gracia, a la que nada se resiste. Pero, para beneficiarse de ello, hay que acoger ese don de Dios.

Si creció el pecado, más abundante fue la gracia

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 12-19

Hermanos:
Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud.
Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: el proceso, a partir de un solo delito, acabó en sentencia condenatoria, mientras la gracia, a partir de una multitud de delitos, acaba en sentencia absolutoria.
Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo,, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación.
En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida.
Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos.

Palabra de Dios.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Mt 4,4b

Cristo, por nosotros, experimentó la tentación;
venciendo a Satanás, nos trajo vida.

No sólo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO

Llevado al desierto por el Espíritu, el Hijo amado del Padre ha infligido al diablo una derrota de la que, a pesar de todas los intentos, no podrá recuperarse. Tres citas de la Escritura muestran en qué consiste esta victoria y por qué es decisiva: Jesús ha vivido siempre de la palabra de Dios, su alimento cotidiano; ha rechazado todo signo de poder contrario a su misión como Mesías sufriente; ha hecho de toda su vida y de su muerte una ofrenda agradable al Padre. La Iglesia y cada uno de nosotros participamos de esta victoria en las mismas condiciones y por los mismos medios.

Jesús ayuna cuarenta días y es tentado.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 1-11

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo.
Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre.
El tentador se le acercó y le dijo:
-«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.»
Pero él le contestó, diciendo:
-«Está escrito: "No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios."»
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
-«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras."»
Jesús le dijo:
-«También está escrito: "No tentarás al Señor, tu Dios."»
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:
-«Todo esto te daré, si te postras y me adoras.»
Entonces le dijo Jesús:
-«Vete, Satanás, porque está escrito: "Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto."»
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

Palabra de Dios



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