lunes, 6 de marzo de 2017

12-03-2017 - 2º domingo de Cuaresma (A)

Lecturas y Evangelio del domingo

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2º domingo de Cuaresma (A)


En el desierto, adonde el Espíritu lo ha conducido, Jesús, en un combate singular, se ha enfrentado victoriosamente al diablo. Apoyándose en la palabra de Dios, ha rechazado las tentaciones a las que habían sucumbido el hombre y la mujer «en el principio», y el pueblo durante los cuarenta años del éxodo que lo condujo a la tierra prometida.
En la montaña de la transfiguración encontramos a Cristo, vencedor del pecado y de la muerte, resplandeciente de luz divina. Aparecen Moisés y Elías, testigos de las Escrituras, según las cuales el Mesías debía sufrir para entrar en su gloria. De la nube luminosa que cubre con su sombra a los tres discípulos viene una voz, la misma que se oyó en el momento del bautismo a orillas del Jordán. Vuelve a proclamar que Jesús es el Hijo amado del Padre, y añade: « Escuchadlo».
Pedro, Santiago y Juan no se duermen como en Getsemaní; se llenan de espanto y caen de bruces. Es lo que ocurre siempre ante una manifestación divina. Pero esta teofanía pone a los discípulos frente a la Pascua de Cristo, misterio de muerte y resurrección, cuyo aspecto oscuro, como testimonian los evangelios, tanta dificultad tuvieron en admitir. «No temáis», les dice Jesús, lo mismo que en las apariciones pascuales. Se acordarán de ello después de Pentecostés cuando, llenos del Espíritu Santo, anunciarán con firmeza: «Dios nos salvó por medio de Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal».
En otro tiempo, Abrahán, confiando en la palabra de Dios, había salido de su tierra sin saber adónde iba, hacia la tierra que el Señor había de mostrarle, sin más garantía que la promesa de que haría de él «un gran pueblo».
Hoy la Iglesia y los creyentes no caminamos a tientas, en medio de la oscuridad. Desde que cubrió con su sombra a Pedro, a Santiago y a Juan, la nube luminosa que nos guía va delante de nosotros. E ilumina nuestro camino hasta el lugar donde el Señor de la gloria nos ha precedido y nos espera. La transfiguración del Señor da sentido ti nuestro éxodo, del que la Cuaresma es como «sacramento».

PRIMERA LECTURA

Una palabra de Dios acompañada de una promesa de bendición: eso basta. Abrahán abandona la próspera Caldea, donde estaba instalado, y parte sin saber adónde lo conducirán sus pasos. Así comienza la gran aventura de la fe, en la que se embarcan, después de él, todos los que confían en el Señor.

Vocación de Abrahán, padre del pueblo de Dios.

Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a

En aquellos días, el Señor dijo a Abrán:
-«Sal de tu tierra y de la casa de tu padre, hacia la tierra que te mostraré.
Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y será una bendición.
Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.»
Abrán marchó, como le había dicho el Señor.

Palabra de Dios.

SALMO

Dios acompaña fielmente hasta el fin a los que ha llamado a emprender el camino. Nadie quedará jamás defraudado de haber confiado en su amor.

Salmo 32, 4-5. 18-19. 20 y 22 (R.: 22)

R.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

La palabra del Señor es sincera,
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.
R.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles,
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y reanimarlos en tiempo de hambre.
R.

Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo.
Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti.
R.

SEGUNDA LECTURA

Dios nos llama a todos a convertirnos en colaboradores de su obra de salvación en la Iglesia y en el mundo. Esta vocación es una gracia que no tiene precio. Responder a la llamada divina cueste lo que cueste, ponerse al servicio del Evangelio, es entrar ya desde ahora en la luz del misterio pascual.

Dios nos llama y nos ilumina.

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 8b-10

Querido hermano:

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.
Él nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios.

VERSÍCULO ANTES DEL EVANGELIO Mt 17,5

Imagen de Dios invisible,
resplandor de la gloria del Padre,
Cristo resucitado de entre los muertos.

En el esplendor de la nube
se oyó la voz del Padre:
«Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

EVANGELIO

La transfiguración, confirmación solemne de la palabra de los profetas (2P 1,19), es una invitación apremiante a los discípulos del Señor para que fijemos nuestra atención en las Escrituras, que dan testimonio de que el Mesías debía pasar por el sufrimiento y la muerte para entrar en la gloria.

Su rostro resplandecía como el sol.

+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 17, 1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta.
Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.
Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:
-«Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía:
-«Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.»
Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto.
Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:
-«Levantaos, no temáis.»
Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos.»

Palabra de Dios.



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